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Actualizado hace 9 minutos

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Opinión
06:15 AM / 22/12/2018
Peones o sujeto histórico
Jesús A. Rondón

Las demandas de la clase trabajadora y sus organizaciones hoy se centran fundamentalmente en dos aspectos: salarios dignos y control de precios. Las medidas anunciadas por el presidente Maduro responden parcialmente a lo primero.

¿Y qué pasa con la segunda demanda?, pues seguimos igual, el gobierno bolivariano ha demostrado que a través de los mecanismos del Estado tiene pocas capacidades para mantener una política sostenida de control efectivo de los precios. Y de hecho el presidente Maduro lo reconoció al afirmar que los precios acordados solo se habían mantenido cuarenta de los cien días que ocupó su balance.  La dirección escogida en el Plan es hoy es seguir dialogando con los empresarios y empresarias y brindarle beneficios (acceso a divisas, pago se salarios, dispensas fiscales, entre otros).  

Ahora bien ¿Qué explica el rol de la clase trabajadora y sus organizaciones en este estado de cosas?.


En el ejercicio de derecho se afirma que no se puede alegar la torpeza propia en la defensa propia.  Digo esto porque nuestro rol en este estado de cosas se explica porque nuestras organizaciones no han logrado la fuerza necesaria para tener una condición beligerante y en consecuencia capacidades de incidir. Otros actores sí que tiene influencia, uno de ellos es un sector que se ha vendido como burguesía bolivariana, en palabras de nuestro ilustre Wilmer Castro Soteldo.   


En los últimos meses en las calles se han desarrollado una serie de manifestaciones de trabajadores y trabajadoras espontáneos u organizados en varias coaliciones (Alianza Nacional Intersindical, Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora, entre otros). Hoy podemos decir que existe un sector emergente que pretende acumular fuerzas, calentar la calle y sumar, pero esta reducido a aquellos trabajadores y trabajadoras del sector público que se movilizan debido al irrespeto de las convenciones colectivas por parte del patrón y en consecuencia dejaron de percibir beneficios que los colocaba sustancialmente por encima de la media de los demás trabajadores y trabajadoras en el país.

Por otro lado, están quienes promueven la resignación y que nos dejemos en manos del gobierno bolivariano. Dicho de otro modo, estamos entrampados en el dilema del “peón” de la hacienda: sumiso o contestatario. El primero espera que por gracia de algo divino “el señor” se conmueva de su situación y haga algo y el segundo clama para que “el señor” le mejore la ración y lo trate mejor. 


Ser sujeto histórico implica en primera instancia requiere construir la unidad en el seno de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, para estar en condiciones de afectar la correlación de fuerzas vigentes, es decir ser sujetos en este estado de cosas.  Esta unidad solo es posible construirla conflictivamente. La unidad de los sindicatos, delegados y delegadas de prevención, cajas de ahorros y cooperativas es esencial para lograr ser un interlocutor firme que permita afectar las tomas de decisiones. Tan importante como lo anterior es la construcción de un proyecto en función de los intereses de clase.


No se observan deliberaciones en torno a la construcción de un proyecto alternativo al estado de cosas que se critica. Sin ánimos de descalificar los discursos que, en las distintas manifestaciones existentes, estos fácilmente pueden constituir una lista de deseos o necesidades. La construcción de un proyecto alternativo supone no solo definir claramente el estado de cosas conveniente para la clase trabajadora, sino también definir los roles de los actores de la sociedad venezolana, así como las relaciones oportunas para el cumplimiento del proyecto. Esta falencia puede que tenga su causa en el grado de conciencia que tenemos como clase en Venezuela, que quizás nos permite articularnos hoy hasta la defensa de la capacidad de consumo.
Se puede terminar estas líneas con arengas de una victoria pronta, sencilla y obra de un milagro posible gracias al grito de nuestras consignas, solo que me parece, aquí presento dos problemas presentes en el movimiento de trabajadores y trabajadoras y se requiere examinar otros. 

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