Análisis / Fatiga extrema a tres meses de la cuarentena

Encrucijada del país se agudiza a 90 días del inicio de la cuarentena. Crisis política, económica, social y sanitaria se vuelve "endémica".

Por:  Heilet Morales

El lunes 16 de marzo comenzó todo. El país se encerró para hacer frente al coronavirus  como indica el librito, en cuarentena. Desde entonces, más de 3 mil contagios oficiales, 25 muertos  y una crisis económica, política y social que acelera el paso hasta lo indecible.

Venezuela es uno de los pocas naciones a la que el coronavirus le golpea en dos frentes: el interno, con un país sometido en un quiebre económico, con los servicios públicos colapsados y un sistema sanitario en cuidados intensivos  y el externo, con una diáspora que intenta regresar al país por miles azotada por el latigazo del covid-19.

En el caso del Zulia, el otrora fortín del petróleo, vive su hora más oscura en todas sus capas sociales, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, con la crisis eléctrica, la de gasolina, la de agua y la de transporte en su máxima expresión.

Pero qué ha pasado en este tiempo. De forma oficial los más de 3 mil casos que reporta el Ejecutivo Nacional, que tiene el monopolio de las pruebas, representan el 0,21% de los contagios por covid-19 en Suramérica, en contraposición con Brasil y Colombia, que suman el 65% de los registros en el continente.

De acuerdo con las cifras oficiales,  59.004 venezolanos han ingresado por las zonas fronterizas, de los cuales 1.981 han dado positivo a infección por covid-19, de quienes no se tiene registro de en qué estados del país se encuentran, solo se consideran “casos importados”. Solo los contagios comunitarios son reportados geográficamente.

La veracidad de este número de contagiados, para ser exactos 3.062, preocupa a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela que el 8 de mayo  advirtió de un subregistro que, en el mejor de los casos, puede estar entre un 63% y un 95%, de acuerdo con las proyecciones de modelos científicos.

En este sentido, el Ejecutivo Nacional asegura que ha realizado poco más de 700 mil pruebas de despistaje, con 23.256 pruebas aplicadas por millón de habitantes. Aunque de manera oficial no se le ha anunciado al país cuántas pruebas PCR. Según los datos que maneja la ONU, el 97,7 % (681.114) de las pruebas que aplica el Ejecutivo venezolano, son rápidas con "sensibilidad limitada", las cuales no son recomendables para tomar decisiones clínicas, explicó la OMS.

Las pruebas rápidas arrojan una efectividad del 65%, mientras que las PCR son capaces de determinar al portador del virus aún en su fase asintomática.

Más allá de los test, si son rápidos o de PCR, el médico infectólogo Julio Castro asegura que actualmente “probabilísticamente hay 10 veces más posibilidades de infección que hace 7 semanas”, esto según la evolución de la data oficial de  Venezuela, donde el número de casos se aceleró exponencialmente. Al país le tomó 71 días pasar de cero casos a 1.000 y solo 12 días de 1.000 a 2.000, según las cifras oficiales.

Flexibilización y gasolina

Pese al sprint de casos, en su mayoría llegados  del exterior, de acuerdo con cifras oficiales, el Ejecutivo puso de lado su discurso de radicalizar la cuarentena  y el 1 de junio flexibilizó las medidas coincidiendo con el lanzamiento de un nuevo plan de gasolina que elevó su  valor hasta Bs. 5 mil por litro, en las estaciones subsidiadas; y 0,50 centavos de dólar para las bombas dolarizadas.

Las colas se han multiplicado desde la vuelta de la gasolina el 1 de junio.
 

En la medida en que la administración Maduro encontró válvulas de salida a la crisis del combustible  vía importación iraní, la cuarentena moderó su tono ante un virus que además la Organización Mundial de la Salud ya ha catalogado como endémico.

Ya antes de que el Ejecutivo anunciara su flexibilización, el comercio eligió la ruta del agua para encontrar su cauce en medio de una brutal crisis que erosionó en seis años ya dos tercios del tamaño de la economía.

Así las cosas,  ventas digitales, teletrabajo, consultas por cita se aceleraron en una informalización del trabajo necesario para encontrar salidas en un país donde buena parte de la población, la mayoría realmente, vive del día a día con cero capacidad de ahorro.

Entretanto, el Ejecutivo se encomienda a un plan de 7 más 7 que supone cuarentena total durante una semana y flexibilización otra semana hasta que, como adelantó el propio presidete Maduro aparezca la vacuna, menuda tarea. 

El Mandatario confía en que los fármacos que devolverán la actividad total a Venezuela estén disponibles en 2021, una afirmación que ni siquiera los científicos más optimistas y experimentados se atreven a hacer, pese a las numerosas pruebas que se están realizando en diversos países.

El Ejecutivo, de cara a los sectores más desposeídos, se encomienda a su política de bonos que desaparecen  en medio de una hiperinflación que, para colmo de males aceleró su paso en cuarentena  con la reaparición de los controles de precios y las ocupaciones forzosas de empresas, como sucedió el viernes  24 de abril, cuando además se ordenó la venta fiscalizada de productos del gigante Alimentos Polar.

El resultado de los precios “acordados” por el Ejecutivo se midió en  casi 60% en abril y 15% en mayo, datos que sumados a la cifra del primer trimestre acumulan 409% de inflación acumulada, ni más ni menos para lo que va del 2020.

"Hay una batalla mundial que en Venezuela se amplifica entre la lógica sanitaria y la lógica económica. Parar un país tiene un costo brutal (...) En el caso venezolano recibimos la cuarentena en terapia intensiva económicamente hablando", explica a Efe el economista y presidente de Datanalisis, Luis Vicente León.

No en vano, Venezuela arrastra seis años consecutivos de fuerte recesión y, además, según recuerda León, el aislamiento y las sanciones promovidas por EE UU han afectado gravemente la liquidez del país.
 

La oscurana zuliana

En medio del desolador escenario que provoca el  tándem crisis venezolana-pandemia-cuarentena, está el Zulia. Azotado por todos los males desde ya al menos dos años, el estado con la mayor reserva de petróleo liviano del país,  casi 20 mil millones de barriles de crudo, pasa sus días entre apagones, con un sistema de transporte que hace rato colapsó,  carreteando  agua o en una cola para bachaquear o acceder a la gasolina. Toda una escena del siglo XIX.  

No es difícil advertir la aceleración de los contagios de covid-19 en la entidad. Las cifras oficiales la cifran en 243 casos positivos y contando. Con el foco del mercado de Las Pulgas como el más grande activo en el país”, según el Ejecutivo Nacional.

Cerrado desde  la madrugada del 24 de mayo, en medio del fragor de su actividad comercial, se han registrado ya más de 150 casos y hasta seis muertes. Y es que mientras al comercio formal se le obligaba a permanecer con sus santamarías cerradas, la ley de Las Pulgas  se imponía con horarios reducidos, pero sin ningún tipo de protección sanitaria que no fuera más allá de improvisados tapabocas en un lugar donde el distanciamiento social es una quimera.

Con la frontera con Colombia más amplia del país, el Zulia ha tenido un crecimiento exponencial que obligó a decretar toque de queda  a tres municipios fronterizos: Mara, Guajia y Jesús María Semprún hasta el 15 de junio.

Los comercios priorizados del Zulia son los únicos autorizados a abrir en horario controlado hasta las 2:00 pm.
 

Con la subida de casos, el Zulia y Maracaibo siguen bajo el rigor de la cuarentena que no se flexibiliza sino para tanquear combustible  (de 8:00 am a 4:00 pm desde el lunes 15-J), mientras  su diezmada estructura comercial e industrial sigue paralizada.

"En una región de más de tres (3) millones de habitantes,  se contabilizan hasta ayer doscientos cuarenta y tres (243) casos positivos del covid-19, es decir, menos del 0,008% de la población total y muy por detrás de otros estados venezolanos que SI entraron en la flexibilización, tales como Miranda, Bolívar, Táchira y Apure. Incluso países y regiones con niveles semejantes o mayores de incidencia de la enfermedad ya han comenzado con el proceso de apertura y normalización sin colocar en riesgo al resto de la población, con la finalidad de poner en marcha nuevamente los procesos de producción".

Bajo esta premisa, la Cámara de Comercio de Maracaibo, a través de un comunicado pidió este martes 16 de junio, cuando se cumplen tres meses de la cuarentena en el Zulia, que la flexibilización que el Ejecutivo ha aplicado en otros estado se de en la entidad.

Un acuerdo, mil problemas

Con la crisis del país escalando al ritmo vertiginoso de una pandemia que no conoce colores políticos, nuestra clase política apenas se movió a instancias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para un acuerdo que de acceso a 100 millones de dólares con la OPS como el gendarme necesario.

El Gobierno cruzó el umbral político que supone para la administración Maduro recurrir al FMI a buscar 5 mil millones de dólares, pedido que naufragó ante la negativa del Fondo que no lo reconoce a él ni a Juan Guaidó.

Del lado de la oposición la hoja de ruta apenas si se mueve. Lo único a negociar para el interinato de Guaidó con el chavismo es una elección presidencial ante lo cual han puesto sobre la mesa un Gobierno de Emergencia Nacional. “Debemos ser realistas, responsables (…). Debe ser amplio e incluir a todos los sectores políticos y sociales necesarios para afrontar esta grave emergencia que nos viene y se agrava”, dijo Guaidó  a la hora de presentarlo al país.

Comercios formales autorizados han extremado sus medida de seguridad.
 

Es una propuesta que consiste en conformar un Poder Ejecutivo colegiado y paritario (que agrupe a las distintas fuerzas políticas del país) cuya característica principal es que no puedan participar aquellos funcionarios señalados por narcotráfico, incluido Nicolás Maduro, lavado de dinero y violación sistemática de los derechos humanos.

“La propuesta está inspirada en la (negociación) que fue dejada sobre la mesa de Barbados en agosto de 2019. En ese momento no estaba propuesto como un Gobierno de Emergencia Nacional, porque a pesar de que la situación era muy crítica no estábamos en el punto que estamos ahora”, explicó Ricardo Sucre, abogado y profesor de la UCV.

La administración Maduro, asediada por una crisis multifactorial, todavía tiene cartas que jugar. La última, caminar hacia unas elecciones parlamentarias con un CNE pactado en la mesa de diálogo nacional y poniendo sobre la mesa el único foro político que controla la oposición, la Asamblea Nacional.

En una empresa nada fácil, el Ejecutivo intenta con un Poder Electoral cocido en el horno del Tribunal Supremo de Justicia ganarse el guiño de una comunidad internacional que espera mucho más que un escenario parecido al del 20 de mayo del 2018.

Mientras los caminos del chavismo y la oposición siguen bifurcándose, el país de a pie sigue ingeniándoselas en modo sobrevivencia  con el agravante de que pierde la confianza en una salida real, posible, una actitud que lejos está de acompasar el deseo de cambio que exige el país, mantiene el estatus quo de crisis.

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