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Política y Economía
08:26 AM / 23/01/2019
José Manuel Olivares: Cinco heridos de bala y un muerto en protestas nocturnas en Caracas
AP
AP

La violencia estalló el martes en las barriadas de la capital venezolana por segunda noche consecutiva en medio de temores de que las manifestaciones que convocó la oposición para este miércoles 23 de enero, puedan derivar en más caos.

En el distrito de Catia, a unos cuantos kilómetros del palacio presidencial, algunos jóvenes prendieron fuego a barricadas mientras gritaban consignas en contra del gobierno del mandatario Nicolás Maduro.

El diputado de la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, reportó en su cuenta en Twitter que al menos 5 personas resultados heridas por las protestas y 2 murieron.

Por décadas, algunas barriadas pobres del norte de la capital de Venezuela fueron apacibles comunidades que estuvieron alejadas de las violentas protestas de los últimos años, pero el lunes esa tranquilidad de rompió.

Las calles de los barrios de Cotiza, San José del Ávila, Mecedores y Puerta Caracas, entre otras, fueron escenario de batallas campales que se extendieron hasta la madrugada del martes, donde decenas de pobladores salieron a protestar contra el gobierno y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma para tratar de dispersar a los manifestantes que les respondieron lanzando piedras y otros objetos.

Para algunos analistas la ruptura de la paz en esas barriadas dejó al descubierto cómo el descontento por la crisis pasó de las zonas de clase media a los sectores pobres acrecentando los temores sobre el riesgo de un estallido social en el país suramericano agobiado por una hiperinflación de siete dígitos y una fuerte recesión.

Restos de basura y troncos de árboles humeantes, vehículos desvalijados en la vía y decenas de cartuchos de gases lacrimógenos apilados en el suelo evidenciaban los enfrentamientos.

“Desde el Caracazo (las violentas protestas de 1989) esto no se veía aquí”, afirmó Carmen Marcano, una ama de casa de 60 años, al relatar cómo la pasividad de la barriada pobre de Cotiza se rompió el lunes y ella junto a decenas de vecinos salieron a protestar contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

“La gente se cansó de tanto pasar miseria”, expresó Marcano tras mostrar las siete heridas que tenía del lado izquierdo de la espalda y un brazo por el impacto de las balas de goma que le disparó un guardia nacional a corta distancia cuando trataba de esconderse en la casa de un vecino en medio de la protesta.

 

 

Los disturbios en Cotiza se iniciaron luego de un alzamiento militar que se registró la madrugada del lunes en un comando de la Guardia Nacional de esa comunidad, donde una veintena de uniformados de rangos bajos hurtaron un lote de armas, sometieron a algunos oficiales y llamaron al resto de sus compañeros y la población civil, a través de las redes sociales, a rebelarse contra el gobierno. Por el alzamiento, que se extendió por unas cuatro horas, fueron detenidos 27 guardias nacionales.

En la vecina barriada de La Pastora, un centro cultural nombrado en memoria de un joven líder socialista asesinado estaba entre las ruinas carbonizadas tras ser atacada la edificación. Funcionarios culpan a supuestos terroristas respaldados por el principal partido opositor Voluntad Popular.

En la que fue su primera aparición pública tras los incidentes violentos, Maduro dijo que Voluntad Popular está “detrás de los ataques violentos del día de ayer”.

“Yo le pido a la Fiscalía General de la República, le pido a todos los órganos policiales del país que busquemos y metamos detrás de la cárcel y se enjuicie con el máximo pena”, dijo el mandatario.

Maduro además ordenó a su Cancillería que inicie “una revisión total, absoluta, de las relaciones” con Estados Unidos y “en las próximas horas tomemos decisiones de carácter político, diplomático, en defensa de la soberanía nacional.

El anuncio se produjo horas después que el vicepresidente estadounidense Mike Pence calificara a Maduro como “un dictador sin derecho legítimo al poder”. Pence aseguró que Estados Unidos se une a otras naciones “amantes de la libertad” al reconocer que la Asamblea Nacional, elegida popularmente, es el ”último vestigio de la democracia” en Venezuela.

Luego de varias horas de que culminaron las protestas, algunas calles de la barriada de San José del Ávila, al norte de la capital, aún seguían bloqueadas con basura y troncos. Además, un asfixiante olor a gases lacrimógenos impregnaba el lugar.

Agobiado por el intenso olor de los gases que había dentro de su humilde vivienda Luis Grau, un obrero público de 44 años, salió a la calle para tomar algo de aire descontaminado pero no tuvo suerte. Con los ojos irritados por los gases, Grau coincidió en que “desde el Caracazo nunca se habían visto unos disturbios como los de esta mañana”.

A la pregunta de por qué los habitantes de su barriada decidieron salir a protestar luego de tantos años de pasividad, el obrero respondió que “la situación del país es insostenible porque ya no podemos ni comprar la comida. Creo que ese es el detonante que ha generado tanta molestia”.

 

 

El sociólogo Rafael Uzcátegui, coordinador de la organización humanitaria Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, afirmó que los eventos ocurridos la víspera en los algunos barrios muestran que la crisis económica “ha roto” la identificación que tenían los sectores populares con el liderazgo Maduro, y ha hecho que el conflicto pase de los territorios de clase media, del este de Caracas, a las mayoritarias zonas pobres de la capital.

Entre el 27 y 28 de febrero de 1989, al inicio del segundo mandato del fallecido presidente Carlos Andrés Pérez, se registraron en Caracas y algunas poblaciones aledañas unas violentas protestas, conocidas como el “Caracazo”, que dejaron al menos 300 muertos.

Mientras crece el descontento en los barrios, la pugna entre el gobierno y la Asamblea Nacional --que controla la oposición-- sigue escalando.

En abierto desafío al Tribunal Supremo de Justicia que declaró “nulas” las decisiones del Legislativo, los congresistas opositores aprobaron el martes un acuerdo para que Venezuela permanezca en la Organización de Estados Americano y declaró como “jurídicamente inexistente” el proceso que inició el año pasado Maduro para el retiro del organismo. Asimismo, el Congreso nombró al opositor Gustavo Tarre Briceño como representante de Venezuela en la OEA, designación que siempre ha realizado el presidente.

La Asamblea Nacional resolvió la semana pasado que Maduro está usurpando la presidencia y declaró “nulos” todos sus actos desde que asumió el 10 de enero para un controvertido segundo mandato.

La escalada de la crisis ha generado preocupación entre algunos gobiernos de la región y la Unión Europea. Las cancillerías de España, Francia, Italia, Portugal y Países Bajos instaron el martes a la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, para que establezca el llamado Grupo de Contacto Internacional para establecer una mediación internacional en Venezuela.

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