Conoce 5 especies extintas que la ciencia puede resucitar en pocos años

 La revista New Scientist seleccionó cinco especies que podrían ser candidatas a revivir en la Tierra porque parte de su ADN y genoma ya ha sido secuenciado.

Por:  Agencias

Ir de safari para ver mamuts, gliptodontes, tigres de dientes de sable o moas, parece ciencia-ficción. Pero, la recuperación de ADN antiguo de algunos animales, y la reciente secuenciación del genoma completo de un mamut, ha puesto sobre la mesa esa posibilidad: resucitar extintas especies gracias a los avances de la ciencia.

 La revista New Scientist seleccionó cinco especies que podrían ser candidatas a revivir en la Tierra porque parte de su ADN y genoma ya ha sido secuenciado.

Tigre de diente de sable

El Smilodon fatalis fue el felino más grande de todos los tiempos. Desapareció hace 11.000 años, al final del Pleistoceno.

Los ejemplares mejor conservados se han encontrado en La Brea, en Los Ángeles, en unos agujeros de alquitrán de los que no ha sido fácil extraer el ADN. De momento hay muy poco recuperado, pero algunos expertos confían en obtener su genoma. En ese caso, una leona podría ser la donante del óvulo y su madre sustituta.

Gliptodonte

El gliptodonte dejó de pasear su inmenso caparazón, (media cerca de tres metros) por América del Sur hace 11.000 años. De momento no se han encontrado ejemplares congelados ni en cuevas, por lo que no se tiene el suficiente ADN de la especie.

Pero los expertos no pierden la esperanza. Aún así, resucitarla no sería fácil porque la especie más parecida genéticamente es el armadillo gigante, más pequeño.

Dodo

Fue un ave no voladora cuya distribución estaba restringida a las Islas Mauricio, en el océano Índico. Desapareció a finales del siglo XVII debido a la caza y el saqueo de sus nidos por parte de los navegantes.

Es un ejemplo ampliamente utilizado en la literatura biológica sobre la pérdida de especies causada sin ningún género de dudas por el hombre. Hace seis años, genetistas de Oxford secuenciaron fragmentos de ADN mitocondrial del ejemplar disecado y conservado en un museo. Beth Shapiro, autor de este trabajo, sigue buscando más material genético del dodo, que quizás podría resucitar con ayuda de las palomas.

Tigre de Tasmania

El último Thylacinus cynocephalus, un lobo marsupial, murió en un zoo en 1936. Afortunadamente se guardaron sus tejidos, lo que ha permitido recuperar su ADN.

En 2008, científicos de Australia y EE UU insertaron parte de este material genético en un ratón, dentro de un experimento para ver si se activaba algún gen, como así ocurrió.

Con esta especie, una hembra del diablo de Tasmania bien podría ejercer de madre de una cría. Se conoció, con el estudio de ADN de pelos de varios ejemplares, que su diversidad genética era muy escasa, lo que pudo precipitar su extinción.

Perezoso gigante

Hace 8.000 años aproximadamente que dejó de existir este mamífero de cuatro toneladas de peso, conocido como Megaterio y que habitó en América hasta el final de la última glaciación.

En los últimos años, los científicos han logrado recuperar bastante ADN de los pelos y de estiércol fosilizado desde hace 30.000 años. Investigadores apuntan que en poco tiempo se conseguirá su genoma.

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