“Con Biden no habrá concesiones en sanciones sin acuerdo efectivo para elecciones”

Leopoldo Martínez es el venezolano más cercano a Joe Biden, es miembro del Comité Nacional del Partido Demócrata, y asegura: "Hay quien dirá que Trump lo ha hecho muy bien, nosotros pensamos que no lo ha hecho como parece porque al día de hoy Maduro está atornillado en el poder”.

Por:  Heilet Morales

“La visión de Joe Biden está basada en un corto, mediano y largo plazo. Él piensa que el problema de Venezuela no se resuelve solamente sacando a Maduro del poder, comienza con la salida de Maduro del poder. Pero pasa por un proceso largo de sustentabilidad a una transición hacia la democracia y la recuperación de la economía donde no solo EE UU es el que debe participar, EE UU debe coordinar una gran coalición con los países europeos para lograr ese proceso, que es un proceso que va a tomar unos buenos años”.

El abogado Leopoldo Martínez, integrante del Comité Nacional Demócrata, es el venezolano que está más cerca del aspitante a la Casa Blanca por los demócratas y agrega: “Hay quien dirá que Trump lo ha hecho muy bien, nosotros pensamos que no lo ha hecho como parece o se percibe tan bien porque al día de hoy Maduro está atornillado en el poder y lo está, entre otras cosas, porque la política de Trump se montó sobre un bluff, sobre una fantasía, sobre una amenaza que el Gobierno de Maduro leyó rápidamente, con la asesoría de los rusos y los cubanos que de esto entienden muy bien, leyó que no era más que un bluff (...)”.

En conversación con PANORAMA, vía skype desde Washington, subrayó que “del día de la proclamación de Guaidó y el reconocimiento internacional de EE UU y de cincuenta y tantos países;  y dentro de EE UU demócratas y republicanos que respaldaron esa iniciativa, al día de hoy han pasado muchas cosas que han debilitado, si se quiere, el diseño estratégico que se pensó en enero del año 2019, y cuando cambian las circunstancias hay que cambiar la estrategia y cambiar la estrategia no significa que hay que cambiar el liderazgo de Juan Guaidó, no, a lo mejor hay que apuntalarlo, pero hay que apuntalarlo en función de una nueva estrategia, con un nuevo contexto y con unos nuevos objetivos y eso es capaz de articularlo un liderazgo como el de Joe Biden”.

— ¿En qué se diferenciaría una administración de Joe Biden  en comparación con lo que hasta ahora ha hecho la administración Trump en el caso de Venezuela?

— Para lograr la democracia en Venezuela, para lograr que la presión internacional sea efectiva, EE UU no puede actuar de forma unilateral, es necesario que Estados Unidos tenga una coordinación muy bien calibrada, muy bien ejecutada con Europa y con toda América Latina, incluso con países en América Latina que pudieran tener presidentes  que no están tan comprometidos como algunos otros del llamado Grupo de Lima, pero que ven con preocupación el destino de Venezuela por distintas razones.

Armar toda esa coalición que sume para actuar de manera sincronizada, además de ejercer el peso y la presión de la Casa Blanca para mandar mensajes muy claros a aquellos actores internacionales que hasta ahora se han mostrado defensivos  o base de apoyo fundamental para el régimen de Nicolás Maduro, es una tarea que solo puede hacer un líder con la credibilidad internacional de Joe Biden.

Él tiene una larga trayectoria como vicepresidente de Obama y como presidente de la Comisión  de Relaciones Exteriores del Senado, que no solamente le da un amplio apoyo y credibilidad en el escenario bipartidista en EE UU, sino también a nivel internacional es un hombre al que se le ha visto comprometido con los elementos fundamentales de la política exterior norteamericana que representan el multilateralismo y eso creo que es importante para Venezuela.

Por otra parte, la caja de herramientas que se le ha ofrecido hoy al presidente Trump, o al presidente Obama que incluye las sanciones, es importante siempre recordar que las primeras sanciones emitidas por el Gobierno de los Estados Unidos, por violaciones de los derechos humanos, fueron emitidas por el presidente Obama y esa es una política que básicamente instrumentó el vicepresidente Biden; luego incluso de haber tenido un encuentro con Nicolás Maduro, en el 2015, durante la toma de posesión de Dilma Rouseff, donde Maduro intentó acercarse a Biden para proponerle una conversación con Obama en relación con la crisis económica que ya se asomaba en Venezuela, pero Biden le respondió: No habrá conversaciones entre nosotros mientras no haya conversación con la oposición venezolana, mientras no haya libertad para los presos políticos y mientras usted no logre un entendimiento con las fuerzas vivas de su país que le permita hacer la rectificación  que se necesita en el plano político y en el plano económico. Usted tiene que hablar con los venezolanos antes de pretender hablar con el presidente Obama.

También le advirtió que la violación de derechos humanos venía siendo un problema al cual la administración Obama-Biden le estaba prestando atención muy cercana  y en efecto, el encuentro se dio en enero del 2015 y en marzo vinieron las sanciones.

Biden es un hombre que no grita para anunciar lo que va a hacer, él habla con firmeza, él actúa, coordina y ejecuta en función de una coordinación con los aliados que se tienen que tener a nivel internacional para lograr que la presión sea efectiva.

En aquel momento era más difícil coordinar a nivel internacional porque existía una OEA cuyos gobierno de turno en América Latina o eran neutrales o respaldaban abiertamente a Hugo Chávez y luego a Nicolás Maduro por herencia de ese escudo diplomático que se construyó a través de Petrocaribe y otras alianzas.

Biden en ese momento lideró una iniciativa energética para el Caribe y Centroamérica que buscaba romper la dependencia que se tenía en los países que dependían de Petrocaribe con ese chantaje diplomático que se estaba ejerciendo desde Caracas. Estamos hablando de un hombre que es capaz de coordinar y de articular aún en la adversidad.

Otro tema en el que los venezolanos van a recibir un respaldo importante de la administración Biden y será diferenciador con respecto a la actual administración, es el único tema en el cual no hemos logrado consenso bipartidista, es en el otorgamiento de protección migratoria temporal a los venezolanos.   

Tenemos 150 mil venezolanos en EE UU que no tienen en este momento un estatus migratorio claro, o están indocumentados, o sus visas están por vencerse, o se les ha vencido el pasaporte y no podrán viajar a renovar su visa de trabajo o sencillamente  su visa de trabajo está en riesgo por las políticas migratorias de Trump o tienen una solicitud de asilo pendiente que se ha dificultado más en la administración Trump que tiene una postura conocida abiertamente contraria a la inmigración de los latinos en EE UU, por eso no ha otorgado el TPS, el llamado estatus de protección migratoria temporal, bueno, Joe Biden ha sido uno de los dirigentes del Partido Demócrata en otorgar es protección a los venezolanos que están en EE UU.

— ¡De aquel momento (del encuentro de Biden y Obama) las cosas han cambiado, qué tanto han cambiado para someter a revisión las condiciones que en su momento puso Biden?

— En aquel momento la OEA hacía mayoría a favor del régimen, eso ha cambiado. De hecho, una de las últimas iniciativas de Obama durante su presidencia fue apoyar la candidatura de Almagro (Luis) a secretario general de la OEA que se confrontó con un candidato del gobierno de Maduro y fue derrotado en esa elección de la OEA; han cambiado las condiciones en el sistema interamericano y por supuesto con una administración de Biden también mejoraría la relación con Europa, uno de los problemas  más importantes en la presión internacional hoy en Venezuela ha sido que la administración Trump tiene una pésima  relación con los países de Europa.

Una relación tensa, incluso una relación que ha creado problemas en el seno de la Otan  que es el instrumento fundamental de seguridad hemisférica con el que trabajan EE UU y Europa, tiene una relación tensa con los países del grupo de los ocho y una relación que genera mucha desconfianza en Europa y en el mundo con Rusia.

Trump ha tenido una relación difícil de descifrar porque no hay transparencia en el manejo de la administración con respecto a este tema, incluso, ha habido una batalla en EE UU que se ha llevado al terreno legal  para conocer las finanzas de Donald Trump porque ciertamente hubo negocios entre la organización Trump y gente vinculada al estamento político ruso, a Vladimir Putin.

En el libro de John Bolton que acaba de salir, sobre el cual la administración Trump presentó grandes objeciones que incluso llevó a nivel judicial una batalla para evitar la publicación y distribución del libro, habla de que en el caso de la discusión sobre el tema venezolano en la Casa Blanca Trump tenía una comunicación con Putin que no era para presionarlo o para exigirle o plantearle el punto de vista americano, sino para escucharlo sobre cómo veía Putin la situación en Venezuela y Putín, dice Bolton  (que fue su Asesor de Seguridad Nacional) llegó a sembrar dudas en Trump sobre la oposición venezolana.

Es decir, hay una influencia rusa por distintas vías que crea desconfianza en Europa y otras partes del mundo y eso, yo creo, cambiaría radicalmente con Biden porque Biden tiene un claro compromiso con la democracia y los derechos humanos.

En el caso de Trump yo me temo, incluso, que pasado el escenario electoral, donde la Florida es tan importante para él, y por eso el discurso y la retórica, Trump podría dar un giro inesperado con respecto a su relación con Maduro,  no por razones que estén inscritas en la lucha por la democracia y defensa de los Ddhh, sino más bien por intereses de corte estrictamente económicos, porque así lo ha hecho con Turquía, con Rusia, incluso lo intentó con Corea del Norte, con el que inició un acercamiento torpe, cuestionado por republicanos y demócratas que nos ha traído hasta una situación delicada en el sentido de que todo lo que Trump planteó que podía ocurrir a partir de su encuentro con Kim Jong un no ha dado ningún resultado.

Es decir, hay mucha desconfianza en Europa sobre cuál es la agenda, la intención última de Trump cuando aborda unilateralmente problemas como el venezolano. Esa duda la despeja totalmente una presidencia de Biden y creo que podría sintonizar a todos estos países en un esfuerzo mucho más efectivo entorno a un objetivo concreto. Biden lo ha dicho, el objetivo concreto tiene que ser lograr unas elecciones libres, creíbles, justas y supervisadas internacionalmente en Venezuela.

— El tema Venezuela se le sigue mirando en EE UU desde una visión electoral, en esa condición ¿qué tanto se aleja o se acerca un proceso de transición en Venezuela mientras EE UU lo mire desde ese punto de vista electoral?

En Venezuela debe haber confianza en que cualquiera que sea el resultado electoral en EE UU en noviembre, el Partido Demócrata y el Partido Republicano, más allá de la figura de Trump, tienen un compromiso bipartidista con la causa para recuperar la democracia en Venezuela.

Cuáles son las estrategias, las formas, las herramientas que contiene ese piso legislativo que le dio el Congreso al presidente de EE UU para ejecutar desde el 2015 hasta hoy una política atendiendo al contexto, a las circunstancias, cuál es la eficiencia que la diplomacia que ese presidente de turno puede dar a esa política es un tema abierto a discusión a debate.

Hay quien dirá que Trump lo ha hecho muy bien, nosotros pensamos que no lo ha hecho como parece o se percibe tan bien porque al día de hoy Maduro está atornillado en el poder y lo está, entre otras cosas, porque la política de Trump se montó sobre un bluff, sobre una fantasía, sobre una amenaza que el Gobierno de Maduro leyó rápidamente, con la asesoría de los rusos y los cubanos que de esto entienden muy bien, leyó que no era más que un bluff.

Eso debilitó también la coalición interna, no solo la coalición internacional, porque la coalición internacional lo que quiere es ver elecciones en Venezuela y que sean los venezolanos los que encuentren un cauce, un camino hacia la democracia;  pero la coalición interna es variada en donde no todo el mundo está de acuerdo con la retórica que ha impuesto Donald Trump, esa es una retórica que funciona en Miami, pero no necesariamente une a los elementos que hacen vida alrededor de la oposición venezolana y la sociedad civil entorno al liderazgo actualmente en cabeza de Juan Guaidó.

Entonces, Trump ha sido muy divisivo también de la propia oposición venezolana. Ha debilitado de alguna manera a Guaidó y eso ha traído como resultado todo esto.

Además de que la forma en que se han instrumentado las sanciones, dependen de cómo las lleves adelante puedes tener buenos o malos resultados, han terminado repitiendo una situación de aislamiento en donde los Estados Unidos se ha sustraído de tener influencia en la economía de Venezuela y en la realidad interna de Venezuela, no hay ni siquiera embajada americana con la cual pueda contarse para articular política con los actores de Gobierno y oposición desde el ejercicio diplomático con otros países, y por el contrario lo que ha sucedido es que Rusia, China y ahora Irán han ganado más influencia o terreno más allá de lo político en lo económico.

Estamos viendo que hasta el parque refinador venezolano va a terminar en manos iraníes precisamente como consecuencia de este manejo que ha hecho la administración Trump y su enfoque de producir una ruptura que se venía proponiendo desde una amenaza, de una política de supuesto uso de la fuerza por parte de EE UU que debilitó, insisto, la coalición internacional y creó unas expectativas en Venezuela que han terminado confrontándose con esta realidad en la que nos encontramos ahora.

— ¿Entonces una administración Biden revisaría a profundidad la estrategia del 23 de enero en cabeza de Juan Guaidó?

— Bueno Juan Guaidó recibió el apoyo del Partido Demócrata y recibió el apoyo de Joe Biden, fue el primer demócrata en apoyar la idea de que se había producido un fraude o una elección desconocida en Venezuela y que Juan Guaidó podía desde la Asamblea encabezar un esfuerzo para reconstruir un camino hacia la ruta electoral, hacia la búsqueda a una solución política a la crisis venezolana.

Ahora, del día de la proclamación de Guaidó y el reconocimiento internacional de EE UU y de cincuenta y tantos países;  y dentro de EE UU demócratas y republicanos que respaldaron esa iniciativa, al día de hoy han pasado muchas cosas que han debilitado, si se quiere, el diseño estratégico que se pensó en enero del año 2019, y cuando cambian las circunstancias hay que cambiar la estrategia y cambiar la estrategia no significa que hay que cambiar el liderazgo de Juan Guaidó, no, a lo mejor hay que apuntalarlo, pero hay que apuntalarlo en función de una nueva estrategia, con un nuevo contexto y con unos nuevos objetivos y eso es capaz de articularlo un liderazgo como el de Joe Biden, quien tiene, y en esto insisto porque es muy importante, la credibilidad internacional para sumar, pero mientras todo eso se logra, que puede tomar más tiempo del que tú y yo deseamos y más tiempo del que todos desean, el tiempo transcurre también en medio de esta grave crisis humanitaria.

Esa crisis tiene varios saltos migratorios a nivel internacional, uno de ellos son los 150 mil venezolanos que están en esa situación de debilidad en EE UU porque no tienen protección migratoria, porque no tienen un permiso de trabajo y al no tenerlo confrontan el riesgo de la deportación, pero al no tener un permiso de trabajo se ven impedidos de reactivarse económicamente, de insertarse en la economía americana y hacer su vida al tiempo que con su trabajo y con sus ahorros pudieran ayudar a sus familiares en Venezuela  a través de un sistema de remesas.

Una de las cosas que tenemos que pensar es cómo mantenemos la resiliencia de la sociedad venezolana frente al ataque sistemático del régimen de Nicolás Maduro que cada día gana más terreno quitándoselo a la empresa privada, quitándole terreno a la sociedad civil, quitándole terreno a la universidades, quitándole terreno a la prensa libre, el hecho de que ustedes tengan que sobrevivir como lo están intentando exclusivamente a través de lo digital, de las redes sociales enfrentando gran censura, enfrentando grandes obstáculos  del régimen, exige que EE UU tenga una política que permita que ustedes sigan operando en Venezuela, que ustedes ganen espacio, que ustedes tengan recursos, que ustedes tengan una sociedad civil y una economía que todavía pueda combatir y tener resistencia suficiente y, de alguna manera, presionar al régimen a los cambios que se necesitan no solamente desde afuera, sino desde adentro. Se debilita la resistencia interna y la fuerza democrática interna del país y gana terreno la dictadura.    

— En Venezuela los tiempos de la gente son distintos a los de los políticos, ¿cómo ve Joe Biden el tema Venezuela, más como un proceso o como una salida cortoplacista hacia una transición?

Joe Biden ve el tema en función de valores como el de la democracia, como el de los derechos humanos, valores como responder en forma contundente y cooperar de manera significativa con la crisis humanitaria de los venezolanos y lo ve además como un desafío que no solo es importante abordar con firmeza para lograr la recuperación de la democracia, sino ve la necesidad de darle sustentabilidad a los cambios en Venezuela.

Biden ha dicho, en su visión para Venezuela, algo muy importante. Si incluso pensáramos en un escenario en el cual Maduro sale del poder, la reconstrucción de Venezuela, ha dicho Biden, va a requerir de muchísimos esfuerzos y de muchísima cooperación internacional y ha ofrecido una propuesta de respaldo multilateral financiero, institucional y político a la recuperación de Venezuela y a la sustentabilidad de la transición, ese va a ser uno de los grandes desafíos en Venezuela.

 Sales de esto y necesitas darle sustentabilidad a lo que viene y la sustentabilidad exige, requiere, pasa por esfuerzos de reconciliación, por grandes inversiones en la infraestructura del país, por el retorno de muchos venezolanos que quieran regresar al país a emprender a retomar sus actividades, pero se van a encontrar con un país muy diferente del que se fueron,  en el cual las condiciones para producir, emprender no son las mismas que habían hace 20, 25 años, entonces todo ese esfuerzo de reconstrucción de la democracia y de la economía venezolana exige un esfuerzo sostenido.

Por eso la visión de Joe Biden está basada en un corto, mediano y largo plazo. Él piensa que el problema de Venezuela no se resuelve solamente sacando a Maduro del poder, comienza con la salida de Maduro del poder. Pero pasa por un proceso largo de sustentabilidad a una transición hacia la democracia y la recuperación de la economía donde no solo EE UU es el que debe participar, EE UU debe coordinar una gran coalición con los países europeos para lograr ese proceso, que es un proceso que va a tomar unos buenos años.

— Usted ha dicho que cuestiona la instrumentalización de algunas de las sanciones hasta ahora, ¿cuál es la mirada del Partido Demócrata y de su candidato sobre las sanciones que se han impuesto en Venezuela?

— Las sanciones que están hoy día planteadas y que vienen codificadas en una autoridad legislativa bipartidista que es la Ley Verdad van a continuar en tanto no se den pasos certeros y firmes para alcanzar los objetivos de democratización en Venezuela.

Es decir, no va a haber de parte de una administración Biden concesiones en el plano sancionatorio mientras no haya  acuerdos efectivos entre la oposición venezolana y el régimen alrededor de un objetivo concreto, que es unas elecciones.

Habrá una presión específica a través de las sanciones. La presión va a gravitar sobre las condiciones electorales, condiciones políticas que se necesitan para lograr elecciones libres y transición sustentable en Venezuela.

Es una gran diferencia de enfoque, es el mismo instrumento de política exterior, pero con un enfoque diferente en el que los venezolanos son los que tiene que protagonizar, con la ayuda de esa presión internacional no solo la de EE UU, el objetivo de los acuerdos políticos que se necesitan para darle al país una salida electoral y democrática.

En lo otro que Joe Biden se va a diferenciar de Trump  es que Joe Biden va a avanzar en cualquier escenario de sanciones o decisiones sobre lo que debe hacerse en Venezuela en estricta coordinación con los países europeos, no va  suceder lo que está pasando ahorita, que EE UU va por su lado y Europa va por su lado, porque Europa tiene mucha desconfianza de Trump, porque Trump no coordina con ellos y porque la claridad del objetivo que se persigue no está debidamente consensuada entre los países de la coalición.

Y una tercera diferencia de Biden con respecto a Trump, en la instrumentalización de las sanciones y de la política,  es que Vladimir Putin no le habla al oído a Biden como sí le habla al oído a Trump. Si Vladimir Putin habla con Biden lo que va a recibir de Biden es una presión contundente para que facilite las cosas en Venezuela.

En cambio, cuando Trump habla con Putin lo que escucha es lo que Putin le recomienda, y lo que le ha recomendado hasta ahora es: ‘No confíes en la oposición venezolana’. Eso no solo lo dice Bolton en su libro, el propio Trump lo ratificó en su entrevista con el periodista Jonathan Swain el viernes pasado.

— A cinco meses para las elecciones en EE UU, ¿cómo están las posibilidades de Joe Biden?

—  La última encuesta nacional, de las más creíbles, es la décima encuesta que se publica en los últimos días de los promedios a nivel nacional de apoyo a las dos candidaturas y en este momento esto está, en promedios, 52% Biden, 38% Donald Trump. Así de abierta está la diferencia en los promedios nacionales.

Luego el sistema electoral de EE UU es complejo donde la elección no solo se gana por voto popular, de hecho Trump perdió el voto popular en las elecciones del 2016, pero ganó en el sistema de los colegios electorales  por mínimas diferencias en tres estados, esos tres estados son Wisconsin, Michigan y Pensilvania que son tres estados que, de manera muy excepcional, votaron por Trump por márgenes muy pequeños en la elección del 2016 porque el voto de los demócratas se quedó en su casa, no votó masivamente por Hillary Clinton o votó por una tercera y cuarta opción que hubo en esas elecciones que fueron un candidato libertario y una candidatura que estaba más a la izquierda en el espectro político.

En esos tres estados ahorita el Partido Demócrata tiene ventaja, en promedio, de entre 8 y 12 puntos. En Michigan, incluso, hay encuestas que dicen que la ventaja de Biden sobre Trump es de 15 puntos.

Luego hay otros estados que son de comportamiento pendular y muy importantes para definir la elección. Florida que es un estado importante para Trump, para nosotros también, pero para Trump es imposible lograr la reelección sin Florida cuando se arma el tablero del colegio electoral, en Florida Donald Trump está perdiendo las encuestas en este momento por seis puntos porcentuales.

Arizona, que es un estado que vota habitualmente por el Partido Republicano, Trump lo está perdiendo por 8 puntos; en Ohio, que es un estado que no vota demócrata desde la primera elección de Obama, Joe Biden está 6 puntos por arriba de Trump.

Entonces tenemos un escenario que, más allá del tema que hemos conversado que nos interesa a todos los venezolanos,  está marcado por el manejo de la crisis de la pandemia del covid-19 que ha sido terrible por parte de la administración Trump y luego por las tensiones raciales que ha creado la propia administración de Trump  frente a los hechos que hemos visto en los últimos días y que recrudecieron a partir del asesinato, a manos de la policía en Mineapolis, de George Floyd.

Trump ha sido un presidente que ha distorsionado mucho el escenario político interno en EE UU y en este momento entre lo económico, la tensión racial, el manejo de la pandemia sus números de aceptación están sumamente bajos, yo diría que las probabilidades hoy día de Joe Biden son muy amplias y van a depender, fundamentalmente, de la participación electoral.

Si en las elecciones hay baja participación electoral, Trump puede tener un desempeño más fuerte que el que tendría en unas elecciones de amplia participación y por eso, en medio de la pandemia es muy importante facilitarle a la gente el derecho al voto y ves esta controversia que hay en relación con los demócratas promoviendo el voto por correo para que la gente pueda  hacerlo desde su casa, sin exponerse a los problemas de la crisis santiaria y la pandemia; mientras Donald Trump ha venido atacando sistemáticamente, con el poder de la Casa Blanca, el poder que tienen los gobernadores de estado para facilitar el voto por correo, en ese escenario están las cosas.

Otro dato importante es que en la boleta genérica, en las encuestas, demócratas versus republicanos, no Trump versus Biden, sino  el candidato demócrata contra el candidato republicano, que es muy importante para determinar cómo se va a  comportar el votante en la elección parlamentaria que va acompañando a la elección presidencial, la tendencia es 40-30.

Es decir, el Partido Republicano tiene una profunda disminución de su caudal electoral con la presidencia de Trump y lo que ha crecido es el elector independiente, muchos republicanos que históricamente han votado por su partido se han movido a lo que en Venezuela llamamos un sector ni ni y en ese sector ni ni, Biden encuesta muy bien porque es percibido por los independientes, por los republicanos moderados, por los que se encuentra en la independencia política como un hombre que es capaz de unir al país y que tiene la experiencia, además lo acompaña el aura de Barack Obama, fue su vicepresidente; y Barack Obama es el expresidente más popular de EE UU.

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