"La garantía de los resultados está en las mesas, si no estás, te roban"

El  vicepresidente del nuevo Consejo Nacional Electoral, Rafael Simón Jiménez, elige un verbo opositor a la hora de analizar el fondo del debate político sobre si votar o no. "Si de mi dependiera que venga hasta la OEA".

Por:  Heilet Morales

“La garantía de los resultados es la representación en las mesas electorales si no estás representado, te roban, como lo hicieron en la cuarta, como te robaron en la quinta y si hay una sexta República seguramente también te robarán los votos, acuérdate de la famosa conseja de Alfaro Ucero de que 'el acta mata votos', eso no es del chavismo, el chavismo lo que hizo fue agarrar todas esas perversiones, perfeccionarlas, profundizarlas, pulirlas y colocarlas en el nuevo contexto, pero históricamente el que no defiende sus votos generalmente no los cuenta”.

El  vicepresidente del nuevo Consejo Nacional Electoral, Rafael Simón Jiménez, elige un verbo opositor a la hora de analizar el fondo del debate político sobre si votar o no el próximo 6 de diciembre en las parlamentarias, a contravía de la tesis abstencionista que factores del G4 plantean, Jiménez defiende el voto a todo evento como instrumento para pasar la página más oscura de la historia política venezolana.  

“Nosotros ganamos las elecciones del 2015 no porque hubiera observación internacional, sino porque conformamos una maquinaria electoral entrenada, adiestrada, comprometida que impidió que nos robaran un solo voto, entonces, coloquemos las cosas en el orden en que van, ojalá que venga el mundo entero, es más, yo me he excedido contra lo que es el criterio del Gobierno y con lo que uno llegara a pensar que tienen razones para descalificar a la OEA, he dicho que si de mí dependiera, que venga hasta la OEA porque cuando piensa hacer un proceso serio y transparente, no tienen por qué tenerle miedo a ninguna observación”, explica en conversación con PANORAMA, vía Skype, desde la sede del CNE.

Sobre la amenaza de la pandemia, que sobrevuela todo, incluso el móvil electoral, es pragmático: “Si en Venezuela el tema de la pandemia se agrava, se desborda la situación, debiera buscarse entre los actores políticos un compromiso para diferir las elecciones”.

  

Ante la críticas de factores políticos a las condiciones electorales  reflexiona: “En Venezuela hay un desquicie constitucional  e institucional por la negativa de los dos factores  fundamentales que se confrontan en la política  para buscar unos acuerdos básicos que permitan  encausar al país hacia la reinstitucionalización y que permitan atender los problemas sociales”.

— ¿Qué tiene este Poder Electoral o qué harán ustedes que no hizo el CNE anterior para poner su grano de arena e intentar recuperar la institución del voto?

—  El gran desafío que se plantea al nuevo Poder Electoral es rescatar la credibilidad de los venezolanos en el voto como instrumento de cambio en democracia. Los últimos procesos electorales siempre han estado bajo la duda de sus resultados, unas veces porque los propios actores políticos en Venezuela colocaron en duda esos resultados;  otras veces y esto también hay que decirlo, que sin estar alterados los resultados, el propio proceso electoral está muy marcado por el ventajismo, por el abuso de poder, por la utilización de los recursos públicos.

La última manifestación de esto fue la campaña electoral en la que Falcón compitió contra el presidente Nicolás Maduro y el propio día de las elecciones Falcón colocó en duda los resultados, no por los resultados mismos, sino por todo lo que significa competir asimétricamente, es decir, competir con un adversario que te utiliza todos los mecanismos del poder, que te apabulla con todos los recursos del poder y eso vicia de credibilidad los propios resultados, aun cuando estos sean fidedignos.

El gran desafío que tenemos en este nuevo Poder Electoral es devolverle al elector la credibilidad, yo no creo que el solo nombramiento del CNE sea una garantía de que eso va a ser así, creo que es un desafío y que la gente irá evaluando sobre cada una de las conductas, sobre cada paso, cada decisión si en efecto se está a la altura de ese desafío. 

He señalado, y algunos lo han malinterpretado, que las garantías electorales han sido pactadas previamente entre los actores políticos más relevantes, en este caso el Gobierno y la mesa de negociación, que han establecido un conjunto de garantías que son exactamente las mismas que solicitara el G4 en los diálogos de Santo Domingo, redactados en esa oportunidad por el rector Vicente Díaz; un conjunto de garantías que no son más que el cumplimiento de lo que la Constitución establece en términos del resultado y del proceso transparente, confiable e igualitario (…)

Te repito, no creo que el solo cambio de cara sea un elemento suficiente, prefiero invocar aquel pasaje de la Biblia que señala: 'Por sus frutos los conoceréis'; el desafío que tenemos es ganarnos la confianza, recatar ese extraordinario y único instrumento para cambiar las cosas en democracia que es el voto.

— ¿Cuánto músculo hay en este nuevo Poder Electoral y en los factores políticos de oposición para garantizar que ese ventajismo no se presente de nuevo? De hecho ya mismo hay denuncias sobre las condiciones electorales que implican ventajismo hacia las fuerzas de poder del Gobierno…

—  Soy quizás el único de este directorio del CNE que tiene una larguísima trayectoria política y  soy un actor político reconocido con mucha vocería e interlocución, eso por supuesto me crea muchísimos problemas porque me obliga a ser consecuente con las cosas que vengo planteando desde hace muchísimo tiempo y que no las voy a dejar de plantear, incluso; lo he dicho públicamente, el día que sienta un conflicto entre mis posiciones políticas  y mi estadía en el CNE, no tendría ninguna duda en alejarme del Consejo Nacional Electoral porque mi compromiso es, fundamentalmente, con la democracia venezolana.

Ahora bien, creo que estamos en una lucha democrática. Tenemos 20 años confrontando un proyecto que todo el mundo sabe, porque ellos mismos lo proclaman, tienen intenciones de quedarse para siempre (…) Eso lo acaba de decir, a su manera, el propio ministro de la Defensa faltando a sus deberes militares. Ahora qué debería significar eso para la sociedad democrática, un desafío para hacer uso de la capacidad,  de la civilidad, de la movilización de la gente para pasar por encima de todos esos obstáculos y de todo ese ventajismo porque ya lo hemos hecho.

En el 2015, la victoria de la oposición venezolana se produjo en las condiciones más adversas, el Gobierno o el partido de Gobierno manipuló los circuitos electorales, redujo diputados en zonas que eran claramente opositoras, modificó las circunscripciones, pasó votantes de un sitio a otro y ganamos las elecciones clara y contundentemente.

Por qué las ganamos, no fue porque el proceso fuera confiable, transparente, igualitario, no; lo hicimos porque nos unimos todos, llamamos todos a votar, es decir, hicimos valer ese inmenso caudal hoy en día mucho más acrecentado porque las condiciones del 2015 no son ni en sueño parecidas a las que tenemos ahora  en el 2020 con mucha más gravedad, mucha más hambre, una situación agravada en la cotidianidad venezolana, en este escenario qué tenemos que hacer las fuerzas democráticas: mover ese inmenso músculo que nos revelan todos los sondeos de opinión de más de un 80%  de la gente que quiere cambio;  si nosotros somos capaces, como lo hicimos en el 2015, de sintonizarnos  con esa gente, de presentar una plataforma unitaria y de  cuidar los votos en las mesas electorales, que es en el único sitio donde se pueden escamotear los votos, se pueden cambiar los resultados, estoy absolutamente seguro de que frente a una movilización de ese tipo  no hay trampa, no hay escamoteo, no hay abuso de poder que valga porque no es una utopía, no es un sueño, ya lo hicimos en el 2015  y ahora con muchas mejores condiciones podemos repetirlo.

—  El expresidente del CNE, Andrés Caleca, nos dijo en una entrevista y lo ha dicho en reiteradas ocasiones que la situación del CNE aguas abajo es bastante caótica, desde el punto de vista del personal calificado, ¿con qué CNE se consiguió esta directiva del Poder Electoral?

—  Andrés Caleca es muy amigo mío, yo fui representante del MAS en 1998 estuve cerca de él, es un extraordinario amigo, siento que él tiene un punto de vista muy respetable, pero creo que exagera a la vez. Cuando dice que esto está desmantelado acude a una cosa muy venezolana que es la exageración, evidentemente este es un organismo que está disminuido, entre otras cosas porque el conjunto de la administración pública está viviendo la crisis del país con sueldos miserables, liquidación de todo lo que era la protección social; pero el CNE tiene una plantilla de gente que va a hacer las elecciones con toda seguridad.

Ese dramatismo de mi amigo Andrés Caleca, a quien aprecio sobremanera y creo que es un cariño bien correspondido, yo creo que está exagerado, no es el CNE que yo conocí en 1998, pero es un CNE que tiene un gran entrenamiento porque en Venezuela se han hecho en los últimos 23 años elecciones a la carta (…) El CNE tiene una plantilla  que yo llamo de acordeón, es decir, es una nómina que se acorta cuando no hay procesos electorales y que luego se ensancha cuando tiene que atender las tareas electorales.

Yo garantizo, eso estoy en capacidad de hacerlo, de que el CNE organizará las elecciones del 6 de diciembre y que van a salir adelante.

—  En este contexto qué papel está jugando la pandemia que atraviesa su peor etapa en el país y se están cumpliendo algunos compromisos como el de la apertura del registro electoral con unas condiciones en la cuarentena desfavorables para el elector…

—  He hecho buenas las palabras del presidente Maduro antes de que se entrara en la dinámica electoral, al comienzo de la pandemia, cuando en el aislamiento y la reclusión señaló que la prioridad era la salud de los venezolanos, que las elecciones podían ser pospuestas, que podían esperar, eso tiene que ser una medida implementada o desde el Ejecutivo nacional, tomando en cuenta el desenvolvimiento que es cada día más preocupante y todo el mundo sabe la condición de precariedad que tiene el sistema sanitario venezolano y la precariedad del Estado venezolano consecuencia en primer lugar de como el Estado fue arruinado y depredado; y en segundo lugar contemporáneamente por las sanciones impuestas por EE UU y parte de la comunidad internacional que, evidentemente, están pesando mucho en la vida de los venezolanos.

Lo otro es que los propios actores políticos solicitaran un diferimiento  de las elecciones, pero en ese planteamiento siento que se combinan criterios de buena y mala fe. El criterio legítimo, yo entre ellos, que esa es una situación (la pandemia) que en un momento determinado pudiera imposibilitar la celebración de las elecciones en diciembre y el criterio de quienes no tienen ningún otro argumento para llamar a la abstención, entonces utilizan el tema de la pandemia, ellos no van a votar ni que las elecciones sean en diciembre, ni que sean en marzo, ni que sean en julio del año que viene. Siento que ahí están fusionados esos dos criterios, te repito, el que yo comparto el de que si en Venezuela el tema de la pandemia se agrava, se desborda la situación debiera buscarse entre los actores políticos un compromiso para diferir las elecciones, eso es muy difícil que eso salga a motus propio del CNE; eso tiene que ser una decisión de Estado, de la Presidencia de la República y de los demás poderes públicos o un acuerdo que suscriban los actores políticos fundamentales para posponerlas, eso no es ninguna novedad, hay otros países  con conflictos políticos tan graves como el venezolano, como Bolivia, donde ya se han pactado dos diferimientos.

Lo que sí te quiero decir es que en medio de tantas dificultades, no solo por la pandemia, sino también la situación económica, social es que la jornada de registro electoral ha estado muy concurrida y hay una solicitud, incluso, de extender el plazo del registro electoral.

A despecho de quienes auguraban otra cosa, se ha movilizado mucha gente, guardando los protocolos de seguridad, las normas biosanitarias, pero noto, sin ser demasiado optimista porque tengo demasiados años en la política para tener actitudes ilusas, creo que hay en los nuevos votantes jóvenes una disposición que ha marcado un incremento importante en las cifras del registro electoral y que marca una tendencia de buscar en el voto la manera de cambiar las cosas en Venezuela.

—  La actualización está planteada hasta el domingo 26 de julio, ¿cuándo tomaría una decisión al respecto el CNE?

— Puede ser esta misma semana o se puede fijar una nueva jornada de registro electoral en otro momento antes del proceso electoral, es decir, que no sea una continuidad de esta, sino más bien buscando en el tiempo un mejoramiento de las condiciones sanitarias, de la amenaza de  la pandemia, que pudiera establecerse un nuevo lapso de inscripción.

Creo que ese es un punto en que pudiera haber un consenso entre el Gobierno y la oposición, no se te olvide que el Psuv tiene también interés en que su militancia y quienes figuran en sus nóminas y en sus potenciales votantes cumplan con el deber de inscribirse para ejercer el voto.

—  Ustedes aprobaron una normativa especial que generó toda una controversia por el número de diputados, por todo lo que se hizo, ¿esa normativa especial todavía tiene margen para una negociación entre los actores políticos, siendo que estamos a cinco meses de las elecciones, hasta ahora?

—  No, eso es una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la 068, famosa porque ahí fue también donde se nombró el CNE y se establecen las bases para pautar el número de diputados, lo que está todavía en discusión es el mecanismo de adjudicación regional, es decir, qué método se va a utilizar.

Hay unos métodos en los que se descuenta de la lista los diputados que obtienes por los circuitos, hay otros métodos en los que no se descuentan y lo que se está buscando es cómo, a nivel de las regiones, entre los diputados a elegir por lista y los de los circuitos se puede establecer un mecanismo mucho más representativo.

Yo defiendo la extensión del Parlamento, la gente en medio del fanatismo que crea la polarización  es capaz de decir que aumentando 117 diputados hay menos oportunidad, bueno, en esa escuela de matemática a mí no me enseñaron, entiendo que si hay ahora 48 diputados que se van a elegir por método D’Hont,  en una lista de adjudicación nacional, habrá mucha más posibilidad de representación, incluso, de partidos pequeños y de partidos medianos que van a tener una posibilidad de estar representados.

De manera que se puede invocar si estuvo o no apegado a la norma constitucional, pero en Venezuela hace mucho tiempo que casi nada está apegado a la norma constitucional, lamentablemente; eso es parte de la crisis del país.

Qué podrías decir que el interinato de Guaidó, que la Constitución establece un interinato de no más de 30 días y lleva dos años, ¿eso es constitucional? En Venezuela hay un desquicie constitucional  e institucional por la negativa de los dos factores  fundamentales que se confrontan en la política  para buscar unos acuerdos básicos que permitan  encausar al país hacia la reinstitucionalización y que permitan atender los problemas sociales, políticos de manera consensuada porque los políticos están enfrascados en un debate en el que está en disputa sus intereses  y al final les importa un pito los problemas verdaderos de la gente que es el hambre, la necesidad, la extrema situación e pobreza que estamos viviendo.

Los políticos hace mucho tiempo crearon su mundo, un mundo muy pequeño y se olvidaron del gran mundo que es el mundo de la gente, entonces el leguaje en el que hablan, los problemas que jerarquizan, por ejemplo, para el Gobierno su problema es mantenerse en el poder  como sea; para Guaidó su problema es cómo administra los dineros que tiene afuera Venezuela; y nadie se acuerda de cómo come la gente, de cómo vive la gente que se enferma todos los días. Esa desconexión es parte del drama venezolano y de la falta de salidas visibles a la grave situación que vive Venezuela.

— Hay algunos temas técnicos que aclarar, el primero es el de la lista nacional, son 48 escaños que se escogerán por esa vía, ¿esa decisión no abre la compuerta para que el voto en el exterior pueda activarse, siendo que la elección se torna de escogencia nacional?

— Lo que pasa es que la lista no es de votación nacional. La lista se va adjudicar por los votos que obtengan las listas regionales, no hay una circunscripción nacional, si la hubiera tendría que abrirse  la posibilidad de que los venezolanos votaran en el exterior.

Incluso, hay algo novedoso que se ha planteado aquí y que valdría la pena tenerlo a futuro es por ejemplo, tener una circunscripción en la que los venezolanos, que ya son una colonia numerosísima en el exterior,  puedan elegir sus representantes también al Parlamento nacional; así se elige en Italia, en Portugal, en España, que sean representantes de la migración, pero ahora no es posible ese voto porque no hay una circunscripción nacional, lo que hay es una adjudicación nacional  para la cual se suman los votos que cada partido haya obtenido en sus listas regionales.

— El diputado Ángel Medina hablaba recientemente dijo que con esta fórmula  pasábamos de un sistema de sobrerrepresentación de mayorías a uno de  sobrerrepresentación de minorías, en ese caso Súmate, a través de un extenso comunicado, abona también a ese caso porque ahora los estados más pequeños tendrán más representación en detrimento de los estados más grandes, ¿qué responde usted?

— Lo que respondo es que mientras más estén representadas las minorías territoriales y políticas es mejor. Porque fíjate  cuál es el problema de fondo que evaden en estas interpretaciones interesadas y lo digo en el buen sentido de la palabra porque cada quien, como dicen en mi pueblo, hala la brasa para su sardina y busca la interpretación que más favorezca a su posición. Cuál  fue la deformación estructural del sistema electoral y de representación venezolana, que la Constitución de 1999 proclama un Estado federal y descentralizado, pero resulta que por esas cosas de contradicción en el momento en que los constituyentes lo aprobaron se eliminó el Senado, que era la cámara de compensación territorial, una cámara federal donde todos los estados estaban representados igualitariamente.

Diputados era la cámara popular, donde cada estado tenía una representación de acuerdo a su población; el Senado, como existe en todos los regímenes federales, todos los estados, incluso los más pequeños, tenían dos senadores porque es donde se expresa el pacto federal.

Como eso se eliminó, lo que se ha buscado con esto, que aparece como una “anormalidad”, es corregir un defecto constitucional que es cómo hacer para favorecer a los pequeños estados que por vía de la población están en situación de desventaja frente a los grandes estados y tú sabes dónde se refleja eso, como se reflejaba en los tiempos de la cuarta República: en la adjudicación de los recursos, en la aprobación del presupuesto donde siempre los grandes estados se ponen de acuerdo y se llevan la gran tajada y los estados del interior, los de menos población quedaban marginados.

Yo, particularmente, considero que este modelo que se pone en evidencia  tiende a reivindicar la proporcionalidad que es un criterio de toda democracia que tiene que buscar que su sistema electoral refleje el número de votos, el número de escaños y, en segundo lugar,  la representación de las minorías que es uno de los conceptos que tiene que inspirar a la democracia, que en el Parlamento estén representadas todas las corrientes y no una corriente o dos, porque el sistema que se viene aplicando hasta ahora en Venezuela favorecía o al unipartidismo o al bipartidismo, como quedó demostrado en las elecciones parlamentarias del 2015, cuando lo que no sacó la mesa de la unidad lo sacó el chavismo y  todas las demás opciones, que tiene legítimo derecho estar representadas,  quedan molidas por un sistema que sobrerrepresentada las mayorías.

— En marzo en el siniestro de Filas de Mariche se perdieron 40 mil máquinas electorales, ¿cómo va ese proceso de reposición de equipos y además, hay garantías de que el voto será 100% automatizado o habrá alguna fórmula mixta?

—  Empezaré por lo último, el proceso será totalmente automatizado. Sobre este tema he invitado a algunos medios de comunicación a hacer un poco de periodismo de investigación porque no estoy claro de cómo se contrataron los equipos que  van a reponer la pérdida de Filas de Mariche.

Cuando llegué aquí la información que se me suministró era que antes de que se quemaran los galpones de Mariche, el CNE, por reposición de inventarios o actualización tecnológica, había decidido adquirir 15 mil máquinas de votación y que se aprobaron en el directorio, pero no habían podido ser compradas por falta de disponibilidad presupuestaria.

Después que se quema el galpón de Mariche hay que renovar todo el inventario, la información que se me dio, hasta ese momento, era que eso no estaba todavía resuelto, pero para mi sorpresa, en uno de los directorios posteriores, quizás hace unos 15 días, aparece que esa negociación está lista con una empresa integradora que parece se llama ExCle  y  que le había prestado servicios anteriores al Consejo.

De la forma como eso se hizo no tengo las interioridades porque, según dicen aquí, fue aprobado por el directorio anterior y finiquitado por el directorio anterior. Esa sería una buena investigación para el periodismo, saber cómo se compraron las máquinas, quién las compró, quién es ExCle cuáles son sus vínculos con determinados personeros del Gobierno.

—  ¿Y cuáles son sus dudas razonables sobre esa operación?

—  La información contradictoria que yo recibí, porque cuando llegué se me dijo que eso estaba apenas en trámite y luego me consigo con que es un hecho consumado. Ahora eso de bueno tiene que se garantiza que en diciembre la elección va a ser automatizada totalmente y de malo tiene que yo toda mi trayectoria política  la he hecho en una lucha frontal contrala corrupción, siempre he pensado que esos procesos deben estar acompañados de la transparencia, de la  claridad y garantía para todas las partes, entonces yo lo que tengo son dudas, no sé si razonables o no, eso le corresponde a los que tomaron esa decisión  sobre la manera en que esa negociación se hizo.

—  ¿Y usted va a solicitar alguna investigación sobre esa compra a los organismos competentes?

— Es que no se me ha suministrado información, soy una persona responsable y tengo que saber cuáles son los elementos porque insisto, la información que se nos dio en el directorio era que ese era un asunto finiquitado y que lo había hecho la administración anterior, el directorio que presidía la doctora Lucena, entonces no tengo los elementos que me permitan calificar, ni descalificar la negociación, pero sí creo que todos los procesos de la administración pública deben estar transparentados  y a la luz de la gente que se sepa cómo y con quién se hizo la negociación, cuánto fue su costo y yo particularmente, ni ninguno de los nuevos rectores dispone de esa información.

— El Poder Electoral del que usted forma parte no está reconocido por la UE, el Gobierno no permitirá una misión de la OEA, estos no son detalles menores para un tema como el de la observación internacional, aquí además está discutido el modelo de acompañamiento internacional, cuestionado por quienes dicen que es un sistema de “invitados de palo” a los procesos, ¿cómo piensan resolver ustedes ese tema si el proceso electoral se efectúa el 6D o más adelante?

—  Debo decirte que creo no está cerrada la posibilidad de un diálogo que conduzca a la presencia de la Unión Europea, incluso se ha planteado que pronto pueda venir a Venezuela. Todas estas son hipótesis que no me corresponden a mí porque son temas que maneja la cancillería,  a propósito del impasse superado con la expulsión de la embajadora de la Unión Europea, tengo entendido que se realizaron diálogos con el señor Borrell, alto representante para la política exterior de la Unión Europea; y  que de ahí se acordó la posibilidad de que viniera a Venezuela una misión del Parlamento Europeo a hacer una evaluación previa de las condiciones electorales, todo eso va a depender en doble vía de la disposición que tenga la Unión Europea y de las facilidades del modelo de observación que se viene haciendo desde hace mucho tiempo  bajo el término de acompañamiento, si eso es potable o no es potable para los observadores internacionales.

Pero además está la instancia de las Naciones Unidas que también tiene varios modelos de observación, en la sesión del jueves pasado el tema de la observación internacional y nacional está en agenda.

Fíjate que en el reglamento que le hicieron a la ley de procesos electorales, hay un acompañamiento internacional, pero se contempla una observación nacional, qué es lo que condiciona esto, a mi juicio un criterio absurdo que no comparto, es el tema  que tanto le gusta a la gente del Gobierno de la supuesta injerencia, de la soberanía, del respeto de todos estos valores que están un poco demodé y son los que marcan una diferencia entre el acompañamiento y la observación.

Pero puedo decir que la ONG Asamblea de Educación, que es la que viene haciendo observación nacional y que es una ONG muy prestigiosa y muy claramente opositora, inobjetablemente opositora; ha aceptado  ser observadora nacional, ellos tienen además una metodología porque vienen haciéndolo desde el 2004, ellos van a hacer observación y eso significa ir más allá del paseíto, del turismo electoral.

El tema internacional está supeditado a una gestión con la Organización de Naciones Unidas, también con la Unión Europea, pero además hay otra categoría de observadores, parlamentarios, líderes políticos, partidos de distinta simpatía; no sé si será posible como uno lo desea, que es una observación profunda como lo hizo el Centro Carter en el 2004 a propósito del referéndum revocatorio de Chávez que dé garantías y que al final se imponga ante cualquier disputa entre los actores políticos.

Pero te digo algo más, que los actores políticos comprometidos con la polarización ignoran deliberadamente (…) todo el mundo sabe en Venezuela que las elecciones se ganan y se pierden en las mesas electorales; no ahora, toda la vida, el que no tenga una representación activa, vigilante, fuerte, consciente es susceptible de ser burlado en los votos.

Nosotros ganamos las elecciones del 2015 no porque hubiera observación internacional, sino porque conformamos una maquinaria electoral entrenada, adiestrada, comprometida que impidió que nos robaran un solo voto, entonces, coloquemos las cosas en el orden en que van, ojalá que venga el mundo entero, es más, yo me he excedido contra lo que es el criterio del Gobierno y con lo que uno llegara a pensar que tienen razones para descalificar a la OEA, he dicho que si de mí dependiera que venga hasta la OEA porque cuando piensa hacer un proceso serio y transparente, no tienen por qué tenerle miedo a ninguna observación; pero te repito, la garantía de los resultados no son los observadores internacionales,  la garantía de los resultados es la representación en las mesas electorales si no estás representado, te roban, como lo hicieron en la cuarta, te robaron en la quinta y si hay una sexta República seguramente también te robarán los votos, acuérdate de la famosa conseja de Alfaro Ucero de que el acta mata votos, eso no es del chavismo, el chavismo lo que hizo fue agarrar todas esas perversiones, perfeccionarlas, profundizarlas, pulirlas y colocarlas en el nuevo contexto, pero históricamente el que no defiende su voto generalmente no lo cuenta.

— Usted dijo recientemente: “Si no vamos a elecciones solo nos queda resignarnos”, pero para ir a elecciones tienen que haber unas garantías de resultados, de condiciones, ese compromiso cómo lo puede avalar usted como rector en el Poder Electoral?

—  Vuelvo a desdoblarme en lo que es  mi auténtica representación que es la de vocero político y de hombre comprometido con el cambio político en Venezuela, te repito, si en un momento determinado eso me trae algún conflicto  yo asumiría de nuevo la vocería de calle y la lucha democrática porque yo sí creo que en Venezuela están dadas todas las condiciones para que haya un cambio político a través del voto.

Hay 80% de insatisfacción, vamos a suponer que ese número no se corresponda con lo que consigas en la votación, con que en Venezuela vote el 40% de ese pueblo insatisfecho, de ese pueblo que se está muriendo de hambre, de ese pueblo que quiere un cambio, aquí no hay trampa, no hay obstáculo, no hay escamoteo, no hay nada que valga frente a eso, entonces lo que tenemos que tener es el coraje , exigir las garantías y pedir que se cumplan, pero estar dispuesto a pasar por encima de cualquier maniobra porque ese es el compromiso de un líder democrático, he dicho que la abstención tú la puedes escribir como extinción porque si aquí no existe el propósito de participar, de activar, de movilizar y llevar a las mesas electorales a la gente  y de construir un movimiento que pueda cambiar las cosas en Venezuela, a partir de enero lo que viene es un período de extinción, es un período de desarticulación porque toda esa fábula  de que aquí va a haber un Gobierno en el exilio, de que aquí va a haber la prórroga de la Asamblea Nacional eso no tienen ningún asidero, eso es muy fácil plantearlo cuando tienes los reales de EE UU, los reales de Venezuela confiscados en el exterior y sabes que vas a vivir cómodamente de eso; pero para los que se van a quedar aquí, pasando hambre, pasando necesidad, pasando trabajo esa no es una opción. La opción es salir a las calles a exigir las condiciones, a pelear por ellas y a pasarle por encima a cualquier obstáculo que se ponga para que se respete la soberanía popular.  

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