El escuálido está en peligro de extinción

Por:  Ylich Carvajal Centeno

El escuálido está en peligro de extinción. De aquellos escuálidos que se asumían escuálidos con arrogancia y orgullo desde que el presidente Hugo Chávez uso por primera vez la palabra en 2001, que, en esa misma actitud de alter ego de Chávez, se creían “oligarquía” e imperialistas, quedan muy pocos.

Yo, que tengo muchos más amigos, panas míos, en la oposición que en el chavismo, les puedo asegurar que siguen siendo de oposición al gobierno del presidente Nicolás Maduro pero escuálido lo que se dice escuálido ya no.

Lo más letal para el llamado escualidismo es que todo su discurso se ha ido convirtiendo en una “botellita de jerez” y este año “guaidosero” ha sido así como unos “santos olios”.

La prueba irrefutable de esto es que, extrañamente, de acuerdo con los estudios de opinión pública que maneja la dirigencia de oposición, el Gobierno tiene un alto rechazo pero la gente no se asume de oposición sino que prefiere definirse como ni-ni: ni con el gobierno ni con la oposición.

En la más reciente entrevista que Juan Guaidó dio al diario español El País el Interino admitió que para que “cese la usurpación” necesita que el chavismo o por lo menos una parte del chavismo se niegue a sí mismo y “por el amor de Dios”, le faltó decir, deje de apoyar a Maduro.

Y a esto es precisamente a lo que vengo. En sus mejores tiempos el escuálido propiamente dicho no tenía reparo en decir, por ejemplo, que la minoría es más que la mayoría cuando de explicar resultados electorales adversos se trataba, pero ya no tanto, ahora está clarito en que Guaidó admitió que el chavismo no está débil ni derrotado como ellos han dicho sino que, por el contrario, para que “cese la usurpación” necesitan al chavismo o que a una parte de esa cuerda de necios irreductibles les dé de pronto por creer en espejitos.

Una letanía regular de todo escuálido era la sentencia de que “Chávez regalaba el petróleo” pero ahora resulta que de los 60 países que por mediación del gobierno de los EEUU han reconocido a Guaidó como presidente ninguno quiere pagar la deuda por petróleo. El más reciente caso fue el presidente de El Salvador quien rompió relaciones con Maduro y pidió a Guaidó que le perdonara la deuda por el crudo que se supone Chávez le regaló a ese país.

En un año de interinato, el “presidente” Guaidó entregó a capitales privados foráneos el activo (la empresa) más importante que Venezuela tenía en el extranjero, Citgo, que cuenta con dos o tres refinerías de petróleo y unas seis mil gasolineras en los EE UU y, lo más importante, representaba la venta de por lo menos 800 mil barriles de petróleo al día de Pdvsa.

Ha entregado a capitales privados en Colombia la empresa Monómeros que es una especie de petroquímica y que, entre otras funciones, servía para colocar buena parte de la producción nacional de crudo. Ha esto hay que sumar que gracias a Guaidó y su amigo Trump hay miles de millones de dólares de la venta de petróleo y unas tantas toneladas de oro venezolano retenido en varios bancos del mundo por el bloqueo ordenado desde la Casa Blanca.

De tal forma que eso de que “Chávez regalaba el petróleo” es como escupir para arriba ¿no?

Otro de los “salmos” que solían repetir mis estimados escuálidos y con el que justificaban la injerencia de los gobiernos de los EEUU en Venezuela era la injerencia cubana, el “castrochavismo” pues, y el “imperialismo” chino, pero ahora resulta que desde que Leopoldo López tuvo su primera entrada a la cárcel por La Salida y fracasó, los jefes de los jefes de la oposición en Venezuela son el cubano Robert Bob Menéndez y el cubano estadounidense Marcos Rubio.

Como Guaidó no tiene ni la pinta de presidente ahora los jefes de la oposición son los colombianos Álvaro Uribe e Iván Duque, el chileno Sebastián Piñera, el brasileño Jair Bolsonaro sin mencionar los ex presidentes de media Latinoamérica a los que la oposición les ha dado velas en su propio entierro.

No puedo dejar de mencionar la injerencia rusa que se supone es la más peligrosa, pero resulta que el jefe jefe de la oposición, el chivo que más micciona pues, el presidente Donald Trump esta supuestamente implicado en una “trama rusa” gracias a la cual llegó a la Casa Blanca. Para remate, ahora que se le abrió un juicio político en el Congreso gringo el único presidente del mundo que ha salido en su defensa ha sido Vladimir Putin ¿En qué quedamos entonces?

Además, resulta que el “imperialismo chino” ganó el contrato para construir el Metro de Bogotá y la balanza comercial entre China y Colombia y entre China y Chile, por ejemplo, se pierde de vista con respecto a la balanza comercial de la potencia asiática con Venezuela. Colombia, Chile, Perú, Brasil, que es además de los Bric, aceptaron felices ser parte del Acuerdo Comercial del Pacífico y de la llamada nueva ruta de la seda de China.

Uno de mis panas escuálidos hubiera aplaudido la creación del llamado Grupo de Lima para luchar por la democracia en Venezuela pero cuando el fulano grupete admitió en su seno a una dictadura de facto como la de Bolivia con masacre de indígenas incluida y ahora ve como los gobiernos de Colombia y Chile reprimen las manifestaciones pacíficas en sus países el sentido común le obliga a preguntarse ¿cuál es la democracia que estos tipos defienden?

Más si tras el fracaso de las guarimbas y animados por la dirigencia de oposición y los discursos de los presidentes del grupete limeño muchos venezolanos migraron a esos países y han tenido que sufrir la xenofobia, la discriminación, violencia y humillaciones por ser venezolanos, pues a los xenófobos violentos no les importa si usted es chavista u opositor, sino que es venezolano.

Pero el meteorito que amenaza con extinguir al escuálido de la política en Venezuela es que la crisis endógena de la oposición les ha confrontado con ellos mismos. Es público, notorio y comunicacional que la oposición más furiosa que el “presidente” Guaidó ha tenido ha sido la misma oposición que con sobradas razones le ha dado con todo y le tiene guardado para el 5 de enero próximo.

La unidad de la manito con el pulgar hacia arriba tipo Facebook que les permitió ganar las elecciones parlamentarias en 2015 ahora está pulgar abajo o no está. Por una “ficción de poder”, porque ni siquiera era una fracción sino una ficción, que les llevó a afirmar que derrocarían a Maduro en seis meses e incluso en 30 días, se autodestruyeron. Y por los vientos que soplan aún no termina la demolición.

El escualidismo como fenómeno político está definitivamente en decadencia, ahora lo propio y lo de moda es la crítica policroma y descarnada, una prueba de ellos es que mis panas de oposición y uno que otro “escuálido encapotado” en las filas del chavismo han renunciado a su misión “redentorista” de redimirme de mis pecados izquierdistas y han aceptado quererme comunero y partisano.

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