PCV: Nuestra diferencia con el Gobierno no es por un cupo a la Asamblea

Óscar Figuera, secretario general del Partido Comunista de Venezuela (PCV) cree que "está en desarrollo una política de Gobierno en contravía de lo que es el proyecto acordado con Chávez".

Por:  Heilet Morales

"Nuestra diferencia con el Gobierno no es un cupo a la Asamblea Nacional, nuestra diferencia es política, tiene que ver con que no compartimos la política económica, con la política laboral, a nivel agrario y campesino, lo que tiene que ver con el burocratismo y la corrupción, la existencia de mafias que controlan importantes espacios de la sociedad y del Estado, no compartimos esas políticas internas aunque coincidamos en la necesidad de enfrentar al enemigo principal de nuestros pueblos que es el imperialismo estadounidense (…)".

La posición del Partido Comunista de Venezuela (PCV), a través de su secretario general, Óscar Figuera, deja en claro que la alianza del que fue el polo patriótico no goza de buena salud. La criisis quedó en videncia luego de que el PCV calificara de "asalto" la decisión del TSJ de intervenir a otro de sus aliados, Patria Para Todos.

Fiel a su línea de pensamiento político, Figuera agrega: "Está en desarrollo una política de Gobierno en contravía de lo que es el proyecto acordado con el presidente Hugo Chávez que demandaba profundos cambios revolucionarios y lo que está en desarrollo es una línea reformista, entreguista, de acuerdo con los sectores del capital con un discurso pseudo socialista que intenta embaucar y desmovilizar a las masas (…) el llamado socialismo pequeño burgués y el socialismo burgués (…)".

— Ustedes calificaron como asalto la decisión del TSJ sobre Tupamaros y el PPT, ¡Cómo se digiere ese pronunciamiento del PCV?

— Esa es una posición de principio del PCV, no solo tiene que ver con que se haya pronunciado el TSJ con relación al PPT,  Tupamaros, también en todas las otras oportunidades el PCV se ha pronunciado porque consideramos, en primer lugar, que la resolución de las contradicción internas en las organizaciones políticas, sociales o sindicales, corresponde a su membresía y no a instituciones externas porque además esas decisiones tienen una característica, no crean condiciones para que de inmediato se reúnan las instancias que toman decisiones, si no que quien acude ante el TSJ le entregan el poder (…)

La decisión del TSJ además de ser una injerencia en la vida interna de los partidos, limita la democracia interna y se expresa como una decisión parcializada, no hemos estado de acuerdo ni siquiera en los casos que lo han hecho con partidos de la derecha y mucho menos cuando se expresa contra organizaciones del movimiento popular y revolucionario, es un tema de fondo. Esas decisiones se configuran, y lo expresamos muy concretamente en el caso del PPT, en asalto a esas organizaciones políticas.

— Analistas aseguran que el Gobierno busca una oposición a su medida, pero en el caso de Tupamaros y el PPT son aliados históricos, ¿es que ya no alcanza el compromiso ni de los aliados?

—Eso tendríamos que preguntárselo a quienes toman esas decisiones, porque lo otro sería un ejercicio de especulación de nuestra parte (…) Estas decisiones fracturan la militancia interna de las organizaciones, golpean a las organizaciones en su vida interna (…) Colocan a las organizaciones en una dirección determinada, en el caso del PPT  venía transitando bajo la conducción de Rafael Uzcátegui, hacia la alternativa popular revolucionaria que es un espacio de encuentro de diversas corrientes (…) El esfuerzo de crear la alternativa popular revolucionaria intenta ser golpeada cuando uno de sus miembros principales, el PPT, encabezado por el “negro” Uzcátegui, se le adopta una decisión que lo aleja de este proyecto (…) el tema nuestro no es que no somos capaces de mantener el compromiso (…) Para el Partido Comunista de Venezuela ese no es el problema, es a la inversa, es que tenemos compromiso con el proyecto popular revolucionario que avanzamos a finales de la década de los noventa con el presidente Chávez como un proyecto nacional liberador que debía avanzar en el proceso de unir fuerzas, conciencias, de unir a la gran mayoría de nuestro pueblo para crear las condiciones que nos permitieran avanzar hacia el socialismo, ese proyecto no es el que está en desarrollo hoy. Habría que preguntarse quién es consecuente con el proyecto que asumimos.

— ¿Qué queda de ese proyecto?

— De ese proyecto lo que queda es la resistencia frente a la agresión imperialista y ahí tenemos amplia coincidencia con el Gobierno, con el partido  Psuv  y con las organizaciones que integran el gran polo patriótico y por esa razón decimos que no nos hemos ido, ni nos vamos porque concebimos al gran polo patriótico como un espacio de resistencia frente a la agresión imperialista (…)

No vemos al gran polo patriótico como lo conciben algunos como un hecho electoral, como un hecho coyuntural, sino como un proyecto estratégico, pareciera que no es así para otros, pero esa es nuestra visión.

La resistencia es contra el imperialismo norteamericano o europeo no porque en Venezuela se esté construyendo el socialismo, no, no es por eso, porque en Venezuela no está en crisis el socialismo, está en crisis el capitalismo dependiente y rentista que es el modelo que se ha instalado en nuestro país, ese modelo está en crisis y frente a ese modelo, y aquí una de nuestras principales diferencias ante lo que está ocurriendo en la gestión de Gobierno; frente a ese modelo hemos propuesto levantar una salida revolucionaria que profundice el control campesino, obrero y popular y su papel en el proceso de transformación de la sociedad venezolana y no una salida que lo que se proponga es construir una nueva burguesía revolucionaria,  ese no es el modelo para liberarnos de la dominación del capital.

El nivel de las diferencias está ahí, lo hemos planteado en las conversaciones con Jorge Rodríguez, con Aristóbulo Istúriz, con Diosdado Cabello,  nuestra diferencia con el Gobierno no es un cupo a la Asamblea Nacional, nuestra diferencia es política, tiene que ver con que no compartimos la política económica, con la política laboral, a nivel agrario y campesino, lo que tiene que ver con el burocratismo y la corrupción, la existencia de mafias que controlan importantes espacios de la sociedad y del Estado, no compartimos esas políticas internas aunque coincidamos en la necesidad de enfrentar al enemigo principal de nuestros pueblos que es el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos y los sectores de la derecha y ultraderecha pitiyanqui que le hacen el juego en América Latina y el Caribe (…) esas son nuestras diferencias que no son de hoy, las hemos planteado desde hace años (…).

En mayo del 2019, el 10 de mayo consignamos una correspondencia dirigida al Presidente de la República, en Miraflores, planteándole estos problemas y solicitándole una reunión. Silencio total.

Hay respuesta para los sectores de la derecha, hay espacio y tiempo para reunirse con ellos, pero no con el movimiento revolucionario que plantea objeciones críticas, autocríticas a la gestión de Gobierno.

— ¿Ustedes se sienten marginados de la alianza de Gobierno?

— Ni siquiera es un problema de marginación porque nosotros nunca hemos sido parte de la gestión de Gobierno y por eso no decimos que nos vamos del Gobierno porque no somos parte de la gestión de Gobierno. No podemos irnos de donde no estamos.

Tampoco nos vamos del proceso revolucionario porque estamos en el proceso desde 1928 o 1931 cuando se crea la primera célula del Partido Comunista  Venezolano (…) lo que siempre hemos planteado es la construcción de un espacio para la discusión de la política para el análisis crítico y autocrítico de lo que se hace en la gestión de Gobierno y se profundicen los cambios.

Consideramos que está en desarrollo una política de Gobierno en contravía de lo que es el proyecto acordado con el presidente Hugo Chávez que demandaba profundos cambios revolucionarios y lo que está en desarrollo es una línea reformista, entreguista, de acuerdo con los sectores del capital con un discurso pseudo socialista que intenta embaucar y desmovilizar a las masas (…) el llamado socialismo pequeño burgués y el socialismo burgués (…).Tienen un discurso socialista, pero una práctica que busca gestionar el modo de producción capitalista, eso es lo que está pasando en el país. Nuestro problema no es con el Presidente, nuestras diferencias son con las políticas que están en desarrollo (…).

Si el Gobierno está dispuesto a un cambio profundo en las políticas que están en desarrollo, nosotros estamos dispuestos a discutir otras cosas, no solo el PCV, ahora la discusión es más allá del Partido Comunista porque la alternativa popular revolucionaria incorpora a las corrientes del PPT encabezadas por el “negro” Uzcátegui, sectores de Tupamaros, la izquierda unida, la red de comuneros, la discusión de estos temas no es solo con el partido, es con esa corriente de fuerzas (…).

— ¿Esa alternativa tendrá candidatos el 6-D al margen de los partidos judicializados del polo patriótico?

— Efectivamente, pensamos que será así (...).

—¿Hay margen para una plataforma única porque hoy luce el chavismo más fraccionado que en cualquier otro momento?

— No vemos al chavismo fraccionado, ni a las fuerzas revolucionarias fracturadas. Consideramos que hay un reagrupamiento de fuerzas con base a los proyectos políticos, un reagrupamiento de fuerza porque en cuanto al programa nacional levantamos propuestas distintas, tenemos coincidencias ante el enemigo principal que es el imperialismo (…) En eso vamos a coincidir, eso es un elemento fundamental, ahora, todo indica que en lo que significan los intereses de los trabajadores y trabajadoras con políticas que el Gobierno aplica y que dinamitan el salario y que afectan la calidad de vida de nuestro pueblo (…) Las medidas de liberalización de la economía, de flexibilización y desregularización de las relaciones laborales, de reversión de la propiedad estatal construida en el período de Hugo Chávez, en vez de construir alianzas con los trabajadores y trabajadoras, se están revirtiendo entregándolas a sectores del capital, frente a esas políticas, el PCV considera que  no hay condiciones para alcanzar un acuerdo en el terreno electoral, a menos que esas que esas condiciones cambien (…).

De aquí al 6 de diciembre tienen que haber acciones concretas, como por ejemplo que a los cientos de grupos de movimientos de campesinos y campesinas que están reclamando la tierra se les entregue, porque están en ellas, las están produciendo, pero tienen la amenaza de los terratenientes que los agreden y asesinas de nuestra gente, a los cuadros del movimiento campesino (…).

Otro tema es el salario. El Presidente dijo que el salario mínimo iba a estar anclado a medio petro  y medio petro eran 30 dólares, bueno qué pasa con el salario mínimo, no llega a dos dólares y las prestaciones sociales no existen, entonces, cuál es el plan que tiene el Gobierno para recuperar el salario.

— ¡Pero ese es uno de los flancos en que se evidencia más el fracaso de la política económica?

—De cuál modelo, porque este no es el modelo socialista, este es el modelo capitalista, rentista que está en crisis.

— Me refiero al modelo económico que ha implementado el Gobierno en los últimos años…

— Es un modelo económico que no profundiza los cambios y al no hacerlo y querer mantenerse como un modelo híbrido que ya ni eso es ya decidió su carácter y su carácter es de reversión de los procesos y se está avanzando en la línea de la privatización de los activos del Estado (…) Esta crisis se acentúa cada vez que los precios del petróleo caen y entonces la crisis del capitalismo rentista aparece, estemos en el gobierno de Chávez, de Nicolás, de Caldera, en el gobierno de Carlos Andrés Pérez porque ese es el carácter del modelo de acumulación venezolana, el capitalismo dependiente y rentista, eso solo se supera con un proyecto nacional que garantice el desarrollo de las fuerzas productivas (…) Significa esto que con los sectores capitalistas no monopólicos y no dependientes de las transnacionales no se pueda establecer algún tipo de acuerdo, sí se puede establecer, pero  no significa que el Estado va a financiar su existencia o que los va a crear, no, el Estado debe utilizar los recursos de todo el pueblo para potenciar los proceso colectivos del pueblo y no los procesos del capital, ahí están nuestras diferencias importantes (…).

—¿Cuál es la posición del PCV sobre los 110 indultos que incluyen a diputados en el exilio y presos políticos?

— Es una decisión consecuente, que se corresponde a lo que en el terreno económico está aconteciendo. Si hay conciliación en el terreno de la economía, también hay conciliación en la política.

La decisión del Presidente es lógica, era de esperar, en un proceso de concesiones también debe expresarse en el terreno de lo político y esa decisión del Presidente de un indulto a 110 ciudadanos comprometidos en delitos de diversos tipos, algunos de ellos hasta señalados por el TSJ de delitos de lesa humanidad, nosotros lo enmarcamos dentro de un acuerdo con el capital, esa es una decisión que nosotros estamos estudiando (…).

Con impunidad no hay justicia, con impunidad lo que hay es concesión a los fascistas y a los fascistas no se derrotan con concesiones, se derrotan con acciones contundentes que desde el Estado y desde el pueblo se realicen para que  no haya olvido (…). A partir de la injusticia no se puede construir la paz, este es un tema que está trabajando el buró político y sobre el que emitiremos una decisión específica de la dirección nacional de nuestro partido.

—¿Cómo visualiza usted al país después del 5 de enero?

— Visualizamos un país movilizado. Un país donde el pueblo estará cada vez más consciente lo que está ocurriendo, identificará al enemigo principal de los pueblos que es el imperialismo estadounidense europeo, pero sabrá diferenciar en la necesidad de dotarse de una fuerza propia capaz de expresar frente al imperialismo, frente al reformismo entreguista e inconsecuente las propuestas, las políticas, las demandas legítimas del pueblo venezolano (…). Vamos a conseguirnos con una nueva correlación de fuerzas que podrá producir cambios en lo que acontece en Venezuela.

—¿Existe el madurismo, se parece al chavismo?

— No veo madurismo por ninguna parte. Veo gente que en estos años se ha enriquecido tanto de derecha que construye capital en sus relaciones con el Gobierno y con el Estado, como oportunistas, pseudosocialistas que se llaman socialistas en el discurso, pero en la práctica  no lo son y que también se han enriquecido. Obviamente ambos quieren mantener el estatus existente para poder seguir enriqueciéndose, no sé cómo llaman eso, pero para nosotros esos son nuevos ricos por la vía de la asociación con el Estado.

Otros son nuevos ricos por la vía de la corrupción, por la vía de mantener una relación de dependencia por la vía de la importación y no del desarrollo productivo interno, porque la importación ha sido uno de los mecanismos para mantener la dependencia y la subordinación de nuestro país y de enriquecimiento de unos pocos porque compran en dólares y se enriquecen en dólares y además los dejan en el exterior. No sé si existe esa corriente a la que tú haces referencia, yo no la conozco.    

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