El mapamundi del cannabis, ¿en qué países está regulado su consumo?

En los próximos años, muchos más países van a iniciar procesos regulatorios de esta sustancia, ya sea por decisión propia a nivel estatal o por recomendación de organismos interestatales como Naciones Unidas.

Por:  Sara Dominguez

Hace unas semanas, la Comisión de Estupefacientes del Consejo Económico y social de la ONU debatía en Viena si suavizaba la fiscalización del cannabis para facilitar su uso terapéutico. En este aspecto, Naciones Unidas reconoce ir por detrás de algunos de sus estados miembros que ya cuentan con leyes que regulan la producción y consumo del estupefaciente con fines medicinales y, en algunos casos, hasta el recreativo.

La ONU aprobó hace casi 60 años la entrada de la marihuana en la Comisión de Estupefacientes y desde entonces la considera tan peligrosa como la heroína. Sin embargo, una rebaja de su fiscalización podría acelerar los procesos regulatorios entre países que todavía no han iniciado este camino. Otros, como los que repasamos a continuación, ya han acometido algún tipo de regulación en esta materia.

Los países que van a la cabecera en la legislación del cannabis

Canadá fue noticia en el año 2018 cuando, en octubre, aprobó una ley federal para legalizar el cannabis con fines meramente recreativos, aunque la posesión no puede exceder los 30 gramos. Esta norma permite la producción a empresas privadas que dispongan de una licencia del Estado para ello.

Este país se suma así a Uruguay, que en 2013, se convirtió en el primer estado del mundo en legalizar el cultivo, comercialización y uso del cannabis recreativo y medicinal. En el país sudamericano, un organismo estatal se encarga de controlar toda la cadena de producción y consumo. Con respecto a Canadá, Uruguay está más enfocada en el pequeño cultivador que en la gran industria.

Países que siguen el camino de Canadá y Uruguay

Otros países en Sudamérica que han ido dando pasos hacia una regularización y legalización del cannabis en los últimos años son Argentina, Chile y Colombia. En el norte del continente, México ha ido dando pasos para aprobar la legalización de esta sustancia con uso medicinal y en la actualidad se debaten proyectos para regular el consumo personal y recreativo.

En Estados Unidos la ley federal sigue prohibiendo cualquier uso del cannabis, pero cerca de una treintena de estados ya han autorizado en sus territorios el uso de esta planta y sus derivados con fines medicinales. Además, en torno a diez estados ya permiten el consumo recreativo de marihuana con diferentes condiciones como en el caso de Canadá.

Un caso similar es el de Australia, donde en 2019, la capital Canberra y otros municipios limítrofes aprobaron el uso recreativo de la marihuana a partir de 2020, pero en el conjunto del país, el uso recreativo de esta sustancia está prohibido.

Países Bajos es toda una rara avis en esta materia. Desde los años 70 del pasado siglo se permite la venta de una pequeña cantidad de marihuana en los coffeeshop y su consumo dentro del local, pero mantiene la prohibición del cultivo y no ha avanzado en la regulación como sí han hecho otros estados.

Muchos otros países en Europa, tanto en el área mediterránea como en Centroeuropa o los países escandinavos también están introduciendo modificaciones en sus legislaciones para permitir el uso de esta sustancia con fines terapéuticos.

En Asia, el país que se sitúa en la punta de lanza en esta materia es Tailandia, que desde diciembre de 2018 permite la producción, importación, exportación y uso del cannabis con fines terapéuticos bajo prescripción médica. De todos los continentes, Asia es junto a África el más retrasado en lso procesos regulatorios de la marihuana.

Los growshops, la paradoja de estos establecimientos

Al tiempo que muchos países han iniciado un camino hacia la regularización y legalización del cannabis, otros siguen muy estancados. En esta situación aparecen los denominados growshops, que son tiendas de cultivo en las que es posible ubicar los elementos para cultivar marihuana.

En la actualidad, los growshops han dejado de ser simples proveedores de materiales para pasar a ser distribuidores de implementos para el autocultivo de la marihuana o la planta del cannabis. En estos establecimientos se pueden encontrar semillas, las mejores peladoras de cogollos, armarios de cultivo, instrumentos de medida, fertilizantes y abonos y otros muchos productos para asegurar que el cultivo se produzca en las mejores condiciones posibles.

En España, y otros países, el consumo personal de cannabis está permitido, aunque existen limitaciones que pueden ocasionar que las personas crucen la frontera entre lo lícito y lo ilícito. Ante esta situación, llegamos a una curiosa paradoja, los growshops tienen actividad legal permitida pero los cultivadores no pueden consumir el producto en lugares públicos y mucho menos comercializarlo.

Establecimientos físicos de este tipo, o en la red, como el caso de https://www.elcogollo.es/ ejercen su actividad legal con una legalización a medias, lo que favorece el interés creciente por sus productos y el consumo generalizado.

En los próximos años, muchos más países van a iniciar procesos regulatorios de esta sustancia, ya sea por decisión propia a nivel estatal o por recomendación de organismos interestatales como Naciones Unidas.

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