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Actualizado hace 18 minutos

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Opinión
06:06 AM / 16/11/2018
Síndrome de victimismo
José Lombardi Analista @lombardijose

No hay dudas que los venezolanos sin excepción hemos y seguimos estando sometidos a una presión emocional terrible, vivir en una sociedad en donde la vida cotidiana transcurre entre malas noticias e inestabilidad permanente, ponen a prueba nuestra salud mental, planificar cualquier actividad es una tarea difícil, el denominador común es la incertidumbre, nadie sabe que podrá ocurrir en la hora siguiente, una vida en suspenso que se agrava cuando la situación económica particular es mala, un cuadro realmente enloquecedor.
La esperanza nace de la desesperanza, al igual que la luz del día es consecuencia de la noche oscura, la felicidad derrota a la tristeza y así miles de situaciones opuestas que no son más que los equilibrios de la vida determinados por Dios, quizás son estas contraposiciones las que ponen a prueba nuestra fortaleza espiritual, no es casual que el Papa Francisco en la puerta de  entrada de su habitación en el vaticano tenga un aviso de advertencia con letras grandes y  rojas, tal como si fuera un aviso de emergencia, con la frase: “Prohibido Quejarse” seguido de la siguiente explicación: “Los transgresores son sujetos a un síntoma de victimismo con la consecuente disminución del tono del humor y de la capacidad de resolver problemas” y finalmente cierra el aviso con la siguiente frase: “la sanción es doble si la violación es cometida ante la presencia de niños. 
La solución a los problemas empieza por identificarlos y aceptarlos, después de eso se abre un abanico de soluciones espontáneas que debemos identificar. En algunos casos la actitud positiva y paciente es suficiente para superar un problema que en principio creemos que es grave pero luego con el transcurrir del tiempo nos enteramos de que no lo era. El convertirnos en víctima de todo lo malo que nos sucede es un atentado hacia nuestra propia integridad, es inaceptable que teniendo la capacidad de razonar no seamos capaces de liberarnos de un síndrome tan destructivo como el victimismo que además de perjudicarnos de forma individual termina por contaminar a toda la sociedad. 
Los ciudadanos  tenemos el compromiso de generar un clima agradable de convivencia y respeto hacia los demás. Nos dice el psicólogo Salvo Noe que los lamentos son como una mecedora, te entretienen pero no te llevan a ningún lado, de tal manera que el reto que tenemos los venezolanos en la época difícil que nos ha tocado vivir es ser luz guía, tal como nos lo recuerda el Papa Francisco: “el cristiano no puede ser un profeta de desgracias…ninguna noche oscura es eterna”.
 

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