El sector privado petrolero venezolano / Por: Hugo Hernández R.

Por:  Hugo Hernández Raffalli

Para que el sector productivo  venezolano deje de estar subsidiado por el Estado Venezolano se requieren dejar sin efecto las leyes y normativas que permitan hacer las inversiones con la debida rentabilidad. Se necesita actualizar y modernizar el cuerpo de leyes sociales, económicas, fiscales y jurídicas, que  han colocado “ camisas de fuerza” , definiendo un clima de desconfianza. 

El Estado debe concentrarse en fortalecer y optimizar la educación, la salud y la seguridad. La empresa privada debe recibir “estímulos” para mejorar la producción y la productividad. Los centros  de trabajo se multiplicarán y se incrementarán los empleos de trabajadores y la confianza de permanecer en el tiempo.

Las reglas del juego deben respetarse por ambas partes. El Estado concentrado en sus responsabilidades y el sector privado cumpliendo con sus compromisos.

Hay que revisar las leyes laborales. las impositivas y económicas. Hay que adecuarlas a la situación presente que vive el mundo, y muy especialmente, Venezuela.

En materia petrolera, es la actividad primordial de Venezuela. Rescatar a Pdvsa, su producción y sus estructuras, que permitan hacer de la empresa rentable para el beneficio colectivo. La empresa venezolana junto a la internacional, debidamente coordinada, con inversiones transparentes, serán los motores para la reactivación. La normativa debe procurar condiciones atractivas, quedando Pdvsa como garante de las nuevas formas de contratación. El manejo operacional de la exploración, producción, almacenamiento, transformación y comercialización, queden en manos de los operadores privados, teniendo en cuenta los beneficios para la Nación.

Indudablemente, mientras permanezcan las sanciones será complicado atraer los capitales tradicionales en materia petrolera. 

Las contrataciones de Pdvsa, deberán ser distintas, actualizadas, transparentes, dinámicas y rentables para las partes. Se requieren condiciones atractivas para los inversionistas, sin lesionar los intereses de la Nación.

Se deben evitar las imposiciones por parte del Estado. Crear un clima de confianza recíproca.

La Ley Orgánica de Hidrocarburos liquida deberá ser actualizada, sin perder la soberanía e independencia de nuestra riqueza natural. Al sector privado venezolano, deberá considerarse estratégico junto a los internacionales. Deberán procurarse asociaciones entre ambos capitales, con el fin de iniciar la recuperación de la empresa venezolana.

Entregar, asignar o contratar al sector privado, no será suficiente. Hay que crear sistemas que permitan dinamizar la actividad, en función de las circunstancias que vivimos tanto en ámbito nacional y mundial

No hay cabida para imposiciones y prepotencias por parte de Pdvsa y el Estado Venezolano. Deben existir acuerdos beneficiosos para las partes intervinientes.

Aún, estando el sector petrolero privado ,en condiciones deplorables, es capaz de resurgir con fuerza y decisión, para recuperar la producción y las otras áreas del negocio petrolero. Así se ha demostrado en los últimos 100 años.

Recuperemos nuestra principal industria. Es nuestra obligación, por el bien del común denominador.

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