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En Isnotú hay un santuario a José Gregorio Hernández

08:20 AM 22/11/2018

En octubre hay peregrinaciones a la que fuera la casa natal del Dr. José Gregorio Hernández, el médico de los pobres y Siervo de Dios. Aunque no ha sido canonizado, el trujillano conserva la devoción de los fieles venezolanos que ansían su subida a los altares.  

 

  No hay confusión. El hijo más ilustre del pueblo trujillano de Isnotú, en el estado Trujillo, es el Doctor José Gregorio Hernández, Siervo de Dios y médico de los pobres por gracia de la venezolanidad, que lo ubica como uno de sus santos, aunque no haya sido, oficialmente, ni beatificado por el Vaticano. 
No cabe un alma en el santuario del Niño Jesús, en la calle principal del pueblo todos los 26 de octubre. Desde hace muchísimos años llegan los peregrinos al lugar donde nació el médico, para agradecer por los favores recibidos. Hay decenas de milagros documentados, pero a la Iglesia le falta uno, aunque, informalmente, no hay santo más venezolano que José Gregorio Hernández.

Es también un elemento popular. Su efigie, su imagen, está grabada en escapularios, medallas, plazas y parques, escuplida en yeso, como calcomanía, impresa en estampitas. “Ponerse en sus manos es un remedio infalible”, asegura Carla Yánez, una zuliana que explica que a ella la curó el médico.
En la fiesta por su nacimiento se ofician misas, se reciben las ofrendas de flores y placas y las familias visitan el santuario.  
“La fe está presente. Isnotú se desborda de visitantes, todos fieles y creyentes en él. Para mí, José Gregorio Hernández es un santo. A mí me extrajeron un tumor maligno y sé que él me operó. Él estuvo allí”, asegura  Yánez,  administradora zuliana. 
De pie, sobre un pedestal, una estatua de José Gregorio está ubicada a la izquierda del santuario. Esculpida en mármol blanco, es el lugar de visita de cientos de familias que llegan el 26 de octubre. 
Las flores, sin embargo la festividad, abundan durante todo el año. “Se han recibido visitas desde todo el país y desde muchas partes del mundo”, dice Lovelia Fernández, otra devota del médico trujillano.  

 

La causa pendiente de su beatificación

Constatada su fama entre algunos creyentes, monseñor Lucas Guillermo Castillo inició, en 1949, el proceso para la beatificación del Doctor José Gregorio Hernández Cisneros. La acumulación de pruebas y sustentación de milagros en el Vaticano logró el primer paso. Ser nombrado como Venerable.
Sucedió en 1986. El papa, San Juan Pablo II, lo nombró así el 16 de enero de 1986, un año después de haber realizado su primera visita pastoral a Venezuela. Si José Gregorio Hernández llega a ser beatificado y, luego, canonizado, sería el primer santo de origen venezolano.


Grupos de apostolado y de devotos están pendientes del momento en el que se logre cubrir los requisitos que pide la Iglesia. El papa Francisco, en enero de este año, mostró su interés por la historia del trujillano, lo que significó un soplo de esperanza entre sus devotos que anhelan su santificación. 
Ya hay tres beatas:  María de San José Alvarado (1995), Candelaria de San José (2008) y Carmen Rendiles Martínez (2018). 
Dos cosas se revisan: “Se determina si el candidato vivió las virtudes cristinas en un grado heroico, si el postulado a beato llegó a experimentar martirio debido a su fe”, y “la Iglesia debe registrar y avalar al menos dos milagros que constaten la intervención del candidato, que no puedan ser explicados por los procesos y estudios científicos”, explica la Iglesia.