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Practica estos 10 dictados creativos para niños
07:56 PM / 27/08/2019 - Giuliana Urdaneta/ Agencias
Agencias

El dictado es una de las maneras más recomendadas por los docentes para mejorar la ortografía y concentración en los niños, especialmente si se encuentran en los primeros años escolares. 

Esta es una técnica que permite identificar las formas de estrcturación de frases o parráfos como también saber el cómo se escriben las palabras correctamente.

 

Tomar dictados en casa es muy evolutivo en el cremiento escolar de los niños

 

Otra de las bondades del dictado, es que permite que el pequeño de la casa tenga mayor concentración en sus actividades, ya que durante la práctica deberá estar atento a lo que se le dicta que podría tener una duración de 10 a 20 minutos diarios. 

Como punto de observación, la actividad será efectiva siempre y cuando cuente con la correción por el docente o padre involucrado.De cara a la vuelta a clases, te recomendamos que practiques estos dictados súper creativos: 

 

Dictados cortos

- Juan quería ir en bicicleta al colegio pero Rosa prefirió ir paseando con su amiga.

- El gigante tenía un gato al que llamaba Gonzalo y una jirafa a la que regañaba mucho porque se comía todas las berenjenas de su huerto.

- La pequeña hormiga es tan fuerte que ella sola lleva un cacahuete sobre su espalda para que sus hermanas puedan comer.

- Era verano y Victoria inició un viaje muy largo, voló en avión, después montó en barco y más adelante en tren. En su travesía por el aire contempló las nubes, por el mar las gaviotas y por tierra el verde del paisaje.

- Era verano y Victoria inició un viaje muy largo, voló en avión, después montó en barco y más adelante en tren. En su travesía por el aire contempló las nubes, por el mar las gaviotas y por tierra el verde del paisaje.

 

 

Dictados largos

- En una hermosa mañana de verano, los huevos que habían empollado la mamá Pata empezaban a romperse, uno a uno. Los patitos fueron saliendo poquito a poco, llenando de felicidad a los papás y a sus amigos. Estaban tan contentos que casi no se dieron cuenta de que un huevo, el más grande de todos, aún permanecía intacto.

Todos, incluso los patitos recién nacidos, concentraron su atención en el huevo, a ver cuando se rompería. Al cabo de algunos minutos, el huevo empezó a moverse, y luego se pudo ver el pico, luego el cuerpo, y las patas del sonriente pato. Era el más grande, y para sorpresa de todos, muy distinto de los demás. Y como era diferente, todos empezaron a llamarle el Patito Feo.

(Hans Christian Andersen)

- Esta antigua historia comienza con la muerte del molinero, un viejo hombre que vivía con sus tres hijos, entre los cuales repartió su humilde herencia. Para el mayor de los hermanos decidió dejar el molino, al mediano el burro y para el pequeño el gato que tanta compañía había hecho a la familia.

No es que fuese una gran herencia, pero los hermanos parecían estar de acuerdo, salvo el más joven, que se sentía tan decepcionado, pues cómo iba él a ganarse la vida con un gato que ni siquiera podía comerse. Pero ojo, los gatos son animales astutos e inteligentes, y este hasta hablaba, y al ver a su dueño sumido en tal desgracia se puso manos a la obra. 

(Hermanos Grimm)

- 'Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas…

Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel… Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

('Platero y yo'- Juan Ramón Jiménez).

- 'Mire vuestra merced- respondió Sancho - que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

Bien parece- respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometerI. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas.

('Don Quijote de la Mancha'- Miguel de Cervantes).

- Preciso tiempo, necesito ese tiempo que otros dejan abandonado porque les sobra o ya no saben que hacer con él. Tiempo en blanco, en rojo, en verde, hasta en castaño oscuro. 

No me importa el color, cándido tiempo que yo no puedo abrir y cerrar como una puerta. Tiempo para mirar un árbol, un farol, para andar por el filo del descanso, para pensar qué bien hoy es invierno, para morir un poco y nacer enseguida y para darme cuenta y para darme cuerda.

Preciso tiempo, el necesario para chapotear unas horas en la vida y para investigar por qué estoy triste y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo. Tiempo para esconderme en el canto de un gallo y para reaparecer en un relincho y para estar al día, para estar a la noche. 

Tiempo sin recato y sin reloj. Vale decir preciso o sea necesito, digamos me hace falta tiempo sin tiempo

('Tiempo sin tiempo- Mario Benedetti).

 

Algunos de los datos en esta nota fueron suministrados por el portal web Guía Infantil. 

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