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Mundo
09:05 AM / 10/10/2019
Manifestantes y Gobierno de Ecuador hacen tregua y abren puertas al diálogo
Reuters / Agencias
AFP

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno aseguró, la noche del miércoles, que logró iniciar un acercamiento con los sectores en desacuerdo (movimientos indígenas y sindicatos) y que hicieron desde hace días jornadas de protestas y huelgas contra las medidas de austeridad.

En el séptimo día de protestas, miles de sindicalistas e indígenas llegaron de manera pacífica al centro histórico de la capital Quito gritando consignas hacia el Palacio de Gobierno, que estaba rodeado de militares y policías.

Las manifestaciones estallaron la semana pasada cuando Moreno puso fin a los subsidios al diésel y la gasolina extra, que han estado vigentes por décadas, en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 4.200 millones de dólares, con el que buscan reducir un abultado déficit fiscal.

Después de la jornada de paro y protestas, la marcha indígena comenzaba a replegarse por la noche. Al mismo tiempo el Gobierno aseguraba que las primeras reuniones con los manifestantes empezaban a dar frutos bajo el acompañamiento de Naciones Unidas y la Iglesia Católica.

Moreno, quien trasladó su gobierno a la ciudad costera de Guayaquil, dijo en un video difundido en su cuenta de Twitter que regresó a Quito para monitorear las protestas.

“Estamos obteniendo los mejores resultados del diálogo con los hermanos indígenas”, sostuvo el mandatario.

El secretario de la Presidencia, José Agusto Briones, explicó que se trata de primeros acercamientos y que se propondrá a los movimientos indígenas un plan que incluye la instalación de sistemas de riego, reestructuración y condonación de deudas, un seguro agrícola y mejoras en educación intercultural, entre otras cosas.

“El primer acercamiento se ha dado”, dijo.

La ONU, en un comunicado, también aclaró que las reuniones con distintas organizaciones han sido preliminares y buscan “restablecer la paz, evitar una escalada mayor de la confrontación”, garantizando el respeto a los derechos humanos.

Los líderes indígenas aseguraron que se mantenían en su pedido de derogar las medidas de austeridad y han dicho que el gobierno de Moreno se comportaba “al puro estilo de una dictadura militar” por declarar un estado de excepción y luego un toque de queda nocturno en algunas áreas.

“Aclaramos a nuestras bases y ciudadanía que NO hemos negociado ni llegado a ningún acuerdo con este gobierno represor y criminal”, dijo la organización indígena CONAIE, que abarca a distintas agrupaciones de pueblos originarios, en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Larga jornada

Algunas vías al norte del país aún estaban cerradas, provocando desabastecimiento de productos. Las actividades comerciales y escolares estaban suspendidas.

En la jornada de protesta, un grupo de manifestantes lanzó piedras y palos y atacó un vehículo de la policía, que los disperso con gas lacrimógeno.

La Ministra del Interior, María Paula Romo, admitió que bombas lacrimógenas cayeron cerca de dos universidades y un centro cultural, donde pasan la noche los indígenas. “Esto no puede suceder (...), me disculpo”, dijo.

Unos 86 policías han resultado heridos y al menos 360 personas civiles han recibido atención médica, agregó.

En Guayaquil empresarios, burócratas y autoridades locales participaron en una masiva marcha liderada por la alcaldesa local bajo la consigna “paz y trabajo”. Antes, un grupo de manifestantes se enfrentó con las fuerzas de seguridad.

Las protestas comenzaron afectar la producción petrolera de la pequeña nación. El Ministerio de Energía dijo que hasta el miércoles registraba una pérdida acumulada de 232.000 barriles de crudo, debido a la suspensión de la operación en nueve bloques petroleros por las protestas, lo que obligó a declarar fuerza mayor sobre las exportaciones de crudo.

Las autoridades suspendieron también el bombeo de crudo del oleoducto estatal SOTE.

En unas cuatro provincias, los manifestantes tomaron de manera pacífica los edificios de la representación del Gobierno en medio de las protestas, según la CONAIE.

Las autoridades han detenido a unas 766 personas.

Moreno ha acusado al expresidente Rafael Correa, en cuyo gobierno fue vicepresidente, de intentar un golpe de Estado con ayuda del mandatario venezolano Nicolás Maduro. Correa, desde Bélgica, negó la acusación y Maduro hizo lo propio en Caracas.

El mandatario cuenta con el apoyo de la élite empresarial, las Fuerzas Armadas y no tiene una oposición fuerte, pero su popularidad ha caído a niveles de menos el 30% en dos años de gobierno.

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