El concurso de acreedores oxigena a las empresas venezolanas en la crisis del coronavirus

El país venezolano no es el único que está sufriendo los efectos de la pandemia a nivel económico y laboral. Muchas compañías que cuentan con sede en otros territorios internacionales dan fe de ello.

Por:  Juan Antonio Fonseca Serrano

La crisis del coronavirus ha puesto en jaque a muchos negocios. Tras la declaración del estado de alarma y la parálisis temporal de un gran abanico de actividades económicas, muchas empresas se han visto en una situación harto complicada. Muchos gastos se mantienen y los ingresos se anulan, lo que provoca un aumento del riesgo de caer en quiebra.

Es precisamente en este tipo de situaciones cuando la figura del concurso de acreedores cobra especial fuerza. De hecho, muchas empresas venezolanas con filiales en España han tenido que recurrir a él recientemente. Para poder afrontar esta crisis económica y poder salir airosamente ante un panorama que se presenta bastante complicado en lo social y económico, este recurso se ha convertido en un auténtico salvavidas para muchos gracias a sus ventajas.

El COVID-19, artífice del incremento de los concursos de acreedores

El país venezolano no es el único que está sufriendo los efectos de la pandemia a nivel económico y laboral. Muchas compañías que cuentan con sede en otros territorios internacionales dan fe de ello. Sin ir más lejos, las que trabajan también en territorio español están viendo cómo dicho país está pasando importantes dificultades ante la tormenta del coronavirus. Incluso allí han aumentado los concursos de acreedores.

Volviendo al territorio propio y mirando a las firmas con filiales en ese país vecino, vemos cómo muchas se han acogido a ese recurso en los últimos meses. Uno de los casos más llamativos es el de la conocida aerolínea LATAM Airlines. Esta firma, que opera en varios países, entre ellos también España, ofrecía hasta 1.400 vuelos diarios y volaba a casi 150 destinos diferentes.

Ahora se ha declarado en bancarrota y ha decidido recurrir a este proceso concursal para buscar la manera de seguir adelante sin tener que acabar cerrando el negocio. El impacto del COVID-19 ha sido el responsable de llevar a esta solución tan radical, y por el momento todo está siguiendo su curso habitual con el procedimiento. Aun así, no parece que vaya a seguir adelante, ya que la empresa mira directamente a la quiebra por lo tardío de su acción.

¿Por qué es tan útil el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores se creó con el fin de ayudar a las empresas y las personas físicas en el caso de que estuvieran pasando por complicadas situaciones económicas, sobre todo para poder hacer frente a pagos. Es un procedimiento en el que siempre entra en juego un juez que debe intervenir para nombrar a un administrado encargado de negociar con los acreedores para buscar la mejor forma de afrontar las deudas que se tengan pendientes. Aunque este último caso se da en el extremo de que sea imposible seguir adelante con el negocio.

Porque el objetivo principal de este concurso es poder garantizar a que la empresa en cuestión pueda seguir adelante. Gracias a él, la organización deudora tiene tiempo para buscar soluciones con las que resolver las deudas de las mejor forma posible y poder avanzar con su actividad como de costumbre. Eso sí, siempre y cuando busque la mejor forma de ser solvente y no provocar problemas tanto a sus acreedores como a sus trabajadores.

Válidos para personas físicas y jurídicas, como también para empresas, estos concursos solo se pueden solicitar si se cumplen requisitos como poder demostrar la situación de insolvencia económica, además de otros de carácter legal indicados en las leyes nacionales. Son de obligatorio cumplimiento, ya que un concurso de acreedores solicitado por un problema puntual de liquidez puede ser severamente penalizado. Asimismo, cabe destacar también que las empresas pueden solicitarlo de forma voluntaria si ven que hay problemas graves en camino o de forma forzosa, si los acreedores lo solicitan.

En ambos casos es útil para que la empresa pueda mantenerse a flote y hacer que las deudas pendientes se puedan resolver de la forma más beneficiosa y adecuada para ambas partes. Algo que no solo repercute en el mantenimiento del negocio, sino también en el de todos y cada uno de sus trabajadores.

Siempre, con profesionales

Por supuesto, es fundamental contar con profesionales que puedan ayudar a llevar a cabo todo el proceso de forma tanto legal como eficiente. En este sentido, la mayor recomendación para cualquier negocio que se vea en la necesidad es contratar a una consultoría estratégica local que pueda ayudar, asesorar y apoyar a la dirección de la empresa a lo largo de todo el concurso de acreedores.

Profesionales como Igor Ochoa, experto internacional en gestión de crisis de la consultora Dipcom Corporate, son los que deben acompañar al negocio en estos casos. Solo ellos saben todas las exigencias legales y conocen las mejores formas de negociar con los acreedores, además de controlar los plazos de tiempo disponibles y gestionar mejor el control de presupuestos para afrontar deudas.

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