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Actualizado hace 69 minutos

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Política y Economía
06:30 PM / 12/06/2019
ANÁLISIS// Nuevas piezas del "Monopoly" inflacionario venezolano
Heilet Morales

Diez meses después de la reconversión monetaria de septiembre pasado que evaporó cinco ceros a la moneda venezolana, el Banco Central de Venezuela (BCV) anunció este miércoles la vuelta a escena de tres ceros con  nuevos billetes, esta vez de diez mil, veinte mil y cincuenta mil bolívares. Una decisión que economistas ya habían vaticinado, apenas se dio la reconversión del 2018, y que revela la inconsistencia en la política monetaria y la estrategia anti hiperinflacionaria del Ejecutivo, si es que existe alguna receta gubernamental para contener a los demonios de los precios.

¿Cuánta inflación  hay contenida en la decisión? a la luz del salto de Bs. 500 (como techo del actual cono monetario) a los diez mil de la nueva emisión. ¿Cómo queda el sistema de pagos al menudeo? cuando el diferencial entre el actual billete máximo (Bs. 500) y el remozado billete de Bs. 50.000 se eleva cien veces en su valor. ¡Habrá que “redondear” hacia arriba los precios? son dudas razonables para una economía cuyo manejo sigue el camino de “Dios proveerá”, encomendada a la providencia, pero alejada del manejo profesional de una ciencia en la que “no todos los caminos conducen a Roma”.

“En aras de optimizar el efectivo, el BCV debería dejar de emitir los billetes de baja denominación y centrase en los billetes de 200, 500 y estos nuevos tres”, advierte el economista Asdrúbal Oliveros, para quien “el inconveniente más significativo es que no se facilitan transacciones pequeñas y puede generar un redondeo hacia arriba, algo común en procesos como este, y que momentáneamente presionar inflación”.

“Sin duda, esta nueva medida que aumenta nominalmente 99 veces el valor del billete de mayor denominación, de 50.000 bolívares, tendrá que generar presiones alcistas de algunos precios rezagados, porque de lo contrario, será muy complicado gestionar los pagos de actividades cotidianas. ¿Cómo se paga un pasaje de 700 bolívares con un billete de 10.000, por ejemplo? Y si es de 20.000 o 50.000 será más complicado aún”, señala el economista César Aristimuño, en un artículo publicado en el portal Banca y Negocios. Otro tanto sucederá con el precio de la gasolina, cómo se paga ahora en las bombas, ¡con billetes de Bs. 10 mil? o finalmente está es la puerta que se abre para ajustar de una vez y por todas el precio del combustible.

Desde la red social del “pajarito azul”, el economista Jesús Casique agrega datos para entender la situación: “Desde la Reconversión Monetaria (agosto 2018) hasta (abril 2019) la inflación acumulada INPC BCV 37.622,2%”, nada más y nada menos.

La familia de billetes de l reconversión de cinco ceros entró en vigencia en septiembre del añios pasado.

Pero el nuevo billete “anaranjado”  sirve para más ejemplos. Su denominación es, incluso, superior al de un salario mínimo en Venezuela, tasado en Bs. 40 mil desde el pasado 15 de abril. Clara señal de que en cuestión de días el monto será ajustado, agregando otra escalinata en “el calvario” hiperinflacionario del país. “Los nuevos billetes igual que los que ya desaparecieron tendrán una vida útil corta si no se detiene prioritariamente la raíz del problema: ausencia de un programa de estabilización macroeconómica y su variante anti hiperinflacionaria. En consecuencia, a nadie sorprenderá que finalizando 2019 emitan una nueva ampliación del cono monetario”, cree el economista y profesor de La Universidad del Zulia, Rodrigo Cabezas, quien resume rápidamente la política económica del Ejecutivo: “Por ahora, absoluta ignorancia y desprecio por la ciencia económica”.

En septiembre del año pasado salió de circulación, por ejemplo, un billetes de Bs. 10 mil, que ahora regresa a escena.

El manejo improvisado del tema no es menor. El anuncio de la emisión de los tres nuevos billetes se produce 24 horas antes de que ocurra, ¿tiempo suficiente para un país donde los billetes tienen que cambiar de colores para no generar confusiones en la población?. Otro tanto sucede en el Zulia, donde al de Bs. 500 no “se le conocía la cara”, como interviene el electricista Daniel Medina para describir déficit de billetes en una entidad donde la moneda se transa como mercancía. Rehén de su situación fronteriza y de su “BCV bizarro” (Las Pulgas), en la entidad marabina, por ejemplo, ya el mercado solo admitía billetes de 200 y 500, eliminando de facto todos los que le antecedían, entre ellos uno de Bs. 10 mil, que el BCV ordenó imprimir en diciembre del 2017, pero que en agosto del 2018 desmonetizó.

El buhonerismo del popular mercado marabino, por ejemplo, se frota las manos ante la decisión de “sus pares” del BCV. En breve “desmonetizarán” los billetes de 200 y 500 para esperar la “neofamilia” de billetes, o las “lechugas”, o los pesos colombianos y por qué no los “eurazos”.

Con una economía que rescindió la mitad de su tamaño luego de cinco años de recesión, con una hiperinflación de 130.000%, según el BCV o un millón por ciento, de acuerdo con el FMI (escoja la cifra según su bolsillo), con menos de un millón de barriles de producción petrolera, con reservas internacionales por debajo de los 9 mil millones de dólares, con un default ya sobre los 20 mil millones de dólares, con un agujero fiscal que el Gobierno tapa imprimiendo dinero como si de jugar monopolio se tratara y con unas sanciones en todos los órdenes, no es difícil advertir que esta suerte de jungla en que se ha convertido el rumbo de la economía venezolana, particularmente en el tema monetario y fiscal; no ofrece sino sombras para los próximos meses. 
 

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