El nombre de dominio es clave para el éxito

Del nombre del dominio dependerá su posicionamiento, su relevancia y la facilidad para ser encontrado por los potenciales usuarios

Por:  Nota de prensa

Un buen nombre de dominio es tan importante como una buena denominación de marca. Elegirlo no es sencillo y una vez decantados por uno, hay que registrarlo. Así que, además de acertar con el nombre hay que encontrar uno que ya no esté en uso. Y todo esto, cuando se van a cumplir tres décadas de registros de dominio y existen casi 360 mil webs registradas y activas, es bastante complicado.

El nombre de dominio es clave para el éxito y es el primer paso que dar para cualquier proyecto que se ponga en marcha con aspiraciones de que nuestra página web triunfe. Los dominios en la actualidad tienen el mismo valor que las marcas, e incluso en ciertos casos más, pues de cómo se denomine un proyecto y esté presente en Internet dependerá su posicionamiento, su relevancia y la facilidad para ser encontrado por los potenciales seguidores, usuarios o clientes, es decir, por las audiencias de interés para dicho proyecto.

Antiguamente, cuando en España se empezaba a utilizar el registro de nombres en las webs, se creía que los mejores nombres tenían que ser representativos, de no más de tres palabras, con impacto y que comenzasen por las primeras letras del abecedario. Así, se pensaba que un dominio que empezase con la letra “a” (seguido de otras de las primeras del abecedario: “b”, “f” y así hasta la “m”, preferiblemente) sería encontrado en los buscadores con más facilidad que aquellas páginas de Internet con nombres que comenzaran por letras finales: “p”, “t”, “v” o “z”.

Nombres de dominio y los algoritmos

Se suponía que los buscadores colocarían los resultados de las búsquedas por orden alfabético, pero la lógica idiomática poco tenía que ver, en realidad, con la lógica en Internet. Los motores de búsqueda, especialmente el más utilizado a nivel mundial, que es Google, se guiaban por otras pautas. Reglas que van cambiando y acomodando a las condiciones y avances tecnológicos de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), con la intención de perfeccionar el comportamiento de los responsables de las páginas en el ciberespacio, para que afinen en formas y contenidos. Estas pautas o reglas, son los algoritmos.

La realidad ha demostrado que páginas cuyos nombres pueden comenzar por “z” o por la expresión “web de” (web-de-…) pueden estar mejor posicionadas en los buscadores que otras que empiecen por las letras “a” o “b”. No dependen del abecedario, sino de la originalidad, impacto y representatividad del nombre de dominio. Y en cuanto a su extensión, es siempre mejor un nombre corto que uno largo, eso sí es cierto.

La importancia del backorder

Cuando encontramos el nombre de dominio ideal podemos vernos ante la dificultad de que ya esté registrado por otro, o que sólo esté libre con extensiones que no nos interesen para nuestros fines. Una página española podrá llevar la extensión “.es” que pertenece a España, o “.org” si es una organización, o “.com” si es comercial, por ejemplo. Pero de nada le servirá su nombre con la extensión “.pt” de Portugal, “.cl” de Chile o “.info” si sus objetivos no tienen relación alguna con estos países o con el ámbito de información.

Es aquí donde se evidencia lo importante que puede llegar a ser un servicio de backorder, que sirve para recuperar nombres de dominio en desuso o que de momento no están libres, pero pueden llegar a estarlo.

Hacer un backorder es hacer un pedido por algo que no está disponible en el momento de hacerlo. En Internet, en el registro de los nombres de dominio, el backorder es una especie de “lista de espera” donde se inscriben los interesados por ciertos nombres que no están libres. En el momento en el que tales dominios caducan por no ser renovados por sus propietarios, estos servicios de backorder los recuperan y los sacan a subasta, y los dominios pasan a manos del mejor postor o, en el caso de un empate, a las manos de quien más tiempo lleve inscrito en dicho servicio.

Otras “reglas de oro”

Entre las “reglas de oro” (o “algoritmos de oro”) que se deben de seguir para un buen posicionamiento en Internet, además de un buen nombre de dominio, está el diseño y el contenido. De nada sirve una página con el mejor nombre sin contenidos de interés, originales y que se renueven y actualicen con frecuencia. Páginas dinámicas, ágiles, cambiantes; webs que ofrezcan contenidos nuevos cada vez que alguien las visita y que dichos contenidos “enganchen”, o capten la atención del visitante. Por eso el número de visitantes, el número de páginas vistas y, hasta el tiempo que dicho visitante permanece en cada página cuentan a la hora de establecer su relevancia. Por eso los contenidos de páginas que están repetidos, no son originales o los que no se renuevan a menudo, hacen que dicha página se vea penalizada y relegada en los últimos lugares de los resultados de búsquedas.

En cuanto al diseño, los avances de las nuevas tecnologías han hecho posible la navegabilidad por Internet desde cualquier dispositivo móvil, no sólo desde un ordenador. El diseño general de las páginas debe de adaptarse, al igual que la presentación de sus contenidos, al tipo de terminal que se esté utilizando en cada momento por parte de los visitantes; es decir, que se puedan ver con la misma facilidad en un PC de escritorio, un teléfono móvil o una tablet. A este tipo de diseño se le llama “responsive”.

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