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Opinión
06:00 AM / 19/09/2018
Plaza Venezuela: ¡Volvamos a la Plaza!
Beatrice Sansó de Ramírez

El espacio público es el sitio donde se cultivan los valores de la convivencia, la ciudadanía, el compañerismo, así, los del ser humano en la ciudad, y debe estar destinado al disfrute de todos. No es un lugar de paso.

Hoy el urbanismo, más que en el diseño de vías, transporte y conexiones, elabora un modelo urbano sostenible, que garantice al ciudadano una mejor calidad de vida.

En este ámbito, la Plaza se nos presenta como un emblema urbano, no siempre por su magnitud, pues las hay de diferentes tamaños, sino, sobre todo, por su rol.

En nuestra Latinoamérica, es preponderante la influencia de la arquitectura y el concepto españoles de la ¨Plaza Mayor¨, como centro de la urbe; alrededor de la cual, no sólo se encontraban las edificaciones de la Corona y la catedral, sino también las viviendas de ¨los mantuanos¨, Jefes Militares y los de Gobierno. Bajo este esquema de ciudad, se desarrollaron nuestros actuales centros urbanos.

La Plaza es el principal espacio del centro de una ciudad. Por lo general, estratégicamente colocada, para nuclear a los distintos agentes que la conforman.

No nos referimos sólo a las ¨Plazas Institucionales¨, destinadas a eventos políticos, comerciales, militares o religiosos, en las que generalmente, se colocan monumentos, para preservar, entre otros, la memoria histórica del sitio; sino también, a las ¨Plazas Sociológicas¨, en las que lo trascendente, es la presencia de la vida urbana continua, y del espíritu unitario de barrio. 
Se trata de la Plaza como ya la concebía en 1900, el arquitecto-urbanista Idelfonso Cerrá, en su diseño de Barcelona-España, con la que promovía la interacción entre transporte, uso de la tierra, espacio público, encuentro, y, sobre todo, peatonalización. Para él, la misma, tenía como objetivo principal, eliminar, la separación entre ricos y pobres, era el espacio común.

Entonces, en virtud de nuestra tradición urbana, promovimos desde nuestra gestión en PDVSA La Estancia, para el espacio público, la tesis de ¨Volver a la Plaza¨.

Así lo señalamos en 2006, con ocasión del acto de compromiso de inicio de obras para la reconstrucción y recuperación de nuestra querida Plaza Venezuela de Caracas.

“Volver a la Plaza, significa, estimular en ella, el encuentro, el juego infantil, la conversación con el amigo, la cita amorosa, el estudio en conjunto…”

Todo, porque ¨Volver a la Plaza¨, significa, estimular en ella, el encuentro, el juego infantil: el trompo, las metras, la perinola, la patinata, entre otros. Implica igualmente, la conversación con el amigo, la cita amorosa, el estudio en conjunto, la lectura de un libro, la invitación a un concierto, tomarse un raspado o simplemente, la tarde de contemplación.

Pero presupone, sobre todo, contrarrestar las deformaciones urbanas de las ¨ciudades dormitorio¨, y de los grandes conjuntos de Edificios o casas, donde el ciudadano carece de espacios de encuentro, y sólo tiene como opción, la visita al ¨mall¨ o centro Comercial.

Con esa idea, buscábamos homenajear a Caracas, a través de su propia esencia, de su identidad cultural, y lo hicimos con la rehabilitación de la Plaza Venezuela, centro de convergencia del espíritu de los caraqueños, ícono de la ciudad, durante tantos años abandonada y olvidada, como parte de la vida cotidiana del caraqueño.

Caracas, la cuna del Libertador, el punto de partida del sueño emancipador de América, debía y debe reflejar nuestro espíritu. La Plaza Venezuela, emblema de nuestra ciudad, debía y debe tener un propósito patrio, convertirse en el estandarte de la inclusión de todos los venezolanos.

Con la ampliación de nuestra capital, y justamente por su condición de valle, la misma se fue esparciendo, a lo largo de su estrecha franja, creando grandes concentraciones de viviendas, cada una con su propio ¨centro¨. Las urbanizaciones dividieron en ¨guetos¨ a las comunidades, y éstas dejaron de integrarse, para sólo cubrir sus necesidades de servicios, e incluso de paseo, en los centros comerciales aledaños.

El factor petrolero, creó y estimuló la formación de los barrios caraqueños, verdaderos cinturones de miseria, sin ningún tipo de ordenamiento, ni concepto urbano.

Nuestra querida ciudad, quedó dividida entones, entre el ¨Este¨ y el ¨Oeste¨, entre las urbanizaciones y los barrios, sin un punto de encuentro o conexión, unida sólo por una columna vertebral artificial e inhumana, como lo es, la Autopista Francisco Fajardo.

La Plaza Venezuela, sin embargo, existía, como el espacio de cruce entre los habitantes de las distintas áreas de Caracas, aunque lamentablemente, sólo lo era para acompañar el tránsito vehicular que la circundaba.

Su cercanía a la Ciudad Universitaria (Patrimonio Mundial de la Humanidad), también al Bulevar de Sabana Grande, convertido en un enorme y atiborrado bazar de la buhonería, y la presencia de su fuente sin funcionar, y de sus obras de arte urbano destruidas, exigían que se hiciera en ella, un trabajo de rehabilitación, que la devolviera a los caraqueños como verdadero espacio urbano.

Procedimos a desarrollar un complejo y extraordinario Proyecto de Rehabilitación, único en su tipo, para la recuperación de la Plaza, su Fuente y sus importantes Obras de Arte Público. No hacerlo podía haber afectado el carácter patrimonial de la Universidad, para la cual, la misma, debe actuar como antesala, y preparar al visitante para du disfrute.

De inmediato, realizamos los Diagnósticos necesarios (histórico, vehicular, número de transeúntes, estado físico de cada pieza, servicios públicos, seguridad, iluminación, jardinería, áreas patrimoniales, seguridad), levantamos la planimetría, produjimos los cómputos métricos, contactamos a los artistas de las obras, a sus representantes y contratamos a los técnicos y expertos.

Una condición era que el resultado se ciñera a la visión original de cada artista, y al concepto de integrar las distintas áreas del Complejo. Era una complementación del espacio como un todo, para que el ciudadano pudiera disfrutarla de un extremo a otro. Como un¨museo al aire libre¨.

Así, rehabilitamos la Fuente de Plaza Venezuela, con la activa participación y entusiasmo del MAESTRO SANTOS MICHELENA, autor de su última versión, incluidos los aspectos de diseño e ingeniería. Más tarde, daríamos, al Maestro antes de su muerte, la satisfacción de invitarlo a su reinauguración, pero ahora, engalanada con luces, música y jardinería.

Restauramos con la participación directa de los artistas o sus representantes, y talleres autorizados: la ¨Fisicromía de Carlos Cruz Diez en Homenaje a Don Andrés Bello¨; El ¨Abra Solar¨ de Alejandro Otero; y con posterioridad, ¨Pariata¨ de Omar Carreño. Sólo quedó el pedestal de la antigua estatua de Cristóbal Colón, que consideramos, no debía ser intervenida con ningún elemento superpuesto a su diseño y época originales.

Se instaló un sistema de iluminación, sonido, caminerías, riego, paisajismo y áreas infantiles. Todo la Plaza Venezuela, re-obtuvo y se enriqueció en su carácter de ¨Complejo Urbanístico Artístico y Cinético¨ más importante de Latinoamérica. Caracas recuperó la prestancia de uno de sus espacios emblemáticos, hoy día dispuesto para el disfrute y sosiego de todos.

“espacio rehabilitado, espacio tomado por la cultura”.

En ésta, aplicamos nuestra premisa ¨espacio rehabilitado¨, ¨espacio tomado por la cultura¨. Y al igual que en la sede de PDVSA La Estancia, hicimos en adelante en sus espacios, presentaciones semanales de nuestros Festivales y actividades de impacto. Ello porque siempre defendimos que la cultura permite que el ciudadano se ¨empodere¨, ésto es, se haga dueño del espacio, lo sienta suyo, y, en consecuencia, lo disfrute y lo cuide.

Hoy, la Plaza Venezuela es el elemento nuclear de las comunidades circundantes. Su color y movimiento es admirado por los capitalinos de todas las zonas, por sus niños; son muchos los que se han apropiado de ella, y miles los capitalinos que la viven, disfrutan y fotografían.

Caracas, ni ninguna otra ciudad, puede seguir dividida en guetos, el hecho cultural debe imponerse como instrumento de cambio, que impida que se borre nuestra identidad. El espacio público, limpio, ordenado, rehabilitado, por tanto, querido y seguro, y, sobre todo, la Plaza, son un antídoto contra la inseguridad, los flagelos de la droga y el ocio improductivo. Ya lo decíamos en nuestro artículo anterior sobre la ¨Esfera de Soto¨.

Insistimos entonces en la necesidad del uso responsable de ésta también ¨utopía de lo posible¨, y de todas nuestras joyas patrimoniales, cuyo esfuerzo de rehabilitación les iremos narrando, a la espera que me acompañen con entusiasmo, para lograr, que nuestros íconos, perduren como testigos vivientes de nuestra venezolanidad.

En próximos artículos seguiremos narrando cómo reacondicionamos cada una de las obras de arte y la Fuente de Plaza Venezuela, fue un trabajo complejo y difícil, sólo posible gracias a la participación de todos los involucrados, y en especial, de mi magnífico equipo de trabajo de entonces.

Los invito a ¨muchas tardes de Plaza¨, donde sólo nos detenga nuestra imaginación, y podamos disfrutar de nuestra ciudad deseada: Caracas, la Cuna del Libertador. “Volvamos a la Plaza! ¨

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