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Actualizado hace 18 minutos

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Opinión
06:05 AM / 27/11/2018
Soborno político, por Jesús Castillo Molleda
Jesús Castillo Molleda // Polítologo

La política venezolana esta tentada a la compra de conciencia desde los niveles más populares hasta los grandes magnates de los negocios. Un nuevo escándalo de manejo de recursos públicos exorbitantes vuelve a ocupar a la opinión pública, ahora le tocó al propietario del canal de televisión Globovisión y de la Compañía de seguros La Vitalicia, acusado por una corte federal de los Estados Unidos en la que además se involucra al ex tesorero del gobierno nacional Alejandro Andrade por manejo ilícito de recursos y compra de inmuebles. 
Ya es rutinario escuchar noticias de corrupción y compra de conciencia y al respecto muchos ciudadanos muestran poco interés por no comprender que la corrupción es una mala práctica que se debe enfrentar en todos los niveles desde el manejo de recursos de un consejo comunal, así como los recursos que se puedan administrar desde un Ministerio, Alcaldía, Gobernación, entes Descentralizados, entre otros. 

La corrupción está devorando a la sociedad civil y política y ya está presente en todas las instancias tanto públicas como privadas, se puede observar a diario en notarías, registros, hospitales, bancos, aeropuertos, terminales, intendencias, oficinas de catastro, cuerpos de seguridad, universidades, agencias de viajes, oficinas de ventas de timbres fiscales, en las oficinas de tramites de cédulas de identidad, pasaportes, permisos, para el trámite de solvencias, inclusive hasta para la compra de una línea telefónica, y es una práctica que se expande como una epidemia en la cual no existe  voluntad para frenarla o erradicarla.

El soborno político ha servido para que muchos políticos emigren de un partido político a otro como una especie de subasta pública en la que se van al partido o movimiento que oferte mejor y asegure mejores beneficios, es la razón por la cual se ven a políticos que hoy pertenecen a una tolda política, luego aparecen apoyando otra y de repente están en otra y al final terminan estando con el mejor postor, tipo subastas públicas de la venta de inmuebles, joyas, acciones, lo que ha traído como consecuencia un declive de las ideologías partidistas que han sido sustituidas por las ideologías financieras. 


El soborno político ha sido una práctica en la política venezolana para conseguir un cargo o un beneficio de las instituciones públicas en las que se exige un grado de fidelidad partidista o intercambio de data electoral no solo para para obtener un cargo sino para permanecer en éste, el sobornado termina aceptando porque se justifica en que si no lo hace no logra concretar el trámite que inició, y que no le queda otra que ser parte del soborno para lograr avanzar, lo que complica aún más vencer la corrupción en Venezuela. 


A solo dos semanas de realizarse las elecciones a concejales en Venezuela ya se observa por parte del gobierno nacional como usan el CLAP, carnet de la patria, pensiones, ferias de comidas y el esperado bono navideño como mecanismos de soborno muy bien practicado en procesos electorales. El soborno seguirá agarrando fuerzas mientras la crisis económica se siga agudizando y puede formar parte de la vida cotidiana de los venezolanos que sientan que sin soborno no lograrán solucionar nada. Como lo dijo Morelba Monsalve “Los sobornos existen desde la época Romana y los sobornados son más antiguos”
 

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