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Política y Economía
08:00 PM / 16/09/2019
Análisis: ¡Good bye, Barbados! más fractura opositora y crisis sigue
Heilet Morales

Una reedición del acuerdo de Dominicana del 2018, pero sin  presidenciales a la vista, forma parte de los seis acuerdos que el Gobierno y un ala de la oposición le anunciaron al país este lunes 16 de septiembre, en un golpe de escena que tiene el mismo desafío: sacar a Venezuela de la peor crisis económica y política que sacuda al país en años.

El acuerdo entre Miraflores y el MAS (Felipe Mujica),  Avanzada Progresista (Henri Falcón), Cambiemos (Timoteo Zambrano)  y Soluciones para Venezuela (Claudio Fermin) contempla la nueva conformación del CNE con garantías electorales, el exhorto al sistema de justicia, mediante la Comisión de la Verdad; para que se apliquen medidas de liberación en los casos que lo permitan. Eso ya se había pactado en Dominicana a comienzos del 2018.

El acuerdo firmado este lunes prevé la instalación de una "mesa de trabajo", y se anuncia un día después de que Juan Guaidó, presidente de la AN y respaldado por EE UU y medio centenar de países como presidente (e) de Venezuela, declarara agotado el mecanismo de diálogo entre la oposición y el Gobierno que se desarrollaba en Barbados con la mediación de Noruega.

La gran novedad de este nuevo pacto es el regreso de los 54 diputados del chavismo a la Asamblea Nacional, con lo cual el desacato del Parlamento, políticamente, desaparece; pese a que siga vigente la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

La mayoría opositora ha debido resistir la persecución de más de 35 diputados de la oposición, de los cuales 29 parlamentarios, entre titulares y suplentes se encuentran fuera del país o en la “clandestinidad”. Esta será una de las cuestiones que deberá abordarse bajo el acuerdo de liberaciones de presos políticos que contempla el pacto.

La aspiración de concretar un plan de petróleo por alimentos para mitigar la crisis pasa también por acuerdos políticos en el Capitolio. De hecho, el economista venezolano Francisco Rodríguez, abanderado de la tesis, asegura que “la implementación del acuerdo presentado hoy no es factible sin ampliar la negociación a sectores que en este momento no están incluidos en ella”.     

A juicio del economista venezolano, esta posibilidad depende, además, del visto bueno de Washington. “Para implementarlo, es necesario que Donald Trump apruebe una excepción humanitaria y que Guaidó autorice el uso de las cuentas de Pdvsa en EE UU”.

Pero más allá de la factibilidad de los acuerdos, están los efectos aguas abajo en la oposición. Es una reedición de lo sucedido en mayo pasado, cuando Falcón caminó solo hacia el 20 de mayo en las presidenciales. Esta vez la fracción menos radical de la oposición, o “colaboracionista”, como los radicales prefieren llamarle, le quitó el crédito a Guaidó, usualmente bajo “fuego amigo” de los más radicales que no pocas veces le reclamaron haberse sentado en Oslo y, más recientemente, en Barbados.

Para Juan Guaidó: Esa mesa de diálogo alternativo empeorará la crisis.

 

El presidente del Parlamento ha dicho que entre las propuestas en el mecanismo de negociación que se llevó a cabo en Barbados se encontraba la conformación de un Consejo de Gobierno “con todos los sectores” para atajar la severa crisis.    

En rueda de prensa, casi paralela a la de los hermanos Rodríguez (Jorge y Delcy) con los opositores de Casa Amarilla, el presidente de la Asamblea Nacional reveló más detalles de las negociaciones, llegó a plantearse un Consejo de Gobierno, que se inspira en otro que tuvo Venezuela en 1958, debe ser “plural, equitativo y con todas las fuerzas del país”, incluida la Fuerza Armada.

“Implicaba, además, por supuesto, la salida inmediata de Maduro y mi separación del cargo hasta una elección presidencial real”, precisó el jefe del Parlamento.

En el ala más radical de la oposición, el anuncio del domingo del fin de las negociaciones de Barbados es música para sus oídos. La influyente dirigente opositora, María Corina Machado sostuvo  en su red social que en adelante hay que avanzar y decirle al mundo, “a los genuinos aliados” que estamos listos, “que lo sepan los colombianos, los ciudadanos de Brasil, Latinoamérica, los Estados Unidos, estamos listos para avanzar por el único camino que permitirá la liberación de Venezuela, el desalojo del Gobierno y la reconstrucción de una nación”.

Del otro lado se sitúa Fermín, un veterano político surgido de Acción Democrática, quien en la Cancillería aseguró que “no tenemos “Plan B” ni jugamos en varios tableros. Queremos resolver nuestros asuntos en paz, entre nosotros, y lo vamos a hacer ahora (…) La confrontación extrema ha creado una gruesa costra de odios que hunde al país. La vamos a limar y a dejar atrás”.

El acuerdo entre el Gobierno y el tándem Falcón-Zambrano-Fermín –Mujica también excluye, de entrada, un punto de honor en todos los intentos de diálogo de los últimos dos años: ni más, ni menos que la Asamblea Nacional Constituyente.

Aunque la posibilidad de designar un nuevo Poder Electoral  es un avance no menor, en un país donde 7 de cada 10 personas aspiran a pasar esta página de crisis por la vía electoral, el acuerdo contempla sino un “cronograma comicial” que en modo alguno no vislumbra presidenciales, sino más bien Legislativas para el año 2020.

Desde ya los nombres para liderar al nuevo Poder Electoral se barajan a la carta: Leopoldo Puchi aparece en todas las “quinielas”, pero Vladimir Villegas también ha sonado en el pasado reciente.  

 

 

  

  

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