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Opinión
11:00 AM / 13/10/2019
“Mural Uracoa” de Mateo Manaure: Revestimiento vibrante de Caracas
Beatrice Sansó
Cortesía Beatrice Sansó

Hacer referencia a Caracas para quien sus paisajes se transforman en nostalgia y en sus últimos diez años en ella transcurridos se dedicó al cuido, decoro y rehabilitación de su patrimonio urbano, exige insistir en su reconocimiento como una de las ciudades con mayor presencia de arte público, por lo menos, de Latinoamérica.

Así, la construcción de la Ciudad Universitaria por parte del insigne arquitecto Carlos Raúl Villanueva, en el año 1954, que concretara su brillante ensayo de la “síntesis de las artes” y agrupara obras de artistas internacionales y nacionales de vanguardia para la época ( Alexander Calder, Jean Arp, Henry Moore, Omar Carreño, Mateo Manaure, respectivamente y entre tantos otros), impulsó por muchos años, una verdadera tendencia a favor de la apertura de los museos hacia las plazas, las calles, e incluso, las autopistas y vías de tránsito rápido en dicha capital.

Lo anterior nos alentó, al fundar y presidir PDVSA La Estancia con la misión de identificar el mayor aporte cultural posible para nuestra urbe, a dedicarnos en gran medida a la rehabilitación de las obras de arte público que, por el paso del tiempo y el flagelo del vandalismo, aunque también, de la ausencia de mantenimiento, se habían convertido paradójicamente en expresión citadina de la negligencia.

Ahora bien, en Venezuela, en la segunda mitad del siglo pasado, surgió un grupo de artistas, que habían compartido escuela en París, y creado el movimiento “Los Disidentes”, el cual, como su nombre indica, se oponía a las tendencias predominantes hasta el momento, en particular, al arte figurativo, con el fin de acabar con el pasado para transformar la historia de la plástica universal.

Quizás fue sin duda Mateo Manaure, uno de sus representantes más polifacéticos, maestro del volumen, de las sombras y el color, pionero en sus tendencias abstractas y geométricas; crítico de sí mismo y de su propia evolución artística, obsesivo buscador de lo interno y humano, por encima de lo racional; y, sobre todo, gran partidario de la integración del arte en el espacio. Porque la incorporación de su obra a la arquitectura fue primero con el hombre, a quien él se debía, y lo que lo llevaría a buscar en el arte, el cumplimiento de una misión, que no era otra que la del cambio en lo social.

Aplica el Maestro la abstracción, en dos grandes paredes de la Máxima Casa de Estudios. En una lo hace de forma lírica, al estilo de Vasily Kandinsky, ubicada frente a la escultura de Jean Arp (“Pastor de Nubes”); en otra, más geométrica, bajo la influencia de Piet Mondrian, detrás del Aula Magna. Esta última tendencia prevalece en él en lo adelante, pues Manaure a través de la verticalidad, insiste en incorporar y no simplemente en agregar sus creaciones a la arquitectura, donde el edificio se convierte en una obra integral.

De tal forma, su idea de la geometría vertical aplicada al muro, encuentra su mayor expresión en ambas escaleras aéreas (de incendio) de la sede de la principal empresa pública venezolana, PDVSA. Éstas en el año 2012 son integradas efectiva y físicamente a la ciudad de Caracas, a través de la colocación del Mural “Uracoa”, en el Eje Este-Oeste de la segunda etapa de una de las arterias viales más importantes de la capital, la Avenida Libertador. Se trata de una trinchera donde las Columnas Policromadas petroleras descienden para extenderse hacia más sus paredes, de forma serial, generando una sensación de movimiento por color, que podemos catalogar como cinética.

Mateo Manaure, autor de la obra que adorna
la avenida Libertador de Caracas. 

Es así como, con el Proyecto que denominamos “Vibra Caracas”, bajo la conducción directa del artista, que con su maestría en la gráfica y el diseño, transformó en horizontal las indicadas columnas aéreas de incendio, revestimos el andar del transeúnte a todo lo largo de la segunda etapa de la Avenida Libertador, configurando así el mural vítreo más largo en su género a nivel mundial.

La colocación de la obra implicó un trabajo previo de ingeniería civil y estructural de gran complejidad. Los muros no habían sido reforzados desde la construcción de la Avenida, y ello, a pesar del aumento del peso generado por los años, no sólo por la densidad ocasionada por el cada vez mayor número de vehículos, sino por las múltiples construcciones imprevisibles con anterioridad, como por ejemplo, el conjunto de grandes edificios de interés social, conformantes de la llamada “Misión Vivienda”, entre otros. Hubo que realizar entonces un reforzamiento de las junturas de las paredes, la determinación y corrección de patologías, limpieza y eliminación de residuos y pegamentos, y el posterior revestimiento de las mismas, para la colocación de las baldosas o teselas.

Procesos continuos de inspección y mantenimiento del Mural Uracoa y de sus áreas complementarias integrantes del “Proyecto Vibra Caracas”. Ésto durante el período de nuestra gestión.

Desde el año 2010 iniciamos los trabajos, específicamente, la prueba de aplicación de los murales, escogidos por el Maestro y bajo su total guiatura y dedicación. Se utilizaron en total 320 toneladas de recursos y se colocaron 20 millones de mosaicos vítreos provenientes del reciclaje de la industria automotriz, ésto es, obtenidos de forma ecológica y con bajas emisiones de CO2. Se revistieron 12 mil metros cuadrados, 6 mil por cada cara de la fosa de la parte baja de la segunda etapa de la Avenida Libertador, por parte de dos cuadrillas conformadas por 20 operadores expertos en muralismo. Las partículas o teselas fueron rejuntadas, cepilladas y pulidas para darle un acabado brillante sobre la superficie sometida previamente a la limpieza de sus impurezas a través del método del “sandblasting”.

Todo lo anterior fue además complementado con un trabajo de urbanismo vehicular y de transporte público, de paradas de autobuses, de pasarelas peatonales, etc., y con la ejecución de un importante proyecto de iluminación, que implicó la identificación de niveles lumínicos óptimos, sin deficiencias ni deslumbramientos, para un confort visual en la zona vehicular y en la peatonal. Ello, de manera uniforme, con el objeto de obtener una excelente reproducción cromática, según los estándares internacionales y en pro de la salud visual y seguridad vial de los 50.000 usuarios diarios, para la época. Esta instalación contentiva de 2.060 luminarias, debía respetar y resaltar a la vez el mural. Por otra parte, se iluminaron las escaleras peatonales y se realizó la ambientación estética del inicio de la Avenida mediante la iluminación de las vigas, todo de bajo mantenimiento técnico y rendimiento, y con tecnología “LED”.

Así, con motivo del Bicentenario de nuestra Independencia, la ciudad de Caracas fue engalanada el 29 de septiembre de 2012, con el Mural “Uracoa” de Mateo Manaure, cuyo nombre responde al pueblo de nacimiento del pintor, el cual, imbuido del color, las olas y el volumen del río Orinoco que lo baña, acompaña al caraqueño en su transitar cotidiano y hace alianza con el intenso deseo del Maestro de servir al ser humano que, con su presencia vital, lo ayudó en su búsqueda de tal creación.

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