La ficción y la realidad / Por Hugo Hernández Raffalli

Por:  Hugo Hernández Raffalli

Nos debatimos entre la realidad virtual y la realidad real. Así estamos en Venezuela. Dos Presidentes. Uno en Miraflores ejerciendo el poder y otro virtual, diciendo que es presidente pero sin poder alguno. Ningunos de los poderes públicos lo reconocen. Tenemos dos presidentes de la Asamblea Nacional, uno juramentado el 5 de enero y otro en fecha posterior. Uno es reconocido y otro no lo es. Se produjo una sublevación en la oposición de los diputados en la AN. 30 votaron en contra del anterior presidente. Supuestamente hay 2 Tribunal Supremo de Justicia, uno real verdadero en funciones y otro en la clandestinidad. Hay un fiscal general de la República, en funciones y otra clandestina fuera del país.

El país, por otra parte, sujeto a unas sanciones económicas, financieras y bb comerciales brutales, que han llevado desolación ante pueblo venezolano. No han hecho mella al Gobierno, que sigue intacto. Sin embargo, existentes extensiones a varias empresas americanas vinculadas a la Industria Petrolera, que funcionan en nuestro país apoyando los desarrollos petrolíferos.

De manera que tenemos una diatriba política basada en una realidad virtual y una realidad real. El país sigue adelante, abriéndose caminos de una u otra manera. Hoy tenemos una merma considerable de los ingresos por exportaciones petroleras. Sin embargo, hay ingresos que aumentan por concepto de venta de oro y otros minerales, las remesas familiares, exportaciones no tradicionales que sumados anualmente podrían representar cerca de $ 15.000 millones de dólares. Esto sin considerar los ingresos petroleros, se han buscado vías para bordear las sanciones del país del Norte.

Hay áreas comerciales e industriales, de innovadores en la pequeña industria, que se han convertido en emprendedores, aprovechando facilidades de importaciones, sin pago de IVA e impuesto de importación, así como la facilidad de ejercer la compra-venta en divisas. Hay muchos ciudadanos que le están apostando al país, descubriendo áreas hasta ahora no explotadas.

Entonces, hay que mantener el optimismo. Lo que uno no debe hacer es abandonar el país para pasar necesidades en el exterior. Con esa misma disposición los venezolanos deberíamos ver las bondades de nuestro país y sus oportunidades. Hay gente que hizo mucho dinero en Venezuela, con negocios lícitos y otros ilícitos con órganos del Estado. Gozan en exterior de sus fortunas hablando y actuando en contra de su país.

Miremos el futuro con confianza. Lo que se deba cambiar que cambie. Para eso estamos los venezolanos.

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