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Política y Economía
09:00 AM / 19/05/2019
El insólito “abecedario” cambiario que ha tenido Venezuela en los últimos 16 años
Deivis Rodríguez
Archivo

A lo largo de 16 años, el país ha transitado por un verdadero “abecedario” cambiario para la compra y venta de divisas, todos con resultados muy pobres que han quedado en el recuerdo y la memoria de unos pocos.

De Cadivi a las mesas de cambio, y pasando por el Sitme, Sicad I, Sicad II, Simadi, Dipro, Dicom, entre otros; esos han sido todos los sistemas instaurados para ofertar divisas y así evitar, según las autoridades gubernamentales, su fuga al extranjero.

Cada uno de los mecanismo venía acompañado de la promesa de que se frenaría la devaluación del bolívar y que se le “quebraría el espinazo” a Dólar Today al que acusan de ser responsable de lo que ocurre en el mercado paralelo.

Los economistas y expertos en la materia insisten en que la economía nacional ya no soporta más un control “férreo” para el acceso de las divisas y en momentos en que el país transita por su segundo año en “hiperinflación”, las reservas internacionales sigue en caída libre y se proyecta un desplome del 25% en el PIB.

El economista egresado de la UCV, Carlos Javier Maldonado, aseguró a PANORAMA que “la verdad está antes los ojos. El 16 años el control de cambio fue un evidente fracaso, nunca funcione ningún sistema por la sencilla razón de que las divisas nunca fluyeron y el precio siempre fue discrecional. Cada uno era más engorroso que el anterior y lo que trajo al país fue una horrorosa devaluación de la moneda”.

“Todas estas políticas erradas lo que crearon fue el monstruo del dólar negro, el paralelo, y que nunca se pudo vencer. Hoy está más vigente que nunca a pesar de la promesa de no sé cuantos ministros de Economía que prometieron acabarlo en poco tiempo”, dijo Maldonado.

Desde el Ejecutivo se explica que la vigencia del control de cambio fue una necesidad, pues su aplicación evitó y detuvo las fugas de capital que amenazaban la estabilidad de la economía, además protegió la moneda local y resguardó el nivel de las reservas internacionales.

Funcionarios del Ejecutivo han reiterado en varias oportunidades que el mecanismo ha evitado la fuga de más de 150 millardos de dólares.

A finales del año pasado, el presidente de la Comisión de Contraloría del Parlamento venezolano, Freddy Superlano, explicó que el desfalco que sufrió el país a través del control de cambio sobrepasó los 400.000 millones de dólares.

“Nosotros calculamos que la fuga de capitales que ha existido en todo este tiempo sobrepasa los 400.000 millones de dólares desde 2003 para acá, cuando inició el control de cambio”, dijo el legislador sobre el sistema estatal de canje que opera en Venezuela desde 2003.

En la actualidad, el gobierno apunta a una nueva fórmula en la manera de transar las divisas y es con las “mesas de cambio”. Por primera vez en 16 años se da “luz verde” a un mecanismo regido por la banca nacional para la libre compraventa de monedas extranjeras.

Los analistas se han mostrado escépticos con su aplicación y apenas cumple una semana en funcionamiento.

El economista y director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, asegura que “en la medida que este esquema gane profundidad, puede generar un tipo de cambio resultante más creíble y robusto; restando peso al mercado paralelo. De hecho este esquema es una competencia importante para las operaciones cambiarias del segmento corporativo (grandes volúmenes)”.

Mientras que para el diputado y economista, José Guerra, las mesas de cambio no significa un levantamiento del “control” sino más bien una “flexibilización”.

“Cualquier cambio que se haga para eliminar el control cambiario es positivo. El control de cambio fue una máquina de corrupción, una maquina inservible para la economía. Lo lamentable de todo esto es que es una medida a destiempo, se viene a aplicar cuando el BCV ya no tiene dólares, por la caída de la producción petrolera nacional y cuando las reservas (internacionales) están por el piso”, agregó Guerra.

Desde el oficialismo, el diputado de ANC, Jesús Farías, muestra otra visual. “Habrá un mayor flujo de divisas, de oferta y demanda y los entes que supervisan el funcionamiento del sistema bancario con la Sudeban y BCV harán un seguimiento de cuánto se vende y cuánto se compra y diariamente establecerán la tasa de cambio. Todo será más transparente”, explicó el también economista en un programa en VTV.

El Banco Central de Venezuela, en más de una década, ha sido el ente que suministra la divisas que requiere el país.

Te presentamos cada uno de los controles cambiarios que se han aplicado en el país durante el período 2003-2019:

 Cadivi (2003)

La Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi) fue un organismo gubernamental venezolano encargado de administrar divisas a los ciudadanos bajo ciertas condiciones. Cadivi estaba adscrito al Ministerio de Finanzas y fue creado en el año 2003 a través del decreto de control cambiario que impuso el gobierno el 5 de febrero de 2003.

Se creó para evitar la fuga de capitales, a raíz del paro petrolero de 2002-2003, destinado a derrocar al gobierno del expresidente Hugo Chávez, que consiguió bajar el PIB en un 27% durante los primeros cuatro meses de 2003.

Sitme (2010)

Al mismo tiempo, para oxigenar el mercado en un año de restricción del flujo de divisas (debido a la caída de los precios del petróleo), se creó en 2010 el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), el cual funcionaba con bonos.

En esa oportunidad el BCV fijó un sistema de bandas bajo el que se ofertaban los títulos. De esta forma se buscaba controlar el mercado y, en casos de extrema volatilidad, podrá suspender ciertos títulos. El Banco Central era el ente encargado de establecer los conceptos e importes máximos autorizados y también puede asignar el monto diario de títulos para cada banco.

Cencoex (2013)

El Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex) reemplaza a Cadivi a partir de enero del 2014, creado mediante el Decreto Nº 601, publicado en la Gaceta Oficial de Venezuela. En este mecanismo, la tasa en la que se tranzaban las divisas eran publicadas diariamente por el BCV, y su primera cotización se situó alrededor de los 49 Bs./$.

Sicad I (2013)

El Sicad (Sistema Complementario de Administración de Divisas) fue un sistema de subastas que desde sus comienzos funcionó con poca regularidad y al cual las empresas sólo podían acceder “con invitación” (puesto que las subastas eran cerradas por sectores).

El mecanismo funcionaba a través de una subasta de dólares. El esquema cambiario alternativo atendía a las empresas privadas que estaban inscritas en el Registro de Usuarios del Sistema de Administración de Divisas (Rusad). El mecanismo no tenía periodicidad diaria, sino que era convocado cuando se estimaba conveniente el Órgano Superior para la optimización del Sistema Cambiario.

Sicad II (2014)

Otra promesa fallida fue el nuevo Sistema Alternativo de Administración de Divisas (Sicad II), que funcionó entre marzo y febrero de 2014. Aunque se mantuvo en la palestra más tiempo que su creador (puesto que el exministro Ramírez a duras penas duró un semestre en el despacho de Finanzas), no cumplió con el objetivo de “pulverizar” el tipo de cambio paralelo que en el mismo periodo se devaluó 69,1%. La poca transparencia en la asignación de dólares limitó su funcionamiento.

Simadi (2015)

A principios de febrero de 2015, se anunció la puesta en marcha de un nuevo esquema cambiario denominado Sistema Marginal de Divisas (Simadi).

A diferencia de Sicad II, que también fue lanzado como un sistema donde iban a confluir “libremente” la oferta y la demanda, el Simadi comenzó a operar a una tasa muy cercana a la del mercado paralelo, lo que lo convertía en un candidato ideal —de contar con una oferta constante y considerable— para controlar e incluso reducir la cotización en dicho mercado. Sin embargo, dos aspectos en particular afectaron su pobre desempeño en sus primeras tres semanas de funcionamiento:

– Las trabas operativas: Simadi resultó ser un mecanismo, operativamente hablando, más engorroso que Sicad II. Las confusiones acerca de los montos que se aprobarán y qué tan efectivas eran  las liquidaciones afectaron el uso de este mecanismo.

– La falta de oferta: En el sistema no se colocaban montos importantes de divisas. Muy pocos dólares se ofertaban al sector privado. El Simadi nunca fue un mecanismo de libre oferta y demanda.

Dicom (2016-2017)

El Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom) tuvo su origen en la política cambiaria implementada a partir del 01 de marzo del 2016, a través del Convenio Cambiario N° 35, sustentado en dos tipos de cambio: Dicom y Dipro. El primero era usado para importar el resto de bienes y servicios no cubiertos a tasa Dipro, así como el pago de deuda, adquisición de efectivo para menores de edad que viajasen al extranjero, entre otros consumos.

Dipro (2016-2017)

El gobierno crea en 2016 la tasa “protegida” Dipro. La divisa está destinada para el pago de rubros esenciales (alimentos, medicinas y materia prima para su producción). Para liquidar operaciones destinadas al pago de pensiones del Ivss y jubilaciones. Para el pago de de sector salud, deportes, cultura, investigaciones científicas y otros casos.

En 2018, la tasa protegida de 10 bolívares por dólar, diseñada por el Banco Central de Venezuela (BCV) para la importación de medicinas y alimentos, fue derogada tras su puesta en marcha el 9 de marzo de 2016.

Nuevo Dicom  (2018)

En agosto de 2018 el presidente Nicolás Maduro informó la reformulación y modificación del Sistema de Divisas Complementarias (Dicom), y lo llamó “el nuevo Dicom”. El sistema realizaba tres subastas semanales para personas naturales y jurídicas.

“Vamos a tener un nuevo tipo de cambio fluctuante, ya arrancó. Vamos a tener tres subastas por semana (…) Vamos a estabilizar el tipo de cambio“, aseveró el mandatario nacional, en esa oportunidad.

El sistema dejó de funcionar luego que el gobierno de Estados Unidos aplicará sanciones al Banco Central de Venezuela (BCV) y a las empresas que realizaran transacciones en divisas en el mecanismo.

Interbanex (2019)

A principios de este año, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que la empresa privada de intercambio de divisas Interbanex pasó “a formar parte del Sistema de Mercado Cambiario en el país”, debidamente autorizado para actuar en el mismo por las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas y Sudeban.

Interbanex es una plataforma privada de intercambio de divisas autorizada “donde la tasa de cambio la determinan oferentes y demandantes de forma completamente transparente”, reseñó en esa oportunidad la empresa en su cuenta de Twitter @interbanex.

El mecanismo no era un sustituto del Dicom. Solo era para privados y en la plataforma no podía negociar ningún ente público estatal. Arrancó con dólar a 3.200 bolívares soberanos.

Mesas de cambio (2019)

Por primera vez en 16 años, desde la instalación del control cambiario, el intercambio de divisas por mecanismos oficiales pasó a ser administrado por el sector privado. La resolución 19-05-01 del Banco Central de Venezuela (BCV) autorizó un nuevo sistema de mesas de cambio regido por la banca nacional para la libre compraventa de monedas extranjeras.

El BCV publicó, la noche del 13 de mayo, los resultados de las primeras operaciones. La tasa promedio ponderada resultante de todas las transacciones en las casas de cambio arrojó un monto de Bs. 5.262 por dólar.

A diferencia de todos los mecanismos anteriores, el tipo de cambio varía dependiendo del operador bancario. A la fecha, 12 instituciones entre públicas y privadas, además de las casas de cambio (Italcambio y Zoom) comercializan divisas a personas naturales y jurídicas. Al final de cada jornada dichas entidades publicarán el tipo de cambio resultante de las operaciones. Y el BCV informa en su página web la tasa promedio ponderada de todos los pactos del día. En la última fecha su cotización superó los 5.400 bolívares por dólar.

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