Cuarentena, la otra Cuaresma / Por: Emmanuel Valero Soto

Por:  Emmanuel Valero Soto

Vaya que un término es muy diferente al otro pero, si realmente nos adentramos en ellos; el mensaje de Dios ha sido extremadamente claro.

La Cuaresma para quienes no sepan, es el tiempo de preparación que tenemos los cristianos católicos para recibir la pascua (resurrección de Jesucristo) estos cuarenta días son de conversión, de perdón, reflexión e incluso reconciliación.

La palabra Cuaresma también hace referencia a los cuarenta días que paso Jesús en el desierto, solo, tentado por el Diablo a cometer el mal y alejado de cualquier alimento que lo sustentará. Ahora ¿Qué tiene que ver todo esto con la cuarentena? La cuarentena es un período de aislamiento (en nuestro caso actual por prevención) para evitar una enfermedad y viviendo con incertidumbre del futuro.

Si me permiten comparar, Dios nos está regalando una escena bien sea parecida a la vivida por su hijo Jesús. Supongamos que aquella tentación que nos pone el demonio es salir de nuestros hogares, y la falta de alimentos es la situación del país ¿Ven como todo toma sentido?

Las casualidades no existen, se llaman planes de Dios y en este caso nos regala la oportunidad de reflexionar y vivir justo en el mismo tiempo que cuando lo padeció su hijo. En el mismo tiempo que él sufrió nos está enseñando como sanar la humanidad, preservar nuestro planeta, nos regala momentos únicos con nuestras familias y nos enseña que todos, indiferentemente de nuestra posición social, somos sus hijos, iguales y con las mismas posibilidades  de padecer esta plaga.

Si me preguntan si me hubiese gustado evitar este encierro, quizás si, pero en estos momentos te diría que no, me llena de satisfacción ver cómo nuestro planeta toma un respiro y sana todo aquel exceso que nos alejaba de lo que realmente somos, seres humanos, tan imperfectamente perfectos, pero a nuestra manera.

No pediré que esta Cuaresma o cuarentena, como quieras llamarla, abandones tu alimento porque se que podría faltar en tu mesa. Te pido que le agradezcas a Dios por tu familia, porque nos regala estos momentos de reflexión que por muy duros que sean son necesarios, agradece por lo que has vivido ayer y hoy no puedes, pide por tu pasado y tú mañana, pero sobretodo no dejes de poner a Dios por encima de cualquier cosa porque, Él es el camino, la verdad y la vida.
 

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