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Opinión
02:53 PM / 19/08/2019
¡Dividida, ahora, la fase de destrucción!
Félix Cordero Peraza

Al compás del giro hacia adentro del torniquete aplicado por EE UU al Gobierno de Maduro, el ataque contra la oposición no se hace esperar. Como fiera enjaulada reacciona contra sus opositores e intenta liquidarles. No es una reacción emocional, es calculada y premeditada dentro de su estrategia de reducir al mínimo la acción interna opositora. De esa manera, piensan, se vengan de las últimas medidas de bloqueo. Le quieren quitar piso y base de soporte al respaldo internacional que ha alcanzado Guaidó y su alianza, cuya fuerza institucional y democrática se encuentra, sin duda alguna, en el funcionamiento de la Asamblea Nacional. La experiencia universal lo indica claramente, el éxito de una operación coaligada internacional requiere de una fuerza opositora interna poderosa. No creo, como lo dicen algunos opositores, que esto es consecuencia de su desespero o división interna. ¡Juegan fuera del tablero de ajedrez!

 

La división cantada de la oposición, con sus decenas de vertientes, en la cual el Gobierno tiene sus manos metidas, es un caldo de cultivo para la estrategia diseñada por el gobierno de perpetrarse, en el poder. Ya logró la división, ahora va por otra fase. Destruirlos y hacerles desaparecer. Lo demás son cantos de sirena, como aquello de “El país requiere una oposición seria y responsable”. O la cacareada llamada de Maduro al diálogo. Para el propósito hegemónico del modelo chavista es fundamental no tener contrincantes en el campo de la política. ¿Acaso, no ha sido ese el comportamiento desde el comienzo? Como en Cuba, Corea del Norte, China y en las dictaduras del planeta. Estos gobiernos totalitarios trabajan para imponer la paz de los sepulcros. ¡Aquí, andan tras el partido único!

 

En relación a la negociación en Barbados y las anteriores, es evidente que el gobierno juega con la oposición. Les crea expectativas y posibilidades de llegar a convenios sobre nuevas elecciones generales y justas, designar un nuevo CNE equilibrado (dos, dos y uno) y hasta cambiar algunas políticas económicas.

 

Hace correr por las redes sociales tal probabilidad y entonces mucha gente se engolosina. Y empiezan a construirse castillos en el aire; mientras el gobierno hace la pantomima. El régimen da imagen de democrático internacional y nacionalmente, entierra una estaca de división entre la oposición y gana simpatía en el mundo. Paralelo a dicho proceso proclama “Todo dentro de la Constitución fuera de ella nada”. Y resulta que allí estan los tiempos, los procedimientos y las normas para resolver los problemas de la crisis y de los cambios políticos e institucionales.

 

Le llaman usupador porque fue electo en unas elecciones sin garantías. Él sostiene, por otro lado, que fue electo en elecciones libres y democráticas.

 

La comedia política continúa, entreteniendo actores y galería, mientras el costo de vida amplía su brecha con los ingresos básicos. La hiperinflación, donde la especulación y el dólar juegan un papel importante, devora la capacidad adquisitiva del bolívar, reduciendo el valor del ingreso y contrae la compra de alimentos.

 

El hambre se expande y la desnutrición colectiva hace daño irreversible en las condiciones físicas y en la salud. Los anaqueles están repletos de productos alimenticios, hasta en farmacias y negocios de telas y calzados, pero las personas no tienen con que comprarlos. El consumo y el circulante han bajado drásticamente y la economía cruje tal como fue anunciado, desde el Norte, en tiempos de Nixon y Kissinger. Pero no hay que engañarse, esta es una muy definida política del modelo chavista. Que entre sus metas esta frenar la economía general y poner a depender de los programas sociales del gobierno.

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