"Se pretende solucionar con las mismas políticas que crearon el problema"

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras: "No es ni será solución restringir la libre empresa, teoría y experiencias reciente lo respaldan".

Por:  Heilet Morales

"Nos conseguimos en una tormenta perfecta y lo más preocupante de esto es que no se reconoce la realidad y se pretende volver a solucionar de la misma forma que genera desconfianza, hiperinflación y con un entorno hostil (…) se pretende solucionar con las mismas políticas que crearon el problema y eso, sencillamente, no va a traer soluciones (…)".

El diagnóstico de Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras, aterriza en un punto único: "Ponernos de acuerdo". "Sin ese acuerdo de entendimiento, sin esa pacto de no agresión, reitero, con el sentido de urgencia de la pandemia y con el sentido histórico de reinsertar a Venezuela en el ejercicio pleno de los derechos constitucionales, del derecho a la vida, a la salud, a la educación, de la libre iniciativa, de la propiedad privada, si no se da ese acuerdo, ese pacto de gobernabilidad, no podremos solicitar la ayuda financiera y humanitaria porque no tendremos ni credibilidad, ni confianza para que en la postpandemia podamos enamorar a la inversión internacional y que venga al país a ser socio de los venezolanos para desarrollar fuentes de empleo".

Al frente del organismo cúpula del diezmado sector empresarial venezolano, Cusanno cuestiona el regreso al guión de ocupaciones y controles de precios al que le apunta el Gobierno. "No es ni será solución restringir la libre empresa, teoría y experiencias reciente lo respaldan. Hoy, en medio del complejo entorno, seguimos trabajando por el país, ese compromiso debe acompañarse de políticas públicas y acciones  que acompañen a optimizarlo".

- Lo que le faltaba al país era una pandemia como el Covid19, ¿para la gente, para el sector productivo, en particular en qué momento llega esta pandemia?

- Llega como un nuevo factor que cambia la interacción y la correlación de los factores sociales, económicos y políticos, no solo de Venezuela, sino también a nivel mundial; pero específicamente en Venezuela le llega en un momento de extremas debilidades estructurales, como en los servicios públicos, en la capacidad de compra, en los salarios, en términos de interacción con los mercados financieros internacionales, en términos de capacidades humanas porque la diáspora  ha tenido una incidencia importante en las capacidades que se perdieron, nos consigue con una importante conflictividad política, institucional, este coronavirus vino como una compleja gripe que afecta a un cuerpo que ya estaba severamente comprometido.

- En este contexto transitamos el séptimo año de recesión, con un aparato productivo diezmado y desde el Ejecutivo de momento la receta es la misma, pago de bonos, pagos de nóminas, pero sin posibilidades ahora al financiamiento internacional, ¿hasta dónde alcanza eso para enfrentar la crisis? 

- Cualquier medida que buque ayudar, satisfacer y generar condiciones positivas para la gente y para las empresas son positivas, pero lo que no es menos cierto es que todas estas medidas no pueden ser aisladas, es decir, no puede ser única y exclusivamente el pago de unos salarios mínimos que se gastan en seis o siete tomates;  algo irrisorio para lo que son las necesidades de la gente.

Entonces las medidas tienen que ser integrales teniendo en cuenta incentivos fiscales, que es lo que está pasando en el mundo, donde las empresas en vez de pagar impuestos se compromete a mantener sus puestos de empleo, pero además donde el productor tiene la certeza de que tiene el combustible para poder distribuir y producir, un escenario en el que además tienes la certeza de que tienes la capacidad de acceder a la materia prima para transformarla y producir, en el que sabes que el sistema económico va a proteger al ciudadano, porque el Estado lo va a hacer; y con esa protección al ciudadano las empresas saben que pueden mantener movilidad económica, se trata de un círculo virtuoso que hoy no tenemos, hoy tenemos un círculo vicioso.

Las medidas pasan por generar, con carácter de urgencia, soluciones a la pandemia, pero con una visión a futuro, las soluciones que se construyan a la pandemia tienen que darle plataforma para solucionar la crisis estructural que traíamos y, además, entendiendo el sentido de urgencia de que desde hace siete u ocho meses atrás ya Venezuela estaba sumergida en una crisis humanitaria, en un drama humanitario,  la diferencia es que en ese momento los otros ciento ochenta y pico países del mundo no tenían una crisis sanitaria.

Cuando nosotros nos pongamos de acuerdo para la búsqueda de soluciones, cuando lleguemos a la cola del FMI, del BID, a la CAF, a todas estas instancias multilaterales, posiblemente estemos de últimos en esta cola con ciento y pico de países por delante pidiendo también financiamientos y los recursos son finitos. La urgencia que tenemos hoy es mucho más compleja que la que teníamos meses atrás.

- Usted ha hablado de la necesidad de “ponernos de acuerdo”, ¿pero no hay una luz  ni siquiera en este momento en esa dirección?

- Sin duda alguna es poco esperanzador, pero es la única solución. Sin ese acuerdo de entendimiento, sin esa pacto de no agresión, reitero, con el sentido de urgencia de la pandemia y con el sentido histórico de reinsertar a Venezuela en el ejercicio pleno de los derechos constitucionales, del derecho a la vida, a la salud, a la educación, de la libre iniciativa, de la propiedad privada, si no se da ese acuerdo, ese pacto de gobernabilidad, no podremos solicitar la ayuda financiera y humanitaria porque no tendremos ni credibilidad, ni confianza para que en la postpandemia podamos enamorar a la inversión internacional para que venga al país a ser socio de los venezolanos y desarrollar fuentes de empleo.

- Fíjese que desde el Gobierno desempolva el guión de las ocupaciones a empresas, como pasó con Coposa; y el libreto de la fijación de precios, como ahora aplican a Polar y Plumrose…

- No es ni será solución restringir la libre empresa, teoría y experiencias reciente lo respaldan. Hoy en medio del complejo entorno seguimos trabajando por el país, ese compromiso debe acompañarse de políticas públicas y acciones políticas que acompañen a optimizarlo.

Urgen soluciones expansivas e inclusivas, no de restricción a quien soporta y genera seguridades, empleo, bienes y servicios a la Nación, necesidades y esfuerzos que reconocen pública y privadamente actores políticos, económicos y sociales de todas las tendencias. De igual forma el Estado tiene grandes capacidades instaladas que no están productivas y estás deberían estar sumando al abastecimiento y competitividad, ayudaría mucho a superar coyuntura y crisis en general.

Podemos y debemos buscar ese norte con un plan de emergencia enmarcado en gran acuerdo nacional con las únicas premisas de nuestros preceptos constitucionales, admitiendo la grave situación que todos padecemos. La empresa privada está comprometida y solidarizada con Venezuela.

- En este contexto de escalada de precios, ¿qué tanto están influyendo los desequilibrios de nuestra economía, los efectos de la cuarentena y la escasez de combustible y de la especulación, como dice el Gobierno?

- Sin duda alguna el peso de los desequilibrios macroeconómicos. Ya nosotros veníamos desde finales del 2018 y comienzos de enero del 2019 con una contracción brutal de la liquidez, era el encaje legal excedentario al 100% y en este momento se une la caída de los precios del petróleo que nos afecta a nosotros al doble porque teníamos la caída de la producción y el deterioro de las industrias por erradas políticas públicas, con un déficit fiscal que por la caída de los precios del petróleo se hace aún más grande y que se cubre con la inyección de la M2 que es una masa monetaria que no tiene respaldo que genera la búsqueda de bienes y servicios que se están produciendo en muy poca cantidad.

Nosotros planteábamos de manera organizada ir liberando el encaje legal, que es cierto que eso inyecta liquidez, no es menos cierto que esa liquidez ya tenía algo de soporte en la actividad económica porque de una y otra forma, había estado  un proceso productivo, no era sencillamente dinero nuevo.

En todo caso, hoy nos conseguimos con  un país detenido con el mundo que produce insumos, materias primas y productos terminados, pero ahora con el mundo buscando ayuda financiera, nos conseguimos con un proceso de inflación que estaba algo controlado, siempre con números alarmantes en comparación con otras partes del mundo, pero estaba medianamente controlada.

Nos conseguimos en una tormenta perfecta y lo más preocupante de esto es que no se reconoce la realidad y se pretende volver a solucionar de la misma forma que genera desconfianza, hiperinflación y con un entorno hostil (…) se pretende solucionar con las mismas políticas que crearon el problema y eso, sencillamente, no va a traer soluciones (…) Aquí hablamos es de las personas de lo que nos debe unir como sociedad que es el bienestar de la gente resguardando su salud en términos de pandemia, pero también salud en términos de que no pase hambre.

- El presidente Maduro le dijo esta semana a los empresarios: “O nos entendemos o nos hacemos entender”, ¿qué responde usted?

- Entenderse pasa por reconocernos. Entenderse pasa por saber cuál es el entorno que nos rodea. Entenderse pasa por tener objetivos claros de soluciones, tener claro de que no es uno más fuerte que el otro, sino que todos somos necesarios en nuestra justa dimensión y nuestro justo aporte para en definitiva darle a Venezuela, reitero, soluciones ante la coyuntura con visión de futuro que puedan solventar la crisis estructural, institucional y, sobretodo, la crisis de calidad de vida que transita nuestro país.

- Consecomercio ha planteado que el 13 de mayo se empiece a relajar la cuarentena… ¿Usted, Fedecámaras, respalda ese pedido?

- Estamos totalmente de acuerdo, de hecho tuvimos un directorio con todos los sectores porque vamos a presentarle al país soluciones de este tipo, no solo para el comercio, también la industria, el agro, la ganadería, porque en líneas generales todas las actividades requieren un proceso de reactivación que sea controlado, que salvaguarde los protocolos de seguridad y sobretodo que tenga certidumbre, no estamos inventando el agua tibia, lo que pasa es que en Venezuela o no hay agua, o esta fría o caliente, pero el agua tibia ya la inventaron en el mundo y tienen rato solucionando los problemas.

Lo que estamos planteando es exactamente lo mismo que ya en otros países están haciendo porque sencillamente países con mejor salud financiera que el nuestro entienden que no pueden tener el aparato productivo parado tanto tiempo.

- Esta semana hubo episodios de violencia en Upata y Cumanacoa por el tema de los precios, pero más allá de eso otro tema en este contexto es el abastecimiento, según la información de las cámaras afiliadas, ¿qué tanto abastecimiento hay en el país?

- En líneas generales hay capacidad de aguante todavía para unas cuantas semanas, pero la preocupación está en que el sector primario está en pleno momento de alistar el campo para la siembra, el problema no es hoy, el problema es para dentro de un par de meses sino se dan las condiciones para que hoy el sector primario produzca y para traer la materia prima y que se mantenga activa la parte industrial.

En definitiva, no hay que alarmarse a corto plazo, pero sí hay que tener precauciones, tener las medidas preventivas para la reactivación del aparato y así en el mediano y largo plazo no tengamos crisis y escasez, a eso hay que sumarle, obviamente, la crisis del consumo.

Hoy en gran medida el tubo de abastecimiento está bastante lleno entre otras cosas porque ha caído el consumo de la gente y ha caído por la inflación, este es un círculo vicioso.

- Si usted, en el actual estado de cosas, tuviera que plantear tres medidas urgentes para la economía nacional ¿cuáles serían?

- La primera, plan de reactivación parcial de todos los sectores, eso es urgente. En segundo lugar, aunque no tiene que ser necesariamente en ese orden,  acuerdos políticos e institucionales para salir a buscar, ayer, ayuda financiera internacional. Es inviable el rescate y la protección de la salud de la gente y del sector productivo si no hay una importante inyección de dinero.

Y por último, brindar toda la atención posible al sector primario. 17 o 18 estados del país tienen como actividad económica el agro y la ganadería, qué significa eso, que si los atendemos más de tres cuartos del país van a tener procesos productivos y eso nos genera seguridad en términos de soberanía alimentaria de cara al futuro.  Ahí estarían demarcadas tres salidas de urgencia para ponernos de acuerdo a tiempo.

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