Publicidad
San Benito: Amor y Chimbánguele

07:25 AM 22/11/2018

En torno del estuario marabino y en los Andes se ha anidado el culto al santo negro de Palermo. Los tambores marcan el compás del baile.

 Es una cuenca fértil. Las mejores tierras de Venezuela están ubicadas en el borde del Lago de Maracaibo. En la colonia, explotar la tierra era trabajo de esclavos  llegados desde África. Allí comienza esta historia.
Una que habla de devoción y fe, pero también de cercanía. De relación, de semejanza. Los misioneros de entonces encontraron en la imagen de San Benito de Palermo un aliado. Aquel hombre bueno, que había sido hijo de esclavos en Italia, fue la llave que permitió a los sacerdotes acercarse a quienes habían sido desgajados de sus pueblos y transplantados a América a la fuerza. 
Benito había muerto en Palermo en 1589, en el fragor de la conquista de América. Había ingresado al convento de Santa María, en esa ciudad siciliana. Como era analfabeto, se le relegó a la cocina. El santo cocinero se hizo famoso por su bondad. 
Fueron los franciscanos los que trajeron la devoción al Lago de Maracaibo. Crecían dos pueblos formados por esclavos cimarrones: Bobures y Gibraltar. Allí, la imagen del santo, con la misma piel que ellos, prendió de inmediato. 
La tradición quedó y la devoción se hizo más y más fuerte. Se celebra entre la última semana de diciembre y la primera semana de enero en  Zulia, Trujillo y Mérida.
Cabimas lleva la batuta en la cantidad de fieles. Los devotos se reúnen, el 27 de diciembre, frente a la catedral. De ahí sale el santo en procesión.  
A las 12:00 de la medianoche ya hay gente. Están los chimbangleros.  Semejante expresión de identidad cultural se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo considerándose un arte la construcción y tallaje de los tambores. 
El repique de la batería de tambores, llamada chimbánguele, le avisa a San Benito que ya comenzó la fiesta. Francisco Segundo Estrada, capitán de lengua o plaza del chimbánguele de Palmarito, en Mérida, explica que la palabra “viene derivada de Ibangala, un pueblo de Angola cuya cultura fue trasplantada a Venezuela”. 
La misa, entonces, abre paso a la caminata que busca el norte de la ciudad, hacia Ambrosio.  
En Maracaibo también tiene su templo donde hay, incluso, una reliquia de la piel del santo traída desde Palermo en 1992. El 27 de diciembre hay misas todo el día en la iglesia, ubicada en Santa Lucía. Allí también hay explosión de chimbángueles.