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Actualizado hace 33 minutos

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Política y Economía
06:00 AM / 17/06/2019
ANÁLISIS: ¿Tres meses después siguen los cargos a la orden en Miraflores?
Heilet Morales
Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company

Tres meses cumplen hoy los 34 ministros de Nicolás Maduro de haber puesto sus cargos a la orden. Desde entonces, solo tres cambios se han dado en el tren ejecutivo, dos en el “caliente” despacho de energía eléctrica y el otro en la “fría” cartera de Ciencia y Tecnología, el resto, todo sigue igual y la pretendida revisión de la administración Maduro no termina de producirse.

“El Pdte. @NicolasMaduro ha solicitado a todo el Gabinete Ejecutivo poner sus cargos a la orden a los efectos de una reestructuración profunda de los métodos y funcionamiento del gobierno bolivariano para blindar la Patria de Bolívar y Chávez ante cualquier amenaza!”, publicaba en su cuenta twitter la tarde de aquel domingo 17 de marzo la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, cuyo despacho es una pieza clave en el ajedrez político del país.

Por entonces, Maduro parecía naufragar apenas diez días después del apagón que paralizó al país durante 120 horas en la peor crisis eléctrica de que se tenga registro en Venezuela. El efecto Guaidó (Juan Guaidó presidente de la AN) lo tenía a mal traer, la oposición lucía una inusual unidad y la calle estaba encendida con suficientes razones para movilizarse. Entonces Maduro echó mano del librito político. Mover piezas del Gabinete para intentar la “quimera” de transformar semejante “crash” en una fortaleza. Nada más lejos de la realidad.

El golpe de timón no ha llegado y la crisis ha seguido su curso. De hecho, la única cabeza que puede decirse rodó fue la de Luis Motta Domínguez, quien dos años después de ocupar el ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec salió del cargo con el mismo cliché: “Pronto tendrá nuevas responsabilidades en la revolución”. De momento, el ostracismo ha rodeado el andar del exministro de electricidad. Los otros dos cambios, completamente accesorios, se anunciaron la semana antepasada. Gabriela Servilia Jiménez Ramírez, Licenciada en Biología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), es la nueva Ministra del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología, desplazando a Hugbel Roa; y el ingeniero Freddy Brito Maestre, relevó a “Igor el breve”, Igor Gaviria, quien había sido designado por Motta Domínguez.

De hecho, la crisis eléctrica fue la huida hacia delante perfecta para deshacerse de Motta. Más menos, cómo pasó en el publicitado “sacudón” del 2014, cuando se produjo la excusa perfecta para salir del “zar” del petróleo venezolano, Rafael Ramírez, hoy en la oposición, luego de trece años al mando de la industria petrolera del país. En septiembre de aquel año, los “cambios” de ministros fueron meros enroques salvo algunas caras “nuevas”. El Ministro de Energía a Cancillería, el Ministro de las Comunas a Cultura, el Canciller a Ministro de las Comunas y un corto etcétera. El anunciado “sacudón” no fue sino la salida de Ramírez.

Por aquel año, todavía lejos de la perfecta” de hoy, había margen, ahora todo se resumen en una frase: “Leales siempre, traidores nunca”. Escribe Guillermo D. Olmo, corresponsal de BBC News Mundo en Venezuela: “Para resistir un asedio se necesita a los más fieles. La pregunta es cuántos de esos quedan”. En esa dirección, el analista Juan Martorano en un artículo de Aporrea titulado Sobre el por qué Nicolás Maduro no ha anunciado los cambios en el Gabinete Ejecutivo opina: “Era lógico suponer que al iniciar Nicolás Maduro un nuevo período constitucional como Presidente de la República, era necesario un refrescamiento del Gabinete Ejecutivo. Sin embargo, por afrontar la nación un momento particular, atípico y complejo, más las informaciones que manejaba el Jefe de Estado; prefirió mantener a los actuales ministros, debido a la lealtad mostrada a su liderazgo por encima de otras consideraciones”.

Tocar el Gabinete no pasa inadvertido en la coalición cívico-militar que detenta el poder en el país. Aunque Maduro se ha caracterizado por mover piezas con frecuencia, casi que todos los años en la mayoría de los casos enrocando funcionarios, probablemente para respetar los espacios de la coalición. Trincheras que no son difíciles de advertir: la dura ala militar y la civil. Los “verdes” manejan el Petróleo (Manuel Quevedo, en Pdvsa), la seguridad (Néstor Reverol, en Min-Interior), la Alimentación (Carlos Leal Tellerías), Agricultura (Wilmar Castro Soteldo), la Vivienda (Ildemaro Villarroel) el Despacho de la Presidencia (Jorge Márquez) y el influyente Vladimir Padrino López, quien llegó al despacho de Fuerte Tiuna en septiembre del 2014 y es el segundo integrante más longevo en el tren Ejecutivo, detrás de Ricardo Menéndez, titular de Planificación.

Este Gabinete de 34 nombres es, probablemente, el de menos rotación de Maduro, un presidente que hasta el año pasado movía sus piezas con mucha más frecuencia. Para muestra un botón, la cartera de salud, por ejemplo, ha tenido ocho ministros en seis años. Por la cartera del Trabajo han pasado seis; mientras que en Finanzas cinco funcionarios, por citar solo dos despachos de interés estratégico para la nación.

Solo el número de ministros en Venezuela, treinta y cuatro, requeriría de una optimización. Alemania, por ejemplo, tiene 15 ministros federales; España, 16. En Argentina, el presidente Mauricio Macri redujo en septiembre pasado el número de ministerios de un récord de 22 a unos escasos 10. Pero la Venezuela de las dos últimas décadas transformó a cada problema en un ministerio.

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