Estudio genético muestra que los pandas rojos son en realidad dos especies diferentes

Este reconocimiento podría ayudar a guiar los esfuerzos de conservación para un mamífero cuyos números están decreciendo en la vida salvaje.

Por:  Reuters

Los pandas rojos, los adorables animales de pelo rojizo y gran cola peluda que comen bambú y viven en los bosques asiáticos, no son una especie única, sino dos distintas, según el estudio genético más amplio que se ha hecho hasta la fecha a estos mamíferos en peligro.

Científicos dijeron que hallaron divergencias sustantivas entre las dos especies -pandas rojos chinos y pandas rojos del Himalaya- en tres marcadores genéticos tras efectuar un análisis de ADN a 65 animales.

El reconocimiento de la existencia de dos especies diferentes podría ayudar a guiar los esfuerzos de conservación para un mamífero cuyos números están decreciendo en la vida salvaje, agregaron.

Los pandas rojos chinos viven en el norte de Myanmar, así como en las provincias surorientales chinas de Tíbet, Sichuan y Yunnan, mientras que los del Himalaya son nativos de Nepal, India, Bután y el sur del Tíbet, señalaron los investigadores.

Expertos internacionales calculan que la población total de estos animales en la vida salvaje es de apenas unos 10.000.

“Para conservar la singularidad genética de estas dos especies, deberíamos evitar su cruce en cautividad”, dijo Yibo Hu, biólogo conservacionista de la Academia China de Ciencias que lideró junto a su colega Fuwen Wei el estudio, publicado en la revista Science Advances.

“El cruce entre especies podría afectar a las adaptaciones genéticas ya establecidas por el ambiente de su hábitat local”, agregó.

Los científicos reconocían previamente que los pandas rojos están divididos en dos subespecies. Aunque ya se había propuesto que se trataba en realidad de dos especies diferentes, el nuevo estudio fue el primero que aportó los datos genéticos necesarios para sustentar esta opinión.

El panda rojo del Himalaya es el más escaso de los dos y requiere una protección urgente por su poca diversidad genética y el reducido tamaño de su población, dijo Wu.

Asimismo, agregó que es probable que el río Yalu Zangbu marque el límite geográfico que separa ambas especies, y no el Nujiang, como se creía previamente.

Las dos especies difieren también en su coloración y en la forma de su cráneo.

“El panda rojo del Himalaya tiene más blanco en la cara, mientras que el pelaje del chino es más rojo, con menos blanco. Los anillos en la cola del chino son más distintivos que los de su par del Himalaya, mientras que los anillos oscuros lo son más que los del rojo y los pálidos son más blanquecinos”, dijo Hu.

Algo más grandes que un gato doméstico, los pandas rojos tienen piel dura, hocico corto y orejas puntiagudas, pasan gran parte de su vida en árboles y comen sobre todo bambú. Sus principales amenazas son la deforestación y la degradación de su hábitat por el desarrollo humano.

Pese a tener nombres parecidos, los pandas rojos y los pandas gigantes no están emparentados. Los pandas gigantes son una de las ocho especies de osos que hay en el mundo.

Los pandas rojos, que no tienen parientes cercanos vivos, son considerados a veces como unos fósiles vivientes, ya que son los únicos representantes de la familia Ailuridae mammalian. Es probable que tengan una relación más cercana con un grupo que incluye a comadrejas, mapaches y mofetas.

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