Una hoja de ruta para Venezuela / Por: Juan Pablo Guanipa

Por:  Juan Pablo Guanipa

No hay respuesta sencilla ni perfecta a la pregunta ¿qué hacemos en este momento para alcanzar nuestro objetivo de cambio político y atención a la tragedia humanitaria  que vivimos los venezolanos? Durante veintiún años hemos trabajado para lograrlo y esto no ha sido posible. Diversos factores, propios y extraños han influido en esta realidad. Es necesario que hagamos un balance de los aciertos y de los errores cometidos, que asumamos la responsabilidad de los segundos, que tengamos muy claro frente a quien nos estamos enfrentando y que superemos el reto de reorganizar todo el esfuerzo para lograr el objetivo planteado. 

En el marco del qué hacer, Juan Guaido, a quien le ha correspondido –con aciertos y errores como será siempre toda obra humana– encabezar esta lucha a partir del 5 de enero de 2019, ha acogido el llamado a la concreción de un pacto unitario y se ha convertido en su proponente. El pacto es necesario porque no estamos unidos. Esa es la verdad. Nuestras contradicciones y el rol divisionista de la dictadura han abonado en generar una imagen que debemos revertir para ganar confianza en la ciudadanía, en el mundo militar y en la comunidad internacional.

Es obvio que la unidad no es un fin en sí mismo. La unidad es un instrumento para el logro del objetivo planteado. Sin unidad no somos fuertes y sin fortaleza no podremos salir de esta tragedia. Es natural que haya críticas y disensos. Y lo lógico es que estos y aquellas se discutan en el marco de esa unidad. Los planteamientos hechos por instituciones de peso como la Iglesia Católica y por diversos sectores de la sociedad civil no deben caer en saco roto. Todos debemos discutirlos y lograr puntos de encuentro que nos ayuden en el camino que debemos recorrer. 

Hemos visto, también, planteamientos críticos de dirigentes a quienes respetamos y con quienes tenemos buena relación, especialmente Maria Corina Machado, Henrique Capriles y Antonio Ledezma. Con ellos hemos hablado. Pienso que tienen pleno derecho a hacer observaciones y a ser aprehensivos. Pero si la unidad es necesaria y ellos piensan que debe asumirse un curso de acción determinado, tienen el reto de convencernos a todos, dentro de la unidad, del balance positivo del planteamiento que –diferenciado– cada uno hace. 

Estamos entonces en los días de consulta a los que hizo referencia Guaidó. Tenemos una agenda de discusión con sectores políticos, sociales, económicos, académicos, etc. Esperamos en estos días hacer todos esos intercambios necesarios para poder concluir en un acuerdo que incluya: 1) Una estrategia y objetivo claros y una breve declaración de principios. 2) Asuntos prácticos para darle consistencia al pacto. 3) Una posición contundente de qué hacer frente a la farsa convocada para el 6 de diciembre. 4) Una propuesta de organización y funcionamiento de las fuerzas democráticas, inclusiva en la discusión y en la toma de decisiones. 5) Una hoja de ruta que permita que todos sepamos qué hacer en este momento aciago. 

Estos días son claves para concentrarnos en esa discusión. Ya hemos recibido varías propuestas, especialmente de acciones que pueden nutrir esa hoja de ruta. Por tal motivo, al final de la jornada, tendremos una lista de ejecutorias concretas, complementarias, todas enfocadas a generar toda la presión interna que sea posible para lograr el cambio político en nuestro país. 

Si un error hemos cometido, es el inmediatismo de poner plazos para lograr el objetivo central que nos une y nos mueve. Nuestro trabajo debe estar enfocado en generar la presión que permita sacar a Maduro y debemos ser constantes hasta lograrlo. ¿Cuándo? Lo más pronto posible. Es cierto que la ciudadanía está desesperada y por eso debemos ponerle a todo sentido de urgencia. Pero sin promesas vanas. Los venezolanos debemos tener ánimo, optimismo, esperanza e ilusión. Juntos tenemos la responsabilidad de salir de esto.

Más Noticias