El profesor de la Ciencia Humilde, Asdrúbal Baptista / Por: Rodrigo Cabezas

Por:  Rodrigo Cabezas

La ciencia económica de Venezuela está de duelo, ha partido a la eternidad su mejor exponente, el profesor Asdrúbal Baptista. Ello nos ha sorprendido y no disimulo la inmensa tristeza y desolación que sentimos muchos venezolanos que aprendimos a respetarlo, admirarlo y quererlo.

Su obra como científico social es inconmensurable. Fueron sus largos años de estudio, investigación y reflexión que permitieron el hallazgo que tipifico la manera de organizar nuestra economía en el siglo XX como capitalismo rentístico. Arribó el maestro a la idea según la cual “el tema del petróleo es el tema de la renta del petróleo. Es un hecho mundial, no local.”

Desde el instrumental histórico de la economía política de la renta logra develar el rasgo singular de la economía venezolana relativo a que el ingreso nacional es significativamente superior que el producto nacional neto de depreciación, “…una peculiaridad histórica merecedora de toda la atención. Tal peculiaridad justifica con creces que a dicha estructura se le dé un nombre propio: Capitalismo rentístico.”. Este fue su desvelo mayor para hacerse comprender de que el  proceso de transformación de un país rural campesino a uno urbano con sustitución de importaciones solo fue posible con un ingreso que recibíamos o capturábamos en el mercado mundial sin producirlo, la renta. Asdrúbal Baptista, lo dije en vida y frente a él, es nuestro nobel de economía.

Su existencia como académico, científico e intelectual, su proceder como hombre humilde, sencillo, honesto y amigo le hizo cumplir las rigurosas exigencias de dotes que Jhon Maynard Keynes reclamaba para un gran economista: Matemático, historiador, estadista, filosofo, desinteresado e incorruptible. Fue Asdrúbal Baptista el profesor de la ciencia humilde, la economía. Ella fue según sus palabras la razón de ser y de existir.

Solo él podía ser, para orgullo de la nación, nuestro economista más universal. Su pensamiento riguroso regentó la cátedra Andrés Bello Fellowship en el St. Antony´ College, en la universidad de Oxford, Inglaterra, fue académico visitante en la universidad de Harvard, Cambridge, Estados Unidos, catedrático Simón Bolívar de la universidad de Cambridge, Inglaterra y conferencista en decenas de países. Siempre recordaba su conferencia en la República de China con la anécdota de la gran cantidad de preguntas que le hicieron los académicos remitiendo sus respuestas a otro día.

En las últimas décadas de su vida colocó su mirada crítica, su preocupación intelectual en la mengua del capitalismo rentístico venezolano. Él había descubierto el primer quiebre del modelo en los años ochenta al verificar el exceso de inversión que detuvo el impacto dinamizador al llegar a su máxima expresión el mercado doméstico. “El primer quiebre prefigura el final del rentismo” afirmaba categórico. Según explicaba faltaba el segundo quiebre que se hizo presente en el siglo XXI, colapsa el rentismo por exceso de consumo. Para el profesor Baptista ese nivel de consumo era insostenible, “es un camino equivocado ya que tiene que sostenerse con más renta petrolera o crearla.” Para él todas las posibilidades ya estaban cubiertas. La economía venezolana sustentada en una renta insuficiente no tenía destino.

Le angustiaba que los políticos venezolanos no advirtieran la dimensión estructural de su hallazgo. Colapsaba el rentismo pero no la renta, ese fue la ofuscación de los gobernantes de los últimos 40 años. En privado nos confesaba: “Estamos más lejos que nunca de haber comprendido el significado de la renta petrolera”.  No escucharon o no quisieron mirar la luz del conocimiento que encendía aquel caballero merideño. El tsunami del colapso rentístico petrolero lo vivimos como sufrimiento los venezolanos ahora mismo en el tiempo donde la luminiscencia del profesor se ha apagado.

Su legado desde la ciencia económica estará a la espera de una mejor comprensión societaria para nuevos horizontes y amaneceres para la industrialización, la ciencia, la tecnología, la educación y la investigación de excelencia, el progreso y el bienestar humano.

En una de sus últimas obras, Itinerario por la Economía Política (II) y otros escritos (IESA 2016), su clara percepción de la vida humana y como pensador quedo escrita, “el ser y saberse libre permite optar por pensar o no: La fuerza inicial yace en la libertad…., el pensamiento que no ha logrado comenzar a hacerse libre no merece en realidad llamárselo tal.” Era el canto del maestro por la libertad en el oficio de pensar y de vivir. No lo olvidaremos nunca.

Permítanme esto último muy mío. Venezuela perdió a uno de sus grandes, la ciencia económica al mejor de ellos. He perdido al maestro y al amigo. Una oración por su descanso y unas lágrimas por su mudanza a destiempo a otros jardines. Nos conforta José Martí, “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

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