Cómo utilizó China la tecnología para enfrentar el Coronavirus / Por: V. Álvarez & D. Rodríguez

Por:  Víctor Álvarez R. & Davgla Rodríguez A.

Al finalizar el año 2019, la ciudad china de Wuhan se convirtió en el epicentro del Covid-19. Los críticos del sistema chino consideraron un atropello que se obligara a sus habitantes a permanecer encerrados en sus casas y que prácticamente se aislara a toda la ciudad. Debido a estos “excesos”, el pasado 19 de marzo, el Ministerio de Salud de China anunció cero contagios de origen local y la vida en China está retornando a la normalidad. ¿Cómo lo lograron?

La APP: “detector de contacto cercano”

En China prácticamente cualquier persona dispone de un celular. A lo largo de la cuarentena, las autoridades apelaron a la conciencia de los ciudadanos y moralmente los estimularon a registrarse en el “detector de contacto cercano” para que alerten a tiempo si han visitado algún lugar afectado por el Covid-19 y si reflejan algún síntoma indicativo de haber sido contagiados.

El usuario se registra en la aplicación con un número de teléfono e ingresan su nombre y número de documento. Cada número de teléfono registrado se puede usar para verificar el estado de hasta tres personas con su número de identificación. Los usuarios pueden realizar la consulta por medio del escaneo del  código QR en sus smartphones, utilizando aplicaciones como el servicio de pago Alipay o la plataforma de redes sociales WeChat.

 La App procesa los datos y genera un código de respuesta rápida o QR. El ‘‘detector de contacto cercano’’ identifica a los usuarios que estuvieron cerca de una persona que contrajo el virus o es altamente sospechosa de tenerlo. Según el nivel de riesgo que tenga cada persona se le asigna un color. Si el color que aparece es amarillo, el ciudadano debe someterse a una semana de cuarentena, mientras que el rojo indica una cuarentena de 14 días.

Este software de control se emplea en más de 300 ciudades de China y hay unos 800 millones de habitantes cuyo día a día depende del color que marque el QR. La  aplicación registra a través del GPS la ubicación exacta de los usuarios para que las autoridades puedan saber en todo momento si alguien infectado está moviéndose por la ciudad, propagando el virus e infectando a otras personas.

La Inteligencia Artificial

En las estaciones de metro, tren, aeropuertos y centros de servicios sociales de toda China se han desplegado sistemas automatizados para monitorear la temperatura. Estos sistemas identifican, sin intervención humana, a las personas con temperaturas elevadas.

El sistema Megvii desarrolla tecnología de inteligencia artificial capaz de examinar a 300 personas en un solo minuto. SenseTime, otra empresa de Inteligencia Artificial con sede en la ciudad inteligente de Shenzhen, desarrolló una aplicación que permite -a través de la cámara del celular-, reconocer el rostro de una persona, incluso si lleve puesta una mascarilla, identificarla y medir su temperatura. Después cruza esos datos con los que ya tiene registrados y sabe al instante si esa persona tiene el coronavirus o si tiene síntomas.

El Instituto de Investigación Damo Academy de Alibaba ha desarrollado un sistema de Inteligencia Artificial capaz de detectar casos de coronavirus mediante tomografías escaneadas a través de una computadora. El sistema logra identificar las diferencias entre pacientes con coronavirus y con una neumonía ordinaria con una exactitud del 96 %. El vehículo móvil de tomografía computarizada (TC), del Centro de Inspección de Salud Ping An, incorpora una máquina de TC que permite diagnosticar el coronavirus sin la necesidad de estar en un hospital.

Drones y robots que atienden hospitales

Evitar el contacto físico entre individuos disminuye la posibilidad de que el coronavirus siga propagándose. Con este fin, los drones y robots han desempeñado un papel relevante en la lucha contra la propagación de la enfermedad.

Los drones (DJI) se han usado para recordar a la gente que deben permanecer en sus casas y para diseminar desinfectante en zonas potencialmente afectadas. Una multitud de drones han sido empleados para vigilar determinadas zonas o transportar muestras médicas. El gobierno les instaló altavoces, carteles y cámaras térmicas para controlar la temperatura corporal.

Por las calles de muchas ciudades chinas circulan robots teledirigidos que se encargan de vigilar que todo el mundo lleve puesta la mascarilla y que mide la temperatura con termómetros infrarrojos. Estos robots puede tomar la temperatura desde varios metros de distancia con un margen de error de apenas 0,2 grados centígrados. Si se descubre que alguien tiene fiebre, el vehículo emite una advertencia y señala con un sensor a la persona con el síntoma.

Los robots han sido utilizados en los hospitales para entregar alimentos, medicinas y otros productos en los pabellones de aislamiento, mientras un operario les da instrucciones desde la distancia. Se han diseñado robots para fumigar el metro y limpiar los vagones, funcionan como aspiradoras automáticas que se programan para que reconozcan el terreno y entren solos en los vagones.

El Hospital Wuhan Wuchang, en alianza con fabricantes de sistemas de robótica en la nube, implementó el uso de robots para dar descanso al personal sanitario tras semanas de intenso trabajo. Los pacientes que ingresaron fueron examinados con termómetros 5G y los pacientes llevan pulseras y anillos inteligentes que se sincronizan con la plataforma de inteligencia artificial.

Sin lugar a dudas, China ha sabido utilizar inteligentemente la tecnología para combatir el coronavirus. Su experiencia debe ser observada por los demás países del mundo que luchan por poner bajo control la pandemia. Aquel lejano, sobrepoblado y empobrecido país que hace apenas 30 años era criticado por copiar productos marcas, patentes y diseños industriales para fabricar baratijas de mala calidad, hoy se empina como uno de los líderes mundiales en investigación y desarrollo de tecnologías de punta que están marcando la pauta en la industria, las telecomunicaciones, la salud, el transporte aéreo, marítimo  y terrestre y demás  campos de la vida económica y social.

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