Juguemos en todos los tableros / Por: Juan Pablo Guanipa

Por:  Juan Pablo Guanipa

Urge el cambio en Venezuela. No tengo palabras para describir el sentido de urgencia frente a lo que vivimos en lo político, económico, social, cultural, histórico, institucional, etc. Venezuela ha desfigurado su fisonomía. Los venezolanos hemos cambiado para mal. La situación nos ha perjudicado en lo emocional, en lo personal, en lo familiar, en lo laboral, en lo vecinal, en todos los órdenes. Frente a esta tragedia debemos actuar con consistencia, coherencia, compromiso, pensando primero en el país, ese país que se desdibuja en el curso de un secuestro sin precedentes. No me canso de decirlo. Venezuela necesita normalidad, gestión pública eficiente, libertades plenas. Los ciudadanos queremos oportunidades, lo demás lo hacemos cada día en compañía de nuestra familia, amigos, compañeros de estudio y de trabajo, socios, vecinos.

Esto nos obliga a jugar en todos los tableros y actuar con tenacidad y desprendimiento para ganar fuerzas que nos permitan estar en la mejor posición para alcanzar ese objetivo que anhelamos todos, incluyendo –me atrevo a decirlo– a simpatizantes de este régimen dictatorial. Uno de los errores que hemos cometido, desde mi perspectiva, es concentrarnos en un solo tablero sin comprender que debemos tener la fortaleza para atenderlos a todos y que uno ayude el desarrollo del otro. Sé que no es fácil y podemos tender a pensar que atender a uno desmoviliza al otro, pero no, debemos jugar en todos, con criterios de base para jugar bien.

Para lograr lo que nos proponemos, debemos tener clara la caracterización del régimen. Esta es una dictadura criminal que en su empeño por mantener el poder ha hecho alianzas con el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo, el terrorismo. Además se ha aliado a países sin valores democráticos pero con voracidad suficiente para cambiar riquezas por mantenimiento de la dictadura en ese poder del cual no aspira a desprenderse. Otro requerimiento indispensable para poder afrontar toda esta lucha, es la unidad. Lo dijimos en nuestro trabajo anterior. La dictadura lucha por dividirnos y nosotros caemos fácilmente. Unidos somos fuertes y creo que podemos lograr parámetros básicos con los que podemos estar de acuerdo. Eso nos permitiría enmarcar nuestros propósitos y saber hasta donde podemos llegar para lograrlos. Por último, repito la primera línea, debemos darle a esta lucha sentido de urgencia. Es urgente que salgamos de esto lo más rápido posible. 

Entre los tableros más importantes –sin orden jerárquico– tenemos el parlamentario, el electoral, el del gobierno interino, el militar, el de la negociación, el interno y el internacional. 
Hagamos una sucinta revisión de cada uno. La Asamblea Nacional sigue teniendo un rol protagónico en esta lucha. La frustrada intención de la dictadura de controlarla demuestra ese rol. La Asamblea debe concentrarse en devolverle la soberanía al pueblo venezolano. Su lucha es la de la institucionalidad. Los diputados que hemos resistido –la gran mayoría– debemos trabajar sin descanso en ese esfuerzo institucional. El tablero electoral debemos centrarlo en la lucha por condiciones, lo cual se traduce en un nuevo CNE designado por la Asamblea Nacional, el cual debe rescatar el sistema electoral, y la convocatoria a elecciones presidenciales y parlamentarias. El gobierno interino debe centrar sus acciones en el esfuerzo de poner fin a esta dictadura. Todo lo que haga debe enfocarse en eso. Al sector militar debemos dirigirnos con la exigencia de que respeten su función constitucional y respondan a la nación y no a parcialidad política alguna. Estamos molestos con su proceder. Tenemos que presionarlos con fuerza. La negociación sólo es posible si está enfocada en los retos del tablero electoral. El tablero interno debe centrarse en la movilización, en la protesta social encausada hacia el repudio que el pais siente por Maduro. Estamos en tiempos de conflicto. Y el internacional debe centrarse en la intensificación de las sanciones directas, indirectas, primarias y secundarias. Todos tienen la presión como instrumento.

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