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El Callao prende el Carnaval

08:55 AM 29/11/2018

La celebración del  Carnaval de El Callao, en estado Bolívar, con sus  bailes callejeros al ritmo del calipso,  data de 1870, aunque historiadores aseguran que el primer desfile se realizó en 1914.  Más de un siglo años después representa la fiesta en honor al rey Momo más antigua, tradicional y famosa del país, declarada el 1 de diciembre de 2016 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

“Desde enero a marzo, esta festividad tradicional agrupa hasta unos 3.000 participantes que desfilan por las calles de la localidad disfrazados de personajes históricos o imaginarios al ritmo del calipso”, indicó la Unesco, en ocasión de la declaratoria.

En El Callao la tradición sigue gracias a  la famosa madama Isidora “La Negra” Duncan, que lo salvó de desaparecer a mediados del siglo 20, conservando hasta hoy su carácter multicultural, por la mezcla de costumbres de aquellos que llegaron desde  Trinidad y Tobago, Granada, Curazao, Brasil y Holanda, con las de los lugareños. 

Comparsas con más de 300 personas recorren las angostas calles de la población minera bailando al ritmo del pegajoso calipso, ahora criollo, conocido como calipso de El Callao, cantado en inglés y en español, a partir de una batería rítmica de percusión basada en el bumbac, acompañada de charrasca, campana y cuatro. 


El protagonismo es de las madamas, desde adolescentes hasta adultas mayores, con sus trajes a la usanza de las matronas de la sociedad callaoense de mediados del siglo 19, con fondo de encajes blancos, lazos, de vistosos colores, joyas y turbantes. Recuerdan aquellas señoras contratadas por familias pudientes y empresas extranjeras para atender sus casas.

La fiesta, que se prepara desde el 1 de enero, empieza, desde hace más de 30 años, con la tradicional misa de las madamas, en la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en la víspera de la efemérides.

Ellas mandan en los desfiles, comenzando después del acto religioso. Y todos los calloenses, junto con los miles de visitantes, participan, sobre la base de que su Carnaval “no es un carnaval de espectadores, sino de actores”.  “No es solo una fiesta, es la vida de toda una comunidad”, a juicio de Carlos London, cultor de El Callao.