"Aunque vivimos en nuestra Patria, sentimos que se ha convertido en tierra extranjera": Moronta

Obispo de San Cristóbal hizo una analogía entre el salmo 137 y la situación del país. CEV inició su asamblea 114, de forma virtual. Arzobispo de Maracaibo:  "En el ámbito social, estamos atravesando por momentos históricamente difíciles para la humanidad".

Por:  Agencias

"Aunque vivimos 'territorialmente' en nuestra Patria, sentimos que se ha convertido en 'tierra extranjera. Hay otra característica que endurece esta sensación de estar en 'tierra extranjera': el empobrecimiento creciente de nuestro país, lleno de inmensas riquezas; el menosprecio de la verdadera razón de ser del desarrollo de Venezuela".

Las palabras las pronunció el obispo de la Diócesos de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta,   también primer vicepresidente de la CEV, quien   este martes 7 de julio dio inicio a la adoración eucarística y se refirió   al salmo 137 antes de la instalación de la  114°  asamblea ordinaria plenaria del episcopado venezolano, realizada esta vez de forma virtual, debido a las limitaciones actuales a causa de la pandemia por covid-19.  

 Moronta realizó una analogía entre la “tierra extranjera” que presenta el salmo y la sensación del pueblo venezolano de hallarse en una “tierra extranjera” tan diferente al país anhelado. “Aunque vivimos ‘territorialmente’ en nuestra Patria, sentimos que se ha convertido en ‘tierra extranjera’. Nos la han convertido en “’tierra extranjera’”, expresó el obispo.

 “El empobrecimiento creciente de nuestro país, lleno de inmensas riquezas; el menosprecio de la verdadera razón de ser del desarrollo del país, como es la gente; el ver con total indefensión cómo lo que se necesita para una sana convivencia ya casi no existe”, describió.

“Como lo dice el salmista”, continuó , “quienes han convertido Venezuela en tierra extranjera, los que no se han comprometido de verdad con la gente y solo buscan satisfacer sus intereses particulares y ansia de poder,  piden que la gente cante un himno a Dios”. Y  Moronta afirmó: “Pero lo mejor del caso, es que ese pueblo está cantando el verdadero canto a Dios: el de su confianza en Él, el de la solidaridad extrema al compartir lo poco que se tiene desde la pobreza. Es el canto de la auténtica esperanza que radica en su voluntad de ir adelante y de ser protagonista, sujeto social de la transformación que necesita Venezuela”.

El pastor de San Cristóbal   aseveró que los obispos, al comenzar este nuevo encuentro del episcopado venezolano, “como pastores conscientes de nuestra misión y sin temor a decir que pertenecemos al mismo pueblo que sufre, podemos decir que en esta asamblea nos hacemos eco del verdadero canto al Señor que entona el pueblo que sufre la opresión al estar en ‘tierra extranjera’”.

Culminó la reflexión ante el Santísimo Sacramento renovando la consagración de Venezuela a Él, pidiéndole fuerza para el Episcopado Venezolano en su misión de ayudar al país a entonar un canto de alabanza aun estando en ‘tierra extranjera’. “Un cántico de alabanza, ciertamente, pero que es entonado desde los corazones de un pueblo que clama, lucha y se compromete por la verdad, la justicia y la liberación en el amor que viene de Jesús Sacramentado”.

Momentos históricamente difíciles

A continuación, monseñor José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo y presidente de la CEV, dirigió las palabras de instalación de la asamblea, presentando el panorama nacional y eclesial de Venezuela. Expresó que "en el ámbito social, estamos atravesando por momentos históricamente difíciles para la humanidad", la situación actual se debe asumir con una percepción de esperanza, a la espera del momento del reencuentro".

Destacó que en estos tiempos de dificultad, "la palabra clave es que somos frágiles"  y que ante todos los males que se ciernen sobre la esperanza, la respuesta es la fe.

 Azuaje afirmó que  los cristianos tienen mucho que aportar ante la situación actual, empezando por la esperanza y la defensa de la dignidad humana, y agradeció la labor realizada por Cáritas Venezuela durante los últimos meses, en respuesta a la difícil situación de los más desfavorecidos ante la falta de recursos alimentarios, necesidades intensificadas durante la pandemia.

También se refirió al júbilo por la firma del decreto de aprobación de la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, y pidió que en relación a ello, “todas las actividades que planifiquemos tengan ‘olor a pueblo’, desde la humildad y la sencillez».

Finalmente, recordó que "no estamos solos", y que la fe y el apoyarse en el Señor, permite estar en movimiento y "no paralizarnos por el miedo, por la desesperanza".

Por su parte, el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, expresó la salutación al episcopado venezolano, en la que señaló que "la experiencia que vivimos es una oportunidad crucial para redescubrir la universalidad de la Iglesia", y resaltó su admiración por cómo en Venezuela en medio de las dificultadas están creciendo las comunidades solidarias, como las primeras comunidades cristianas, indicando que “sin Dios, el hombre no sabe a dónde ir; ya no sabe quién es. Se convierte en una sociedad contra el hombre. Arriesgamos un humanismo inhumano”.


En esta ocasión, las sesiones de la asamblea tendrán lugar solo durante las mañanas, iniciando hoy con el análisis de los desafíos de la realidad pastoral de la Iglesia en Venezuela ante la pandemia del COVID-19, dirigido por el Dr. Julio Castro, y a continuación se abordará la situación socio-política del país, presentada por el Dr. Benigno Alarcón.

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