Andrés Caleca: “Negociaciones políticas se han realizado en peores circunstancias en nuestra historia”

El expresidente del CNE en 1999 asegura que, incluso más allá de los hechos del 5 de enero, “en Venezuela es imprescindible alcanzar un  acuerdo político de  gran envergadura”.

Por:  Heilet Morales

La experiencia de Andrés Caleca al frente del Poder Electoral, donde dirigió cinco procesos comiciales entre marzo de 1999 y diciembre de ese mismo año, hace que los analistas, incluso no pocos actores políticos, tengan en sus “quinielas” su nombre para un nuevo CNE, aunque él no parece darse por aludido cree que “es una obligación de los actores políticos sentarse a negociar la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral”.

En conversación con esta Casa Editorial, antes y después del tumultuoso 5 de enero, Caleca apela al pragmatismo: “Debo recordar que negociaciones políticas se han realizado en peores circunstancias que estas  a lo largo de nuestra historia y de la historia de la humanidad, en situaciones de guerra, en situaciones de conflicto muchísimo más graves que los que ha vivido Venezuela las partes han logrado sentarse a negociar armisticios, han acordado suspensiones de fuego, condiciones mínimas de civilidad en una guerra, pero bueno en todo caso el estamento político venezolano está obligado a crear las mejores condiciones posibles para esas elecciones que están previstas, además de otros problemas gravísimos que tiene el país”.  

El pragmatismo no le hace perder el foco sobre cómo interpretar lo que sucedió el domingo en la AN: “Es obvio que, en las primeras de cambio, la jugada del Gobierno fue una “chapucera”, mal hecha y que se le ha revertido en favor de la oposición venezolana”.

En materia electoral, en un diagnóstico preliminar, prioriza la revisión a fondo del registro de votantes, la automatización  y las circunscripciones. “Si alguien se toma la molestia de visitar el CNE se dará cuenta de que eso es un descampado, ahí abandonó todo el mundo, ahí no trabaja nadie, entre otras cosas porque los salarios no dan para que alguien pueda trabajar, pero los que están en la nómina son militantes del Psuv, la experiencia de esa burocracia ganada a lo largo de  50 años desapareció, fue jubilada, fue despedida, etcétera, y sustituida, fundamentalmente,  por gente del partido de Gobierno que no tiene ninguna experiencia del manejo electoral”.  

— Cómo cambia el tablero de la crisis política del país después de la "jugada" del Gobierno del 5 de enero?

—  (…) Lo primero que hay que poner de relieve es la gran importancia que para el Gobierno de Maduro significa controlar la Asamblea Nacional y esto hay que recalcarlo porque se había generado una especie de matriz de desesperanza que señalaba que la Asamblea Nacional no tenía ninguna importancia, que el Parlamento no jugaba ningún papel, todos planteamientos desmoralizantes que se venían haciendo desde algunos sectores, incluso de la oposición, y lo cierto es que los hechos demostraron que para este gobierno del señor Maduro, independientemente de su carácter autoritario, la Asamblea Nacional es un bastión de primerísima importancia.

Los parlamentos no solo son importantes para los demócratas, son también importantes para las dictaduras y para los autoritarismos, es una manera de legitimarse y, como se sabe, la oposición venezolana controla la Asamblea Nacional de manera definitiva desde el año 2015; de manera que el Gobierno hizo lo posible y, por supuesto, lo hizo de la manera que le es usual: brutalmente, una “chambonada” que fue lo que trataron de hacer para ponerle la mano con la juramentación de la nueva junta directiva, esa jugada fracasó, pero nos presagia lo que va a ocurrir durante el año 2020 que es la firme voluntad del Gobierno de Maduro y del Psuv de ponerle mano a esa Asamblea Nacional en las elecciones que están obligatoriamente previstas para el año 2020.

Lo que realmente cambia el panorama político venezolano  es que nos alerta, una vez más,  que elemento central  de la agenda política del país durante el 2020 serán las elecciones parlamentarias.

Esas elecciones la oposición tiene la obligación de ganarlas, de ratificar el triunfo del 2015 y, posiblemente ampliarlas; pero el Gobierno también tiene la obligación de ganarlas y ya vemos de lo que son capaces de hacer e intentarán hacer todo lo que esté a su alcance para ganar esa Asamblea.

De manera que esto es lo que va a predominar este año político teniendo como paisaje de fondo  una profunda crisis general en el país porque este año además de este tema político lo más sustancial que vivirá la nación venezolana es la confluencia de todas las crisis que se han venido incubando a lo largo de los últimos años y, particularmente, en el año 2019 que tienen que ver con la escasez de gasolina, prácticamente la liquidación de Pdvsa, la escasez de gas, la crisis de salud que tiene una magnitud inconmensurable, la crisis de la educación, el tema de la hiperinflación, la dolarización todos estos temas van a confluir como paisaje en la lucha política por la Asamblea Nacional.

— ¿Desde su punto de vista esto no eleva demasiado el costo de una negociación?

—  Los hechos recién ocurridos alejan la posibilidad de llegar a acuerdos entre las principales fuerzas políticas del país entorno a un tema esencial para el año 2020 que es la designación, cuanto antes, de un Consejo Nacional Electoral,  unas elecciones para que sean mínimamente confiables requieren de al menos diez meses de trabajo. Si las elecciones obligatoriamente son antes de diciembre o en diciembre, a más tardar, ya sabemos que estamos contra la pared.

Ya el año pasado se había iniciado el proceso de conformación de un comité de postulaciones  para analizar a los posibles miembros del CNE y ese trabajo se suspendió y en las actuales circunstancias será más difícil retomarlo, pero es una obligación de los actores políticos sentarse a negociar la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, si eso no ocurre, repetiremos el esquema de la omisión parlamentaria declarada por el TSJ y la designación de un CNE por la Sala Electoral del Tribunal, eso es fatal para la oposición, para el país, es malo incluso para el Gobierno que busca legitimarse, lo ideal sería que las fuerzas políticas, sobreponiéndose a todas estas circunstancias coyunturales, sean capaces de sentarse a negociar por lo menos ese aspecto central que regirá todo el proceso electoral del 2020.

Discutir un mínimo acuerdo político para esas elecciones y discutir un estatuto electoral especial debe ser una prioridad para las fuerzas políticas. Será posible hacerlo, bueno yo no lo puedo vaticinar, no soy pitoniso, pero debo recordar que negociaciones políticas se han realizado en peores circunstancias que estas  a lo largo de nuestra historia y de la historia de la humanidad, en situaciones de guerra, en situaciones de conflicto muchísimo más graves que los que ha vivido Venezuela las partes han logrado sentarse a negociar armisticios, han acordado suspensiones de fuego, condiciones mínimas de civilidad en una guerra, pero bueno en todo caso el estamento político venezolano está obligado a crear las mejores condiciones posibles para esas elecciones que están previstas, además de otros problemas gravísimos que tiene el país.

Estamos hablando del tema eléctrico del Zulia, por ejemplo, hay una propuesta concreta para asumir parcialmente una solución a ese problema, aunque sea mínima pero en algo contribuiría a la solución de ese problema tan grave que vive el estado y ese proyecto está durmiendo en la Asamblea Nacional, eso hay que reactivarlo cuanto antes y así como ese muchos otros problemas puntuales que tienen que afrontarse entre todos, la vida política tiene que seguir independientemente de la diatriba, de la confrontación, deben establecerse mecanismos que canalicen la solución de los problemas más urgentes del país y de los problemas políticos.

— De qué manera lo que hizo el Gobierno el domingo potencia la causa de Guaidó, y mina apoyos como el de México, Uruguay y Argentina hacia Maduro?

—  Es obvio que, en las primeras de cambio, la jugada del Gobierno fue “chapucera”, mal hecha y se le ha revertido en favor de la oposición venezolana.

En qué sentido, puso en evidencia ante la comunidad internacional y ante el país, una vez más, el carácter brutal de la acción política que ha caracterizado al chavismo los últimos 20 años, no tienen ninguna fineza, una gente capaz de cualquier cosa para atropellar al contrario de copar los espacios, es decir, actuando como una fuerza primitiva del siglo XIX comparable con lo que fue el monagato en el siglo XIX en Venezuela.

En segundo lugar, porque logró cohesionar a la oposición que, como todos sabemos, venía estando dividida en distintas fracciones, esas divisiones se fueron profundizando el año pasado y lo que vimos fueron a unos 100 diputados de oposición  absolutamente cohesionados, todas las fracciones políticas, incluyendo la que representan a los intereses de la señora María Corina Machado, que se había mantenido al margen del G4.

Esa oposición cohesionada, esos 100 diputados cohesionados son, realmente, una vanguardia política que si logran mantener su cohesión  pueden iniciar el trabajo que se requiere hacer, un trabajo de hormiga, de motivación, de organización, de inclusión del futuro para tratar de convertir a esa minoría que, son los partidos políticos, en  fuerzas sustancialmente más poderosas capaces de enfrentar a un régimen autoritario como el que está en Venezuela.

—  ¿Cómo dimensiona usted la posibilidad de que haya un acuerdo político en la Asamblea Nacional para escoger a un nuevo CNE?

—  Constitucionalmente está previsto que, de todas todas, en el año 2020 deben realizarse unas elecciones que son las parlamentarias porque como todo el mundo sabe que la vigencia legal del Parlamento venezolano culmina el 5 de enero del año 2021.

Es una obligación de todas las fuerzas políticas venezolanas, incluyendo al Psuv, designar unas nuevas autoridades del CNE y digo que es una obligación porque el actual Consejo Nacional Electoral luego de sus lamentables  actuaciones del 2017 y el 2018, ha quedado absolutamente deslegitimado en este país y no le sirve ni siquiera al Gobierno de Maduro.


 

Ya era un Consejo Electoral con unos visos de ilegalidad y de inconstitucionalidad importantes porque no era un CNE independiente, como lo obliga la Constitución, está integrado por una mayoría de representantes que son estas señoras  abiertamente militantes del partido de Gobierno, del Psuv, a su ilegalidad se sumó la ilegitimidad espantosa que significó el fraude electoral de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente del 2017 y de la elección presidencial del 2018.

Hay que nombrar un Consejo Nacional Electoral obligatoriamente en Venezuela, lo cual  puede no significar la solución o superación de ningún problema de los importantes que vive el país que son catastróficos, como usted lo sabe como habitante de Maracaibo, pero es obligatorio.

Durante todo el 2019 vine insistiendo en que en Venezuela es imprescindible alcanzar un acuerdo político  de gran envergadura porque la situación del país no da más, Venezuela está caminando hacia una situación de caos generalizado de manera terrible. Lo que está pasando en el Zulia, lo que está pasando en el sur de Venezuela, donde prácticamente el Estado ha desaparecido, donde se está desintegrando la nación como tal en manos de grupos paramilitares, además de los puntos de crisis que coincidirán todas en el 2020 (…) Venezuela requiere un acuerdo político y ese acuerdo debe ser entre los factores políticos más importantes  del país, se necesita un acuerdo entre los que están en Miraflores y los que están en la Asamblea Nacional para sobrellevar el 2020.

Si ese gran acuerdo nacional conduce a unas elecciones presidenciales como una salida de la crisis; bien sea porque se repiten las del 2018, porque gran parte del país y de la comunidad internacional las considera ilegales; o porque se adelanten las del 2025, independientemente de eso, para que cualquier elección en Venezuela sea medianamente creíble tiene que modificarse la estructura del CNE.

—  En ese sentido en una entrevista con Luis Vicente León él decía que la oposición no conseguirá el 100% de las condiciones electorales que aspira… ¿usted cree lo mismo?

—  Hay sectores de la oposición que quieren un CNE que sea totalmente de la oposición, eso no es posible, tampoco los sectores del chavismo que quieren que el Poder Electoral siga siendo totalmente del Psuv, eso tampoco es posible, eso es ilegal, es inconstitucional. Necesitamos un Consejo Nacional Electoral que sea creíble para todos los factores, no solo para uno, que sea equilibrado para todos, que sea equitativo para todos.

En segundo lugar, qué elecciones puede hacer ese CNE, hemos dicho ya que este año 2020 tienen que haber parlamentarias. Los problemas que tiene la actual estructura electoral venezolana son tremendos. Es una burocracia electoral, y lo digo en el mejor sentido de la palabra, que ha sido totalmente desmantelada. Si alguien se toma la molestia de visitar el CNE se dará cuenta de que eso es un descampado, ahí abandonó todo el mundo, ahí no trabaja nadie, entre otras cosas porque los salarios no dan para que alguien pueda trabajar, pero los que están en la nómina son militantes del Psuv, la experiencia de esa burocracia ganada a lo largo de  50 años desapareció, fue jubilada, fue despedida, etcétera, y sustituida, fundamentalmente,  por gente del partido de Gobierno que no tiene ninguna experiencia del manejo electoral. De manera que recomponer esa burocracia de manera violenta requiere de tiempo, requerirá tratar de ubicar a muchos de los jubilados que estén activos todavía para tratar de incorporarlos para esa elección.

A eso súmale el problema del registro electoral que hay que auditar a fondo, revisarlo bien; súmale el tema de la automatización, en el año 2017 después de las elecciones de la Constituyente, la empresa Smartmatic que durante diez años manejó los procesos electorales del país se fue espantada por ese fraude de la señora Lucena, nadie sabe quién está manejando la automatización, dicen que una empresa argentina, eso es una caja negra, hay que revisarlo a fondo.

Hay que revisar las circunscripciones electorales que han sido manejadas en beneficio del partido de Gobierno y se convirtió en un fraude institucional en el país, eso hay que revisarlo totalmente. En fin, unas elecciones parlamentarias medianamente confiables requieren por lo menos diez meses de trabajo, es decir si se nombrara en enero un CNE no podrían ser esas elecciones antes de noviembre para que sean mínimamente confiables, unas elecciones perfectas no las vamos a lograr en ese tiempo, eso requiere formación de personal, eso requiere de muchos años; pero sí podemos hacer una elección confiable en Venezuela, por lo menos aceptable .

Sin contarte los problemas adicionales del entorno electoral, es decir con una eventual censura de los medios de comunicación como la que hay en este país, no hay ningún medio escrito circulando en el país, todos están en la web, además una web intervenida, cuando al Gobierno le da la gana bloquea las páginas digitales, cómo lograr una elección medianamente confiable en Venezuela con un Tribunal Supremo de Justicia como el que tenemos que declaró ilegal la elección de los diputados de Amazonas del 2015 y que en el 2020 no ha resuelto ese problema porque no le interesa hacerlo.

Cómo lograr unas elecciones medianamente confiables con una cantidad de políticos  de primera línea inhabilitados para participar políticamente, presos o desterrados, tenemos 30 diputados electos en este país que están desterrados y que podrían aspirar a la reelección y que no lo pueden hacer.

Todas estas circunstancias tienen que analizarse y que siendo realistas dejan claro que una elección perfecta no la vamos a poder lograr, pero sí podemos lograr una elección medianamente confiable en Venezuela si se cambia el Consejo Electoral.

Ahora mi gran preocupación es que, estando ya en enero, no veo que esa negociación esté en marcha por ninguna parte. Una negociación política para resolver estos problemas generales y una negociación parlamentaria directa para elegir un CNE, ¿para cuándo vamos a dejar esto? No sé.

La gran mayoría del país no está pendiente de esto, está pendiente de que no hay gasolina, no hay luz, no tienen con qué comer, aquí la posibilidad de sufrir de una enfermedad, una apendicitis, por ejemplo, es una situación de vida o muerte, un parto es una situación de vida o muerte en Venezuela, se ha disparado el índice de mortalidad infantil a niveles africanos, sin hablar mal de África, pero para hacer una analogía, eso es lo que está viviendo el pueblo venezolano realmente.

El estamento político vive consumiendose en su propia salsa, tanto los que están en Miraflores y el país va por otro lado. Si este estamento político no resuelve este problema va a ser desplazado.

—  En el contexto electoral que usted ha descrito está destruida la confianza en la institución del voto, cuánto puede costar recuperar la confianza en el voto, porque chavismo y oposición parecieran de acuerdo en destruir la institución del voto?

— Sí ahí han coincidido por distintas razones unos y otros. El Psuv con una gran claridad estratégica, mientras menos gente vote mejor para ellos; y algunos sectores de la oposición con una ceguera estratégica terrible, una especie de suicidio colectivo porque esa es su única fuerza, la única fuerza de la oposición  venezolana es la fuerza electoral que pueda capitalizar el enorme  descontento, que roza el 80%, con la gestión de Maduro.

Sin embargo, cuando lees las encuestas y las cruzas, las de Datincorp, las de Datanálisis, las que hace Seijas te das cuenta de que a pesar de toda esta demolición de la institución del sufragio en Venezuela durante 20 años, el 40% de los venezolanos está dispuesto a  votar en cualquier circunstancia y lo ha hecho. La única vez que no lo hizo fue con esa “barrabasada” de la Constituyente actual, que no votó nadie, eso fue una burla, pero en las elecciones presidenciales de Maduro, Falcón y el señor Bertucci, votó un gentío y si hubiese un cambio del CNE, las encuestas dicen que pudiera votar hasta un 60% de los venezolanos, eso es bastante; si tomamos en cuenta de que en Venezuela hay una abstención estructural, me refiero a la que se mantiene en los últimos 30 años, antes del chavismo incluso; por el orden del 20%, una votación del 60% sería estupenda en unas parlamentarias si es que se vuelve a motivar; y una de las razones fundamentales para motivarla sería cambiar este Consejo Nacional Electoral.

— ¿Y qué pasa si ese cambio necesario del CNE termina en manos del TSJ?

—  Eso puede ocurrir, creo que a eso está jugando el Psuv. Ellos juegan con una paciencia y una calma inusitada con este tema porque saben que tiene esa llave, que el TSJ en cualquier momento, como lo ha hecho en los últimos años, declara la omisión legislativa y procede a designar al CNE, pero eso no le sirve ni al Psuv. Ellos tienen que buscar alguna legitimidad para poder intentar que el señor Maduro culmine la presidencial vigente, porque yo no le veo muchas posibilidades de poderlo culminar; ellos tienen que hacer cosas para tratar de mantenerse en el poder y una de las cosas que tienen que hacer es tratar de recuperar legitimidad porque están totalmente deslegitimados, tanto en el país como fuera del país, a ellos también les conviene un CNE decente que les lave un poco la cara a los desaguisados que han hecho durante los años 2017 y 2018.


 

Y a la oposición menos le conviene que esto vaya al TSJ porque teniendo la mayoría que tienen en la Asamblea Nacional pudieran negociar con esa fracción del Psuv que se ha incorporado y que es la primera minoría pudieran hacer una negociación que de un CNE justo, decente, no  a un Consejo Electoral que sea de oposición, eso no debe ocurrir.

—  ¿Con el chavismo bajo el desgaste de 20 años y la oposición con los objetivos no cumplidos del 2019, advierte usted espacio para que en el país se genere un movimiento de tercera vía con este caldo de cultivo?

—  Ese escenario de una tercera fuerza política está abierto. En esa polarización Gobierno-oposición o Psuv y el resto del país, el Psuv se muestra muy monolítico, esa nomenclatura está muy unida, pero el pueblo los abandonó hace mucho tiempo. Ellos no han logrado movilizar más de tres millones, tres millones y medio de votantes de manera real en los últimos años, después han inflado los resultados electorales, pero realmente la información que tengo, incluso de gente del CNE, es que ni siquiera en la última elección de Maduro superaron los tres millones y medio de votos , eso es lo que tiene el Psuv, el resto del país los abandonó por su incapacidad, por su indolencia, por su mal Gobierno, sobre todo por su indolencia, la manera en que les importa tres pitos la situación del pueblo venezolano que dicen representar.

Y la oposición cometiendo error tras error desde los que se cometieron  con el “Carmonazo”, la huelga petrolera, la abstención del 2005 y subsecuentes, la llamada “Salida”, el 30 de abril, bueno error tras error, la oposición no logra superar, según las últimas encuestas como respaldo duro, más del 10% del  electorado, de manera que en Venezuela está abierta la posibilidad de que surja cualquier otro tipo de movimiento que no sea ni esta oposición existente, ni el Gobierno.

Pero será posible eso en las actuales circunstancias con un país postrado, con un país que está sobreviviendo, es muy difícil y a eso juega el Psuv, a que la postración, lo que los sociólogos llaman la ’anomia’ venza cualquier posibilidad de reacción política, sin embargo, el tema está ahí, el rechazo al Gobierno es tan grande que, por ejemplo, un absoluto desconocido como lo era Guaidó  hace apenas un año se convirtió en un líder de la noche a la mañana y logró una movilización tremenda en el país, eso es muestra de que una chispa puede incendiar la pradera, como decía el viejo Mao Tse Tung.

—  ¿Usted es un hombre muy activo en las redes, qué tan comprometido está el andar de nuestra clase política ante esa "jauría"?

—  Ese es uno de los problemas, no solo en Venezuela, en todas partes del mundo. El problema de las redes sociales de cómo desvirtúan, de cómo comprometen y cómo pueden ayudar a la situación política. En el caso de Venezuela eso se agudiza porque no hay prensa, no hay dónde constatar las informaciones o dónde contrastarlas, entonces, las redes sociales se han convertido en el único mecanismo de comunicación de la gente y los problemas que suponen las redes sociales se magnifican porque no tienen otro contrapeso y uno de los problemas que tenemos es que veo a una dirigencia política que tuitea más que hacer política y el twitter no sustituye la política, el twitter es, simplemente, una herramienta de comunicación. No se puede hacer política desde el twitter, la política se hace desde otros espacios y después se comunica a través de esa red social de comunicación, pero no es una red social de acción.

Me preocupa mucho que la dirigencia política venezolana no logra formular estrategias adecuadas porque sigue el ritmo de los hashtag de las redes sociales y en eso estamos liquidados. El inmediatismo, el vanguardismo, el  foquismo que fueron errores garrafales que cometió la izquierda de este país y de todo el continente durante todo el siglo XX, ahora se convirtió en el error de la oposición venezolana, una oposición que dice que es de derecha y que es liberal y que no es de izquierda, bueno está cometiendo los mismísimos errores que cometió la izquierda latinoamericana durante el siglo XX, eso de tratar de tomar el cielo por asalto, de crear un pote  y aquello de irse para La Carlota, para plaza Altamira y creer que con eso vas a tumbar al Gobierno, no; la labor que tiene que hacer es una tarea de paciencia estratégica, de mediano y largo plazo que significa construir los partidos , reconstruir el tejido social venezolano, los sindicatos, los gremios, las asociaciones estudiantiles, las asociaciones  vecinales,  de la sociedad civil, reconstruir todo el tejido institucional, social del país para crear una fuerza política de tal magnitud que las bayonetas no puedan contra ella, porque mientras tanto, el Gobierno con el simple apoyo militar tiene para mantenerse en el poder durante mucho tiempo y la única manera de derrotar ese poder militar, a menos de que estés dispuesto a crear un ejército paralelo, es lograr una conmoción, una movilización política de tal magnitud que las bayonetas no sirvan para nada que no sea sino para sentarse sobre ellas.

—  En una entrevista reciente con el dirigente Héctor Navarro, quien marcó distancia con el Gobierno, dijo que las elecciones legislativas se conviertan en un plebiscito contra Maduro, ¿Está negada la posibilidad de que en el evento electoral que se produzca este año la oposición se margine?

—  Hay sectores importantes de la oposición que están pensando seriamente en no participar en esas elecciones, con lo cual sería repetir el desastre del 2005 y repetir infinidad de desastres que ha cometido la oposición venezolana en estos años. He insistido en redes, en entrevistas, en la importancia que tienen estas elecciones. Primero para mantener y, posiblemente, acrecentar la fortaleza que se tiene en la Asamblea Nacional, que es la única institución legítima que queda en Venezuela y la única que es reconocida por los países democráticos más importantes del mundo, entregar eso sería una estupidez tremenda, pero no solo que sería una estupidez entregarlo, sino porque una victoria contundente en esas elecciones que ratifiquen lo que fue el 2015, sino mejorándolo, sería una llamada de alerta terrible en el bloque  dominante del Psuv y las fuerzas armadas venezolanas, eso obligará al Gobierno y a las fuerzas del Psuv a empezar a negociar en serio.

—  Sin embargo el chavismo ya está trabajando en el tema de la representatividad con una modificación a la ley electoral que invierta el efecto 70-30 a un 60-40, eso generaría un control de daños que haría más difícil para la oposición repetir una mayoría como, por ejemplo, la del 2015?

—  Esto tiene dos planos, uno político inmediato y uno conceptual. Conceptualmente, la Constitución obliga a la representación proporcional de las minorías y es sano que se vuelva a la  representación proporcional de las minorías que es un derecho constitucional, ese derecho fue pateado por esa Asamblea Nacional que presidía Cilia Flores y que se produjo después de la abstención de la oposición en el 2005, modificaron la ley electoral creyendo que iban a ser mayoría para toda la vida y se burlaron de la representación proporcional de las minorías.

Ahora que se sienten minoría entonces están planteando volver al esquema de representación proporcional de las minorías, pero eso hay que aceptarlo, es obligatorio, es constitucional y hay que negociar una modificación de la ley electoral adecuadamente para eso.

Un grupo de jubilados del CNE ha presentado ante la Asamblea un texto de modificación, de adecuación de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política que es interesante y está en la Asamblea Nacional, espero que lo discutan y los partidos lleguen a un acuerdo que recupere la representación proporcional de las minorías de una manera adecuada.

—  En la crisis venezolana  qué tan fuerte es la carta que puede jugar la geopolítica  de actores como China, Rusia, EE UU, la Unión Europea en encontrar una salida de esta situación?

—  Juegan mucho y fuerte todos los que has nombrado, pero no tienen la posibilidad de producir una salida a la situación venezolana y, sobretodo, no tienen la intención de ir más allá de lo que han ido hasta ahora. La solución al problema venezolano tenemos que buscarla nosotros, los venezolanos, o la buscan y la consiguen los que están aquí en el centro de actuación o la buscarán otros, pero seguramente será una solución venezolana a este problema.

No creo que ningún país del mundo, ni EE UU, ni nuestros vecinos, que son los más afectados de esta situación, dado el tema de la diáspora, estén en condiciones, ni tengan interés  en intervenir a Venezuela para imponer una solución. Lo que toda la comunidad internacional está propiciando con mucha fuerza es que Venezuela resuelva sus problemas y que se pongan de acuerdo los factores internos para resolverlo

   

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