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Actualizado hace 9 minutos

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Opinión
06:21 AM / 19/12/2018
El pesebre gigante del bulevar de Sabana Grande, ícono de la Navidad caraqueña
Beatrice Sansó

Nuestro país es Caribe, Selva Amazónica, Andes, Desierto, Urbe. Su gente es el resultado de la mezcla de los más variados orígenes: europeo, indígena, africano. Todo ésto, unido a la majestuosidad de su historia patria, y a su estratégica ubicación geográfica, al norte de Suramérica, (que la hace receptora privilegiada de los primeros intercambios continentales con otros países), se expresa en nuestra gran diversidad de culturas y tradiciones.

 

En Venezuela, los saberes están por ¨doquier¨ y los artistas surgen incluso instintivamente.

 

Así, se ha desarrollado tanto formal como de forma más simple, un vasto mundo cultural, con el que los venezolanos y venezolanas se han acostumbrado a vivir en forma cotidiana.

 

Por eso, nuestra Constitución recoge en forma expresa el derecho a la cultura y de los creadores para garantizar su protección, entendiendo que los mismos son manifestación de nuestra identidad y soberanía.

 

Heredada de los españoles, quienes las utilizaban como íconos eclesiásticos, en Venezuela existe una gran Escuela de Tallistas de la madera.

 

Se trata de ¨hacedores¨ que, dependiendo de su ubicación geográfica, utilizan diversos tipos de dicho recurso natural, el cual adornan o pintan, en virtud de la costumbre del lugar.

 

Los más representativos, se encuentran sobre todo en la zona andina, aunque también son considerados de extraordinaria calidad, los del centro (Yaracuy, Falcón, Lara), y los indígenas.

 

La temática es muy rica: Bolívar y Manuelita, el Dictador Juan Vicente Gómez, imágenes religiosas y de la santería; y, utilitarias, como las flechas y lanzas amazónicas.

 

La religión católica se hizo presente en las colonias y en el mundo entero, a través del uso de los símbolos religiosos, generalmente tallados en madera. Los retablos e imágenes de la Virgen, por ejemplo, salen a pasear de las iglesias en procesiones durante la Semana Santa.

 

También, coloca en ¨Tiempos de Navidad¨, el ¨Pesebre, Nacimiento o Belén¨, para representar la llegada del Niño Dios a la vida de los católicos.

 

Esta usanza originaria del siglo XIII, en el pueblo de Greccio en la localidad de Asís en Italia, fue concebida por San Francisco de Asís, para representar la escena del nacimiento de Cristo, lo cual se escenificaba con un portal de paja donde se colocaba un ¨pesebre ¨o cajón de comida para animales, con personas y bestias que reproducían la escena de adoración e los pastores. Se trataba de lo que hoy conocemos como ¨Nacimiento Viviente y que aún se desarrolla en muchos pueblos del mundo.

 

A partir del siglo XIV la población italiana lo empieza a adquirir como costumbre, utilizando imágenes de terracota o madera, hasta que Carlos VII de Napoles la lleva en el siglo XVIII a España, donde existe gran tradición de tallistas, lo cual traslada a Latinoamérica como vía de evangelización a los americanos por parte de los franciscanos, quienes agregaban para mayor efecto vegetación y animales locales.

 

Esta representación ha sido desde entonces plasmada por los artistas del mundo entero, y nuestros creadores populares, la ejecutan mayormente a través del trabajo en madera.

 

En particular, en el Estado Mérida de Los Andes Venezolanos, hay una vasta comunidad de tallistas, entre los que destacan en la Finca El Escorial del Valle de San Javier, entrada La Carbonera, los Hermanos Orlando y Gonzalo Erazo, y el joven Reinaldo, los dos primeros con más de 45 años trabajando la madera, ¨dándole a los palos¨. Pintan con resina de árboles, ¨guaba¨ y pigmentos cien por ciento naturales, sin taladros eléctricos, sólo hierros que hacen ellos mismos. La pieza va tallada ¨desde la punta de las uñas hasta el pelo¨, no hay cortes. ¨La elaboración es algo hermoso¨, indican, ¨no se piensa en más nada¨, ¨menos, en algo malo¨ y se busca ¨que nunca termine el día para poder trabajar más¨. La clave del éxito está en la unión familiar y la ausencia de envidia entre ellos. El pelo, la barba y los detalles de la vestimenta, se marcan primero con el lápiz para realzar los canales.  A la par siembran, y aprovechan para hacer un llamado a los campesinos para que regresen al campo, ¨no se pasa necesidades, si hay tierra¨, alegan.

 

Gracias a las manos de Los Erazo, en nuestro proyecto más completo, el Bulevar de Sabana Grande, conformado por kilómetro y medio y 27 transversales de zona peatonal, del que hablaremos en otra oportunidad, hemos convertido en una tradición para los caraqueños y caraqueñas, visitar el ¨Pesebre Gigante¨, conformado por 13 piezas de madera tallada, María, José, el Buey, la Vaca, los Reyes Magos, el Ángel Gabriel  y Jesús que, a la usanza venezolana, se deja tapado hasta el 24 en la noche, cuando se destapa en familia.

 

La descripción misma de nuestro Belén, la cual se coloca a un lado del mismo, deja atónitos a los transeúntes, pues de allí pueden desprender el trabajo y el detalle que el mismo implica. Ésto al igual que la certeza de que ese ha sido un trabajo realizado para ellos, para sus Fiestas, ha permitido que lo respeten, que lo quieran. Porque lo contrario, equivaldría a la destrucción de nuestra utopía posible.

 

Así, las piezas, fueron talladas en un solo tronco de madera, sin corteza, el cual, para ser curado o sellado, se sumerge en formol por un lapso largo de un año, y se colorea con pigmentos naturales provenientes de flores, arbustos y frutos. Los tamaños de cada una son de 3 metros, salvo la Virgen y el Ángel Gabriel, de 3, 25 metros.

 

Las familias con los niños y niñas, las comunidades, los pasantes, los comerciantes, quienes vienen del interior, y los que hacen sus compras navideñas, desde 2007 dedican tiempo para la foto decembrina en el ¨Pesebre Gigante¨, el cual colocamos alternativamente por año en cada una de las denominadas plazas del corredor peatonal, en donde las mismas quedan amparadas de los factores del medio ambiente.

 

En paralelo, en PDVSA LA ESTANCIA, otros tallistas como María Yolanda de Yaracuy, de imágenes mas populares y con colores mas fuertes, adornan el ingreso de la Casa, y lo hacen también en Plaza Venezuela, para acompañar los colores de la Fuente.

 

En cada espacio recuperado por nosotros y en cada sede de PDVSA y de la Guardería La Alquitrana, se colocan Nacimientos en tallas de madera, de los Rangel de Mérida, así como, de artesanos de Guadalupe, estado Lara, donde la madera en sus distintos tipos se hace arte, y del estado Falcón, entre otros.

 

Los Nacimientos se colocan al unísono del canto de voces venezolanas, música de gaita o aguinaldos navideños, y de música académica siempre interpretada por los niños del Sistema de Orquestas de las comunidades aledañas.  

 

El 2 de febrero, Día de La Candelaria, hicimos costumbre realizar la ¨Paradura del Niño¨, esconderlo en los alrededores del ¨Pesebre Gigante¨ y, nuevamente acompañado de los miembros de la colectividad y de los niños y niñas de La Alquitrana y escuelas circundantes, también con las piezas de la Orquesta Infantil de la zona y los Aguinaldos de ¨Las Voces Risueñas de Carayaca¨, buscarlo puerta por puerta de los negocios, hasta encontrarlo para cantar y bailar con él.

 

Con el ¨Pesebre Gigante¨ quisimos revalorizar nuestras tradiciones decembrinas, recordar, en medio del ¨corri corri¨ navideño, el origen de nuestras Fiestas, su riqueza y, sobre todo, darle la oportunidad a los niños y niñas venezolanos y venezolanas, que se encuentren con sus costumbres, con sus raíces, de que tengan el sentido de la identidad, que, conforma en definitiva, el instrumento que nos permite dar saltos hacia adelante ante las situaciones mas complejas.

 

Un país con identidad es un país soberano, y es en eso que debemos trabajar para construir un futuro para los niños y niñas de la patria.

 

La Navidad es un espacio con el que contamos para el disfrute, para la unión. Es el período en el que nos toca detener la marcha para la reflexión, para el perdón, para el encuentro con nuestros seres queridos y amigos, pero también con nosotros mismos.

 

Los invito en estos Tiempos de Paz y reunión, a que vayan a visitar ¨EL Pesebre Gigante¨ del Bulevar de Sabana Grande, y admiren lo que la mano trabajadora es capaz de hacer, se deleiten con la expresión del espíritu campesino concretado en el hecho creativo, que ha sido logrado para maravillar al espectador y encontrarlo con sus orígenes y valores.

 

Los convoco a que dén un paseo por nuestras costumbres, y acerquen a sus hijos e hijas a nuestra cultura, hermosa, densa, porque cada pieza allí mostrada es un pedacito de los Erazo, de María Yolanda, de los Rangel, de quienes dejan sus años en el esfuerzo de la creación para entregarnos su espíritu, sus sueños, y buena parte de su vida. Es un trozo de Venezuela.

 

En unión de los suyos, con el ícono caraqueño de nuestra Navidad, el ¨Pesebre Gigante¨ de Sabana Grande, siéntanse estas líneas como la expresión de los Mejores Deseos para esta Navidad y para el  Nuevo Año 2019 que inicia, lleno de Paz, amor y alegría.

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