¿Cómo elegir las mejores bicicletas eléctricas?

Los límites de las bicis clásicas se desdibujan con propuestas como las actuales.

Por:  Luis del Barco

La bici comienza a vivir, en pleno siglo XXI, una nueva vida. El transporte sostenible, las medidas de reducción de la contaminación y los incentivos hacia la movilidad verde han hecho florecer el mercado de bicicletas eléctricas, que se posicionan como la mejor oferta para desplazarse en ciudad.

Es así porque no solo permiten llegar al destino de manera rápida, eficiente y sin emisiones, sino porque lo hacen de una forma más atractiva que las bicis tradicionales. Gracias a ellas, uno puede gozar de este medio de transporte sin cansarse y realizando un esfuerzo mucho menor, lo cual es de enorme relevancia cuando se trata de dirigirse al puesto de trabajo, reuniones o, simplemente, quedar con amigos.

Incluso, hay quien las usa para hacer deporte y lograr llegar a puntos que se encuentran a más distancia gracias a esa economía del esfuerzo. Los límites de las bicis clásicas se desdibujan con propuestas como las actuales. Pero ¿cómo escoger aquella más apta para las necesidades personales?

Bicicletas eléctricas: un sinfín de opciones

Los diferentes modelos de bicicletas eléctricas inundan ahora el mercado con propuestas de lo más variadas, haciendo que comprar una de ellas no sea una decisión que se pueda tomar a la ligera. Habrá que tener en cuenta, por consiguiente, diferentes variantes que permitan efectuar la mejor decisión.

A la hora de elegir entre las mejores bicicletas eléctricas uno deberá sopesar el uso que se le va a dar, en primer lugar, e informarse de los diferentes tipos que existen para cada una de las vertientes. Una bicicleta para ciudad no tendrá, por ejemplo, el mismo cuadro ni el mismo peso que una destinada a ser utilizad en terrenos polivalentes o montañosos, condicionando su uso de manera evidentemente. No todas las bicis sirven para cualquier uso.

De igual modo, los frenos, los neumáticos o la suspensión son aspectos a valorar cuando se trata de adquirir una bicicleta que está pensada para ser utilizada en un tipo de entorno concreto.

La importancia de la batería

Uno de los aspectos más relevantes de las bicicletas eléctricas, como no podía ser de otro modo, es el de la batería. La capacidad de carga de la misma y la eficiencia con la que sea utilizada condicionará de manera irremediable su uso diario.

Aquí es importante tener en cuenta tanto la autonomía que ofrecen –pues permitirá llegar o no a distintos lugares con una sola vez que se pase por el enchufe– como los ciclos de carga. Estos últimos determinarán la vida útil de la batería, por lo que siempre será mejor cuantos más tenga. Una bicicleta eléctrica está pensada para ofrecer un servicio prolongado a lo largo de varios años, por lo que resulta indispensable disponer de una batería de calidad, que permita dar la talla sin problemas durante todo ese tiempo.

Una de las bondades de estos aparatos, no obstante, es la capacidad de sustituir las baterías fácilmente, por lo que la degradación de esta no supondrá la inutilización de la totalidad de la bici.

Un motor adecuado

Otro de los aspectos clave a considerar en la compra de una bicicleta eléctrica es el motor que incorpore y dónde se encuentre ubicado. Dependiendo de ello, el pedaleo será más o menos fácil y se podrá llegar a un lugar o a otro con un menor o mayor esfuerzo, lo cual es de enorme relevancia en entornos urbanos y, especialmente, si esta se utiliza para acudir a las citadas situaciones, como reuniones o el puesto de trabajo.

El mismo puede condicionar, al mismo tiempo, que sea considerado como una bicicleta eléctrica al uso (con un máximo de ayuda que no supere los 25 kilómetros por hora) o como ciclomotor. Dependerá, en definitiva, del uso particular y el enfoque bajo el cual se vaya a utilizar la bici.

Subvenciones: cómo beneficiarse de la movilidad sostenible

A día de hoy, España se encuentra tratando de incentivar en gran medida el uso de estos nuevos aparatos como medida de transporte sostenible en entornos urbanos. Un hecho que se enmarca dentro de la peatonalización de parte del centro de las ciudades, la restricción de la entrada de vehículos contaminantes y la creación de cada vez más carriles bicis que cubran los principales tramos y arterias de la ciudad.

Es por este motivo que desde diferentes comunidades autónomas se encuentran impulsando diferentes planes para subvencionar la adquisición de dispositivos como las bicicletas eléctricas. Dependiendo del tipo de bicicleta, comunidad y otros factores que pueden entrar en juego, uno podrá hacerse con su nuevo medio de transporte de forma mucho más barata, suponiendo un claro aliciente de cara a pasarse a una forma de desplazamiento más consecuente con el medio ambiente.

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