¿En serio les sorprende? / Por: Óscar Morales

Por:  Óscar Morales

 

“Mientras existe una Fuerza Armada como la que hoy tenemos: antiimperialista, revolucionaria, bolivariana, nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela” (esto último refiriéndose a la oposición).

Por supuesto, la declaración de la primera autoridad de la Fuerza Armada Nacional (FAN) constituye un agravio al sistema democrático, un desprecio a la Constitución (Art. 328) y un deshonor a la institución que representa. ¡Qué duda cabe! Sin embargo, ¿esto es diferente a lo que han hecho en los últimos años? No lo creo.

Quizás le imprimió 20 decibeles más al tono de voz acostumbrado o lo pronunció con más colegas a sus espaldas, pero a mí me parece que esto no es muy diferente al “No volverán” que ganaba muchos aplausos la década pasada. O aquél “Se los juro, no volverán ni por las malas ni por las buenas” que exclamó Nicolás Maduro el año pasado. Es decir, nada nuevo bajo el sol.

Pero está documentado que hasta los boxeadores también hacen sus declaraciones rimbombantes para intentar desmoralizar al adversario antes de subir al ring. Eso tiene un claro objetivo: ganarle a la mente del contrincante antes que ganarle en el ring. O como bien lo dijo el general y filósofo Sun Tzu: “La mejor victoria es vencer sin combatir”.

Tampoco hay duda de que las expresiones revelan un comportamiento similar a Don Corleone en sus mejores tiempos (quizás por su apellido a veces se podría prestar a confusiones). Sin embargo, a veces hay que hablar por uno mismo y no por los demás, porque ya sabemos que la traición no viene precisamente de los adversarios.

Ciertamente, hay que ser muy prudente porque el refrán también nos advierte que: “Una cosa es predicar, y otra es dar trigo”. Así, decir y hacer son cosas diferentes. Por lo tanto, sería conveniente que la primera autoridad de la FAN no se apropie o intente interpretar el sentir de sus integrantes porque muchas veces no entendemos las emociones ajenas. Repito: hable por Ud. mejor para que sus palabras no caigan en las frases pintorescas de la historia.

De igual modo, se entiende que las expresiones citadas tienen una carga provocativa para el adversario y lo empuja a actuar en consecuencia. En otras palabras, es difícil que esas palabras pasen desapercibidas o sea considerada una frase infeliz sin ton ni son. Sin embargo, para alguien que tenga estructurado su sentido de vida o haya diseñado un plan estratégico sobre cualquier cosa, les aseguro que sabe reconocer amenazas y provocaciones, y esto último -simplemente- le sería indiferente o, en lenguaje llano, le resbalaría.

A estas alturas del partido, no nos puede impactar estos últimos dichos o causar desconcierto de doncella. ¿O es que acaso no conocemos al adversario después de tantas lunas grises? Seguirán su fanfarroneo, continuarán diseñando discursos bien focalizados para la desunión opositora e, indudablemente, insistirán en mostrarse como los chulos de la cuadra para desanimar a cualquiera que intente resolver las diferencias por medio de la ley. En fin, seguirán desafiando con ínfulas de intocables, pero debemos saber que tienen pies de barro. No nos perdamos.

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