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Actualizado hace 392 minutos

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Política y Economía
08:26 PM / 10/06/2019
La pragmática izquierda de Amlo
Heilet Morales

México contuvo el aliento ante la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles de hasta 25% a sus productos, sino se lograba un acuerdo migratorio, pero Andrés Manuel López Obrador (Amlo) hizo exhalar al gigante azteca con una astuta jugada diplomática sin necesidad de ir a Washington. Desde su despacho en el Zócalo, corazón de Ciudad de México, el Presidente izquierdista, en un ejercicio de pragmatismo político, arregló con Trump un acuerdo migratorio que podría enterrar, incluso, el sueño del magnate presidente: el denostado muro.

Con la “neumonía” económica que habría supuesto para la segunda economía de la región aranceles leoninos de su principal mercado, mínimamente América Latina sufriría de un peligroso virus en  tiempos de guerra comercial entre China y Estados Unidos. Un coctel muy dañino en momentos en que además la región está expectante sobre cómo Trump ralentiza el faraónico proyecto chino de la nueva Ruta de la Seda, que ya comenzó a desembarcar en el continente por el proyectado Canal de Nicaragua.

Alejado el fantasma de los aranceles, López Obrador decía el sábado, en Tijuana; “Celebramos los acuerdos porque si no se nos iba a obligar a tomar medidas parecidas a las que ellos iban a tomar. Y yo rechazo los actos de represalia. Soy un pacifista convencido, inspirado en Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela. Pero, como jefe de Estado, no puedo permitir a nadie que atente contra nuestra soberanía”.  La estrategia de López Obrador contra Trump hasta ahora ha sido evitar la confrontación y tratar de encontrar una solución a través del diálogo.

Otro tanto decía su delfín político, el canciller Marcelo Ebrard. Sobre un templete instalado cerca de la frontera, en pleno centro de Tijuana, el diplomático mexicano expuso los puntos del acuerdo sin entrar en demasiados detalles. “No podemos decir que ganamos todos los puntos, pero sí los más importantes. Se evitarán los aranceles y conservaremos así miles de empleos”.  En materia de migración, México detuvo a un 79% más de inmigrantes en abril en comparación el mismo mes del año pasado e incluso más en mayo, según cifras preliminares, luego de que Trump amenazara con cerrar la frontera.

El economista y profesor universitario de LUZ Rodrigo Cabezas interviene: “Es un claro movimiento táctico para evitar que erosionen la economía. México depende en su comercio exterior en un 75% de la economía norteamericana. Amlo es un estadista, actúa pragmáticamente porque no es prisionero de dogmas. La nación mexicana está bajo su conducción y con sentido de responsabilidad está actuando”.

¿Pero traiciona a la izquierda Amlo por su acuerdo con Trump?, ¿políticamente es un colaboracionista por atajar una auténtica crisis regional que podría marcar un precedente para Brasil o Argentina? Las dudas solo pueden cohabitar en dogmáticos que reducen el asunto al antiquísimo debate de izquierdas y derechas.

"La política exterior significa construir a partir de mis prioridades. Y obviamente EE UU es una prioridad fundamental para México por la interdependencia, por la vecindad, por el número de mexicanos que residen allá, así como por negocios o inversiones", explica a BBC Mundo María Cristina Rosas, reconocida académica y autora del libro "El Tratado de libre Comercio de América del Norte 2.0".

"Hablamos de alguien que se autodenomina hombre de izquierda, pero hace muchas cosas que son cuestionables desde la perspectiva izquierdista", comentó Carlos Bravo, politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas de Ciudad de México. Como candidato criticó durante años el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994 pero una vez electo, Amlo apoyó la negociación con Estados Unidos y Canadá para preservarlo, incluido el trabajo de su antecesor promercado, Enrique Pena Nieto. Como Presidente ha defendido la integración económica contra los ataques proteccionistas del presidente de Estados Unidos señalando que el libre comercio "es conveniente" para ambos países.

El pragmatismo de Amlo se evidencia también con sus vecinos.  Es capaz de pactar con Trump y a la vez seguir en el Grupo de Lima sobre la crisis venezolana sin retirarse y trabajando intensamente por una salida negociada para la crisis venezolana, terreno en que se ciñe a la vieja doctrina diplomática Estrada.  Los analistas apuntan a que Amlo prometió desde su campaña que la política exterior de su gobierno se regiría por  un principio de no intervención y de no injerencia en los asuntos internos de otros países que guió la acción diplomática de México entre los años 1920 y 2000.

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