Crónica / El discreto encanto de llevar máscara

Dime qué máscaras usas y te diré quién eres. Los occidentales aprendemos a vivir ocultando sonrisas, pero exhibiendo ingeniosa resiliencia en tiempos de pandemia.

Por:  M.Delgado Marcucci

¿No diga que no le parece magnífico andar por la calle hablando solo sin que nadie se dé cuenta?, ¿o cantando sin que los entrometidos de siempre crean que está de ingreso siquiátrico?, ¿o insultar al que olímpicamente se tragó la luz sin que se nadie sepa de qué boca salió?

Es cierto que no se  sabe si uste sonríe o si da los buenos días, también que no se entiende mucho lo que uno dice (pareciera, no sabemos por qué curioso misterio, que incluso hay que quitársela para poder oír bien).


Las hay con lentejuelas, con neopreno, de jean, de franela, con respirador adjunto, con estampados, con declaraciones políticas, con logos, etc. Que parece que uno no dice nada pero dice de todo.

Por ejemplo, si Ud se tropieza con una chica que usa una máscara con un caimancito bordado en una esquina, pues esa es una chica que no descuida su estilo y su adicción a las marcas. Hay quienes, para no rendirse ante las trampas del capitalismo, se inventan versiones con pañuelos, muy hiposas, muy antisistema.

A un hipocondríaco lo delatará que usará una de esas bien científicas con filtros y además reforzadas por una pantalla plástica  que protege rostro y cuello. En sus versiones más agudas también los verán con guantes y bañados de gel antibacterial .

Hay quienes las combinan con los zapatos, las carteras, o el estampado de vestido. En sus armarios las tienen de distintos formatos, estilos, patrones  y colores.

Los fanáticos llevan los de su club. Los empresarios los de su compañía. Los creyentes de su santo favorito. Los ateos unas muy simples. Y solo los escépticos se niegan a usarlas porque según ellos el covid es un invento, pero extrañamente nadie los ha visto como voluntarios en hospitales o ambulatorios.

Solo los fabricantes de labiales (el artículo de belleza más en desuso en este 2020) consiguen en estos negacionistas algún aliado.

Ya son muy pocos los que usan aquellas quirúrgicas rudimentarias de inicios de pandemia...¡Por Dios! Porque cuando la vida te da virus, tú vendes máscaras y listo! Porque cuando ser saludable y responsable no tiene porqué ser aburrido, y porque para la nueva normalidad, no le va mal un poco de las  viejas costumbres consumistas.

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