Justicia de Paz concede libertad condicional a carcelero de Ingrid Betancourt

El tribunal señaló que concedió la libertad a   alias "César" y excomandante del frente primero de las Farc, "únicamente por el delito de concierto para delinquir agravado" por casos relacionados con acciones armadas en el departamento de Cundinamarca, del que Bogotá es capital.

Por:  EFE

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) concedió este miércoles 11-M la libertad condicionada al exguerrillero de las Farc Gerardo Antonio Aguilar, uno de los carceleros de la excandidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt.

El alto tribunal señaló en un auto que concedió la libertad a Aguilar, alias "César" y excomandante del frente primero de las Farc, "únicamente por el delito de concierto para delinquir agravado" por casos relacionados con acciones armadas en el departamento de Cundinamarca, del que Bogotá es capital.

Sin embargo, la JEP aclaró que esa libertad condicionada no está vinculada con el secuestro de Betancourt, y que Aguilar seguirá cumpliendo una pena por narcotráfico en Estados Unidos.

El 2 de julio de 2008, el Ejército colombiano culminó, en el sur del país, la Operación Jaque con la que logró liberar sin disparar un solo tiro a Betancurt y a otras 14 personas, entre ellos tres contratistas norteamericanos.

Betancourt fue secuestrada por las Farc el 23 de febrero de 2002, en una carretera del sur del país.

"César", quien fue capturado junto con Alexander Farfán, alias "Gafas" en la Operación Jaque, fue extraditado en julio de 2009 a Estados Unidos donde cumple una condena de 27 años por tráfico de cocaína.

La JEP es un tribunal creado por el acuerdo de paz firmado en 2016 por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc para juzgar los crímenes cometidos en el conflicto armado.

Por otra parte, en 2014 un tribunal colombiano condenó a "César" a 40 años de prisión por la ocupación de esa guerrilla de la población de Mitú, en el departamento del Vaupés (sureste), en 1998.

En esa ocupación murieron 42 personas entre civiles y uniformados y fueron secuestrados 61 policías, algunos de los cuales permanecieron bajo cautiverio hasta 13 años.

Durante la incursión se usaron armas poco convencionales como bombas artesanales, además de ráfagas de fusiles y armamento pesado que causaron daños personales y materiales entre la población civil. 

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