Publicidad
Y Sanare canta: Ay Zaragoza

06:00 AM 03/12/2018

El silencio de la madrugada lo acaban  los cascabeles. Esos sonajeros que en las coloridas ropas llevan los  hombres  que se enrumban a la casa de la llamada Capitana, quien los espera con  el Cuadro de Los Santos Inocentes sobre un  altar.  
Todos van enmascarados.  Todos son hombres. Es 28 de diciembre y con alegría comienza el día en Sanare, pueblo ‘frío’ de Lara. Son las 3:00  y en la casa de la capitana a ‘los zaragozas’ los esperan con café y  pan dulce.
Como todos los años, la capital del municipio Andrés Eloy Blanco en este día se deja llevar por la fiesta, una tradición que d  con los años ha cobrado importancia e interés turístico. 

La fiesta de Las Zaragozas, a tres días de que acabe el año, pareciera Carnaval, por los    disfraces e impresionantes máscaras.  Cuando la Iglesia católica recuerda la matanza de los santos inocentes, ese día en  Sanare, a 65 kilómetros de Barquisimeto,  son pocos los que no llegan a lucir sus  disfraces para participar.  
La música se hace presente con maracas, cuatro y  tamboras. Las bromas están a la orden del día, Unos van repartiendo café salado y otros inventando noticias para causar asombro. 
Aunque cronistas  dicen que la celebración tiene más de 200 años, otros opinan que con la llegada de 1920 comenzó de manera formal esta tradición.
Cuenta el historiador Miguel Aizpurua que un  sacerdote español, Pedro Pizá, celebrando una misa en el caserío El Volcancito o El Volcán,  un 28 de diciembre, observó que los vecinos se pintaban el cuerpo con tintas y se vestían con disfraces, y en esa oportunidad, exclamó: “Ay, Zaragoza” en recuerdo de su ciudad natal. “El vocablo se extendió y se quedó como patrimonio de la población serrana de Lara”. 

Finalizada la misa, los personajes enmascarados van a la concha acústica.

Bendicen a los niños.


Los Zaragozas ven el amanecer en casa de la Capitana. Una de ellas, desde hace   47

años,  es María Valeria González.  En este largo tiempo se ha  entregado a la organización de la fiesta y tiene la responsabilidad de inscribir a las personas que van a participar, resguardar el cuadro, así como preparar el altar. Una vez allí, comienza lo que denominan El Encierro, acto en el que Los Zaragozas, antes de comenzar el recorrido; cantan salves, piden promesas y rezan oraciones a la imagen pintada en óleo que simboliza la matanza de los niños de Nazaret.

 
A las 6:00 de la mañana —han descrito cronistas y participantes a medios larenses— se dirigen a la iglesia San Isidro donde se celebra la primera misa. Los Locos (como también se les llama a Las Zaragozas) hacen su primer recorrido, acompañados de los músicos, van caminado y bailando por la calles de Sanare. Posteriormente, guiados por el capitán menor y encargado de llevar el Cuadro, llegan al templo de Nuestra Señora de Santa Ana, para  el segundo acto litúrgico del día.
Una vez finalizada la  misa, los enmascarados se reúnen en las afueras  del templo y se realiza una presentación en la concha acústica.  Generalmente, a las 10:30 de la mañana inicia la bendición de los Niños Zaragozas en la iglesia Santa Ana y comienza el recorrido hasta  la Casa de la Cultura.
 

 

Tradición 

Del luto al júbilo

Los enmascarados, llenos de accesorios, narran los cronistas, cantan, saltan, bailan;   muchos   pagan sus promesas   a Los Santos Inocentes. Movidos por la fe y la tradición, Los Zaragozas cambian el luto por el júbilo.  Al caer la tarde, los músicos,   devotos y   capitanes, se retiran al punto de partida para participar en  El Encierro, en casa de la Capitana. Un punto más describió el periodista Nolberto Herrera: “Una vez concluida la misa,   frente al altar, quienes aún portan máscaras se las quitan, se canta la salve mientras que el  incienso envuelve el templo, ocupado por los símbolos de los santos inocentes.  Al terminar esto, ocurre algo curioso, y es que para el final de la jornada que comienza a las 5:00 de la mañana, por primera vez   los disfrazados que ya no llevan sus caretas sacan a las mujeres a bailar, porque a ellas  se les prohíbe disfrazarse”.