Perú decide el futuro de sus populares corridas de toros y riñas de gallos

La demanda de inconstitucionalidad fue presentada en octubre de 2018 por María Eguiluz en representación de 5.286 ciudadanos.

Por:  AFP

El futuro de las populares corridas de toros y peleas de gallos en Perú está en manos del Tribunal Constitucional, que este martes 25 de febrero comenzó a debatir un recurso presentado por animalistas para prohibir esas actividades.

La máxima instancia judicial del país, de siete magistrados, inició en la mañana una audiencia pública para decidir si ordena derogar una norma que exime a ambos espectáculos tradicionales en Perú de la aplicación de la Ley de Protección y Bienestar Animal.

La audiencia comenzó con la lectura de un extenso informe preparado por el magistrado Carlos Ramos, que propone rechazar el recurso presentado por animalistas para proscribir estos espectáculos llevados a Perú por los conquistadores españoles en el siglo XVI, que son muy populares en el país.

“Se puede afirmar que no existe una 'Declaración Universal de los Derechos de los Animales' que haya sido adoptada por la ONU, ni por la UNESCO”, declaró Ramos.

Tras la exposición de Ramos, los demás magistrados comenzaron a debatir el informe antes de someterlo a votación, en la que se necesitan cinco de siete votos para prohibir estas actividades consideradas "culturales" por la ley vigente. El fallo del Constitucional será inapelable.

En un país que tiene más plazas de toros que estadios de fútbol parece improbable que el Tribunal opte por prohibir esas actividades.

“Hay países que ya hace muchísimos años han prohibido esto, entonces yo no veo por qué los países como el Perú tendrían que seguir con este lastre que no le hace bien a los niños, no le hace bien a los animales”, declaró por su parte a la AFP el abogado y animalista Jorge Mori.

Demanda colectiva

La demanda de inconstitucionalidad fue presentada en octubre de 2018 por María Eguiluz en representación de 5.286 ciudadanos “para acabar con todo tipo de espectáculo cruel con animales”.

La presentación de la demanda movilizó a toreros y criadores y una quincena de personas y entidades pidieron ser admitidos en el proceso. Además, ambos bandos se han manifestado en las calles en los últimos días.

“Para mí no es maltrato animal, para mí (el toro) es un ser que ha sido creado para ello, un ser con un cuerpo hecho para ello y un ser que vive gracias a ello. Si no hubiera las corridas de toros toda esta especie desaparecería”, declaró a la AFP el criador Juan Manuel Roca Rey.

La animalista Ingrid Chávarri afirmó, por su parte, a la AFP: “Yo, siendo peruana, no me identifico que sea tradición peruana, porque eso es algo traído por españoles” durante la colonia.

Las corridas de toros culminan con la muerte del animal, lo mismo que las peleas de gallos. En éstas a veces mueren los dos animales enfrentados.

Las corridas de toro y peleas de gallos son legales en algunos países de América Latina, pero están proscritas en otros como el vecino Chile, donde fueron prohibidas tras la declaración de independencia en 1818.

En Perú también estuvieron prohibidas las peleas de gallo un tiempo en el siglo XIX, pero luego fueron nuevamente autorizadas.

Plaza de Acho

Los criaderos de gallos y de toros han advertido que una prohibición perjudicaría a unos 400.000 peruanos, en particular a familias humildes.

“Hay mucha gente que se dedica a entrenar gallos”, por lo que una prohibición dejaría en la miseria a miles de familias peruanas, advirtió a la AFP el criador de gallos Willo Velásquez.

Perú cuenta con 199 plazas de toros, según cifras oficiales, muy por encima de los 80 estadios de fútbol que tiene el país.

Las corridas de toros nunca han estado prohibidas en Perú, que tiene una gran tradición taurina. La plaza de toros de Acho, en el populoso distrito limeño de Rímac, es una de las más antiguas del mundo (1766).

“En el Perú (...) es parte fundamental de la fiesta de cada pueblo la corrida de toros”, dijo Roca Rey, quien también es gerente de la empresa que organiza las corridas en Acho.

Además, en el país hay más de 700 “galleras” (coliseos para peleas de gallos).

Velásquez afirmó que, de ser prohibidas, las peleas de gallos se harían “clandestinamente”.

La Ley de Protección y Bienestar Animal fue aprobada el 22 de mayo de 2000 para proteger a los animales domésticos y a los animales silvestres mantenidos en cautiverio, pero excluyó a los toros y gallos por considerar que “son parte de espectáculos culturales” en el país.

En su recurso, los animalistas también pidieron la prohibición de las peleas de toros, una tradición nacida durante el siglo XIX en la región andina de Arequipa y que atrae gran cantidad de público en el sur de Perú.

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