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Actualizado hace 32 minutos

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Opinión
06:20 AM / 05/12/2018
Inversiones sí, despojo no
Elías Jaua Milano

Los agentes financieros del sistema capitalista global afilan sus garras para caer sobre Venezuela y sus recursos naturales, mientras la burguesía criolla y de maletín, la de todas las horas aciagas de nuestra Patria, se prepara para comer de las migajas del festín carroñero. El despojo absoluto tiene fecha anunciada, el año 2019.

La Patria está primero. Venezuela si tiene posibilidad de recuperación económica, sin renunciar a su soberanía.
Solo hay que leer y escuchar a analistas políticos y económicos, nacionales e internacionales, decir que para recuperar “la arruinada y postrada economía venezolana” tenemos que hacer una apertura total en todas las áreas y sin condiciones, es decir eliminar el régimen constitucional en materia petrolera, minera, de las telecomunicaciones y pare Ud. de contar, así como subastar todos nuestros activos. 

Hay que abrir las piernas exclaman de manera soez y sin un dejo de dignidad Patria, quienes desde Venezuela les hacen el coro a los buitres financieros. Afirman que hay que modificar la Constitución Bolivariana por estatista; que hay que aceptar las inversiones extranjeras sin ningún tipo de regulación soberana. Lamentablemente ese discurso permea hasta en algunas filas chavistas, lo cual evidencia grados peligrosos de confusión ideológica y de una concepción pragmática del poder, que lo asume como un fin en sí mismo, a costa de lo que sea. 

Todos esos sectores y sus corifeos desde ya abren nuevas cuentas en el exterior, para recibir las respectivas comisiones como contraprestación por argumentar, facilitar y consumar el despojo a una Nación sometida a una criminal y sostenida agresión económica y financiera desde el exterior, agravada por el latrocinio cometido por un grupo de funcionarios traidores a Chávez y a nuestro pueblo, en concierto con empresarios corruptos y  corruptores, la mayoría de todos ellos residentes y protegidos en los países cuyas élites políticas y económicas pretenden ocupar nuestras riquezas. Otros y otras todavía campean de manera impune en nuestro país. Cada quien deberá asumir su responsabilidad ante la ley y sobre todo ante la historia.

Trabajadores petroleros, como #PuebloSabioYLibre están llamados a la defensa de la Patria.
Compatriotas, no nos dejemos engañar con espejitos con brillo. No es cierto que nuestro marco constitucional, legal y el modelo del Socialismo Bolivariano no permitan las inversiones extranjeras y nacionales. Es aviesa la conseja sobre el imperativo de desmontar el andamiaje constitucional y las leyes fundamentales para la preservación de la soberanía, como única forma de recuperar nuestra economía. 

Por supuesto que necesitamos inversiones privadas y nuestro actual marco constitucional y legal lo permite; el Proyecto Nacional Simón Bolívar nunca ha negado su importancia, porque desde siempre hemos comprendido la lógica del mercado capitalista internacional, en el cual nos toca desenvolvernos. Estamos convencidos de que, con algunas decisiones políticas y administrativas, podríamos lograr acuerdos que nos permitan acceso al capital nacional e internacional, sin renunciar a nuestra Independencia, ni a nuestra dignidad nacional. 

Compatriotas, Venezuela si tiene posibilidad de recuperación económica desde una perspectiva soberana. Es necesario actuar con premura, pero con firmeza y trasparencia, para lograr romper el cerco diplomático y financiero, como condición para acceder a las fuentes de capital que nos permitan el reimpulso de nuestro aparato productivo y retomar la senda del crecimiento económico, con superación de la pobreza e inclusión social, política y cultural que logramos bajo el liderazgo del Comandante Chávez, en la primera década de este siglo XXI, la primera década de la Revolución Bolivariana.   
 
En tal sentido, me atrevo a proponer para el debate las siguientes acciones que pueden facilitar, sin ser sometidos a un saqueo de nuestros recursos y activos nacionales, el retorno de la estabilidad política, económica y social en Venezuela, en el mediano plazo:

1. Llegar a un arreglo en materia de la deuda externa de la República y de PDVSA. En tal sentido, es necesario resolver el asunto del funcionamiento la Asamblea Nacional (Poder Legislativo), teniendo como referencia el mecanismo acordado en la mesa de diálogo y negociación, de principios de este año, en República Dominicana; o mediante la convocatoria a la soberanía popular para la elección de un nuevo parlamento.
 
2. Plena activación de un mercado cambiario entre privados, donde éstos, particulares nacionales y extranjeros, oferten y demanden sus divisas para el funcionamiento de sus empresas, al valor real que genere ese intercambio. Ejerciendo el Estado el papel regulador en los ámbitos que le corresponde.
 
3. Elaborar y desarrollar un plan de inversión en divisas, por parte del Estado, para la recuperación de la industria petrolera y petroquímica, el sistema eléctrico nacional, el sector agrícola, la agroindustria nacional y la industria siderúrgica, de manera prioritaria para las empresas de propiedad estatal, social y comunal.
 
4. Convocar a un proceso público y transparente de inversiones, en el marco de lo previsto en nuestra Constitución Bolivariana de 1999, en los artículos 1, de los principios fundamentales; 129, de los derechos ambientales y en el titulo VI, sobre el sistema socio económico, especialmente en los artículos 299, 301, 302 y 303.   Sin en que ningún caso eso implique la privatización del reducido número de activos que posee la Nación, ni la desregulación de la protección ecológica. El sector privado, nacional o internacional, debe fundar, construir o reactivar sus propias empresas en los ámbitos donde deseen invertir, bajo los parámetros mundiales de desarrollo sustentable.
 
5. El Estado Venezolano debe crear y ejecutar, de manera definitiva, un sistema tributario progresivo para garantizar la justa distribución de la riqueza producida por todos los sectores de la vida económica, garantizando y expandiendo los niveles de igualdad social que habíamos logrado alcanzar, como condición indispensable para la consolidación de una sociedad auténticamente democrática.
 
6. La clase trabajadora venezolana debe asumir, desde la disciplina consciente, la tarea estratégica de contribuir a la recuperación de la producción nacional, como garantía de la Independencia Nacional y de la viabilidad de nuestra democracia socialista, sin menoscabo de sus derechos laborales fundamentales.
 
7. El Estado debe iniciar un proceso de desmantelamiento radical de cualquier tipo de mafias que incremente los costos y los precios, dificulte o impida la actividad económica en el territorio nacional.
 
Los actores del sistema capitalista internacional y nacional que con seriedad quieran invertir en Venezuela, inversión que necesitamos para apalancar proyectos productivos y de innovación científico técnica, deben estar consciente que aquí encontraran un pueblo digno, capacitado, con consciencia de la importancia de la soberanía económica para nuestro propio desarrollo. Encontraran un pueblo sabio y libre y un país con una real potencialidad de rápido crecimiento en todas las áreas productivas.

A los buitres del sistema capitalista mundializado tenemos que hacerles saber, que la inmensa mayoría de nosotros los venezolanos y las venezolanas no aceptaremos ser esclavos, ni mendigos de nadie y que no permitiremos el despojo de nuestros recursos y de nuestros activos. 

Compatriotas, los que de verdad sentimos y amamos profundamente a nuestra Patria, debemos trabajar por consolidar una sólida unidad nacional que nos permita encarar con dignidad y transparencia los desafíos que nos impone la sistemática agresión extranjera que persigue arrodillar a toda una Nación, ya no solo al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, para que aceptemos pasivamente la entrega de nuestra soberanía económica y en consecuencia de nuestra Independencia.

A 20 años de nuestra patriótica victoria, liderada por el Comandante Chávez, el 6 de diciembre de 1998, ratificamos las banderas de lucha contra la desnacionalización, la exclusión social y la corrupción, es decir a favor de la Independencia, la igualdad social, la democracia protagónica y una sociedad productiva y honesta. Bajo esas banderas conformamos una gran alianza patriótica, bajo esas banderas logramos nuestra primera victoria estratégica.

Hoy, es necesario que todos los actores de la dirigencia nacional asumamos que la Patria está primero, y en consecuencia crear las condiciones políticas para que Venezuela emerja digna, soberana, productiva y próspera de las actuales circunstancias. Que así sea.

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