Rumiantes políticos / Por: Maryclen Stelling

Por:  Maryclen Stelling

Los últimos acontecimientos, especialmente la nueva estrategia oficial del Estado en torno a la gasolina, han disparado las alarmas a lo largo y ancho del el espectro político.

Una vez anunciada, el país entró en una suerte de estado de sospecha en torno al éxito de esta nueva estrategia de distribución y expendio de gasolina, con participación de la empresa privada en el suministro,  que, por lo demás,  irrumpe contra años de subsidio casi total.   Sin distingo de tolda política invade la sospecha expresada sin tapujos en las redes, medios tradicionales, análisis profundos y   el boca a boca...Estado de sospecha generalizado, que se debate entre la objetividad y la subjetividad en torno a  la apuesta al éxito y la presunción de un nuevo fracaso de la última estrategia oficial.  Sospecha razonable sustentada en indicios, señales  y hechos del pasado reciente, permeada por  conjeturas, creencias y  suposiciones.   Mediados por la afiliación política,  los hechos se tiñen con diferentes sentimientos que expresan suspicacia, recelo, desconfianza e incertidumbre en diferentes gradaciones.  Mientras en unos impera el deseo expreso de fracaso; en otros, aun cuando se apuesta al éxito,  se impone el miedo y el dolor ante un posible desengaño y decepción.

En este contexto, destaca la condición de descreimiento en la que ha caído la ciudadanía a la luz de la crisis multidimensional, el grave deterioro institucional,  la lenidad y la impunidad en conjunción con la  corrupción imperante en sus dimensiones económica, política y social.

Bajo un estado de sospecha permanente, golpeada la legitimidad y fracturada  la credibilidad, hemos devenido en una suerte de rumiantes políticos   conminados a   masticar y reingerir sin cesar hechos, acontecimientos y decisiones.  

Así, para lidiar con esa pesada carga, aligerar el presente y  exorcizar  el futuro, hemos desarrollado una patológica función de rumia política, suerte de eterno ritornelo  consecuencia del ambiente  de incertidumbre, duda, desconfianza e inquisición constante  en el que nos hemos habituado a convivir y sobrevivir.  Así, transitamos la historia reciente bajo un malsano estado de sospecha permanente y en condición de rumia política.

Es el momento oportuno de construir coaliciones y retomar la contraloría social.

@maryclens

Más Noticias