Publicidad
Maestros aconsejan cómo aprovechar el año escolar: cada alumno es único
09:03 AM / 26/08/2019 - Camila Ríos
Agencias

Volver a clases, por lo general, es difícil para los más pequeños. Tener que dejar atrás la comodidad del tiempo libre y sustituirlo por deberes no es del todo grato. Nuestros niños han tenido suficiente tiempo para recargar baterías, jugar y recrearse sanamente, y aún así, la mayoría no está preparada para retornar al aula. Sin embargo, ese primer impulso es el más importante para hacer del siguiente año escolar un gran año.

 

Al margen de la metodología que utilices, de tu forma de dar clases, del tipo de alumno que integra tu aula, su nivel educativo o la materia que impartes, especialistas y docentes concuerdan con que la organización del tiempo resulta fundamental para conseguir un aprendizaje eficaz y los objetivos que persigues.

 

Docentes concuerdan que la organización del tiempo resulta fundamental para aprovechar el año escolar. 

 

Para Ana Acosta, docente del colegio La Presentación, en Maracaibo, una buena forma de aprovechar el año escolar es “centrarse en los temas más importantes del programa de la asignatura y desarrollar actividades prácticas muy puntuales relacionadas con la realidad actual. Así los alumnos se animan a aprender y a investigar”.

 

En ocasiones, la rapidez del día a día en el aula y sus exigencias no dejan espacio para la reflexión ni la preparación, lo que en último término acaba empeorando los resultados y ralentizando tu avance y el de tus alumnos. Para esto, algunos colegas educadores aconsejan organizar el tiempo de la rutina diaria y así poder obtener el mayor partido a las clases.

 

“Una de las técnicas que mejor distribuyen el tiempo es la de establecer objetivos, metas y tiempos para cumplirlos. Tener un plan de estudio propio, al igual que una programación, ayuda a tener siempre claro qué se quiere conseguir y se evitará la improvisación que tantos retrasos causa cuando no se tiene un fin concreto en ella”, recalca Acosta.

 

Otra de las recomendaciones más comunes entre los docentes es la de solucionar cuanto antes las dudas y los errores. Esto permitirá que se pueda avanzar en los temas sin tener que retroceder porque algo quedó inconcluso, obviado o se aprendió de manera incorrecta. Evitar el "retrabajo" es primordial para la efectividad.

 

“Muchas veces se pregunta a los niños qué no han entendido de las lecciones y muchas veces no participan por temor a ser reprendidos o a las burlas de sus compañeros. Una buena herramienta es la de hacerlos partícipes de la clase de forma constante, en la medida en la que los escuchemos, integrados en la temática de la clase, vamos a tener la retroalimentación que requerimos para saber si entienden el material que tratamos de enseñarles. Escuchar a nuestro alumnos nos ayudará a calibrar el ritmo que podemos y debemos seguir”, afirma la docente.

 

Escuchar a los alumnos y aclarar las dudas es vital para el buen rendimiento de la clase.

 

La organización previa, sin duda, es la forma más eficaz para hacer nuestro tiempo en el aula más productivo. Sin embargo, y aún teniendo en cuenta todos los consejos anteriores, siempre hay excepciones y momentos en los que se puede y se debe romper la estructura y las reglas autoimpuestas.

 

El horario y la organización son una referencia importante para el profesor y es fundamental que existan, pero no tienen por qué ser inamovibles ni presentarse como obligatorios y fijos para el alumnado.

“No debemos olvidar que el objetivo de la educación es fomentar la autonomía en nuestros alumnos. Ellos llegan cada año con muchas expectativas, quieren  conocer a los  nuevos profesores, saber qué  le tenemos preparado. Por eso, hay que ser originales. La información la tienen en la punta de los dedos, por ello no podemos llegar al aula  a ser meros transmisores de información, para eso ya tienen Internet. Debemos ir más allá y  despertar la curiosidad para que ellos busquen el conocimiento más allá del programa de estudio, ser motivadores, inspirar, trasmitir entusiasmo para que haya un aprendizaje significativo construido por ellos mismos, bajo nuestra dirección”, opina la docente Ana M. Hernández, excoordinadora del Departamento de Lenguaje y Literatura del colegio Bellas Artes de Maracaibo.

Con respecto a la gran oportunidad que ofrece el tener alumnos con diferentes cualidades, a quienes poder canalizar para que exploten sus talentos, Hernández señala que “en nuestro grupo vamos a tener tantas formas de aprender como alumnos tengamos. Cada uno es único y diferente, cada uno entenderá tu explicación desde su perspectiva, desde su historia. Hay que tratar a cada alumno como un ser único. Hacer respetar las diferencias, ser observadores ante el trato entre ellos. Conocerlos nos ayudará a explotar mejor el potencial individual de cada uno”. 

Una técnica útil es la de redistribuir el tiempo según las necesidades de tus estudiantes en cierto momento, para atender a la diversidad del aula o dependiendo del tema que vayas a tratar, cuando detectes que es necesario. Escucha a tus alumnos, presta atención a sus reacciones y a su forma de afrontar la lección o las actividades, y redirige la clase en consecuencia.

 

“Como docentes nos nutrimos con cada uno de nuestros alumnos y dejamos un pedacito de nosotros en cada uno de ellos, que son el presente y el futuro de la sociedad, imagínate lo importante de esta labor. Por eso debemos prepararnos mucho, cada día más y estar atentos para llenar cada una de sus expectativas. Esa retroalimentación es la que garantiza el éxito del año escolar”, opinó la educadora.

La retroalimentación alumno - docente es la que garantiza el éxito del año escolar.

 

¿ Te gustó la nota ?