A 5 meses del triple crimen: “Aún nos marca la muerte de Fidias y sus nietos”

Esta tragedia se registró la madrugada del 1 de septiembre de 2019, en el conjunto residencial Las Delicias, en el centro de Maracaibo. 

Por:  Redacción Sucesos

Cinco meses han pasado del asesinato de la abuela Fidias Iris Espina Díaz, de 70 años, y de  sus nietos Davianna Lourdes (26) y Said Carlos Acosta Piñero (17) en el apartamento 8-05 del conjunto residencial Las Delicias, ubicado al lado del cementerio El Cuadrado, en el centro de Maracaibo.

En la mente de sus vecinos sigue intacta la escena de terror que los despertó la mañana del domingo 1 de septiembre de 2019.

El móvil que maneja el Cicpc sigue siendo el robo de un celular y una computadora. Aún están tras la pista de una pareja de inquilinos que vivía  en una de las habitaciones. Ellos fueron los últimos que vieron con vida a Fidias, Daviana y a Said,  de quien eran amigos.  

A la septuagenaria sus verdugos  le dieron 10 puñaladas y le cortaron parte del pabellón de la oreja izquierda. Cuando encontraron los cuerpos, ella  estaba semisentada y a sus pies estaban los nietos. La joven tenía cinco heridas punzopenetrantes y su hermano, en varias partes del cuerpo.

La noche del 31 de agosto  todo transcurría normal. A un lado de los edificios se encuentra la estación de servicio Maracaibo, también conocida como "Los Benavides", había personas haciendo la cola para surtir de gasolina sus autos.

Al amanecer, una hija de Fidias llamó para saber de ellos. Nadie contestó. Pasaron las horas y vino hasta el edificio. Halló la peor de las escenas. Sus gritos alertaron a los vecinos. Nadie daba crédito a lo que veían.  

 Tras conocerse la tragedia, algunos manifestaron que llegaron a escuchar gritos. Provenían del apartamento de Fidias. Pero, como en ese espacio era frecuente que los nietos, en especial Diveana, alzara la voz, no prestaron atención. 

Tienen sus sospechas en la pareja de jóvenes que se dedicaba a la venta de cigarrillos y caramelos en la 'bomba', pero de ellos aún no hay  rastro. La policía científica los busca para que den detalles de sus últimos momentos con las víctimas. 

Mientras tanto, los vecinos tratan de llevar una vida normal, luego de la tragedia del piso 8. El pasillo que lleva al apartamento permanece cerrado. Solo una de las hijas de Fidias viene de vez en cuando a darle una vuelta, comentó uno de los habitantes a PANORAMA.

“Seguimos esperando que capturen a los responsables de ese horrendo crimen que aún nos marca. Queremos justicia”, afirmó el vecino.

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