Zuliana en Italia: "El coronavirus nos cambió el día a día"

La periodista Nancy Faría cuenta cómo se vive en Italia la pandemia. "Los supermercados con colas y el abastecimiento se resiente".

Por:  Nancy Faría Lugo

Italia se encuentra sumergida en la primera pandemia del siglo XXI. Todo el país está aislado por la presencia del coronavirus Covid-19, por el cual han muerto 1.016 personas en menos de un mes. Sus 20 regiones registran casos positivos y a diario se incrementa el número de fallecimientos por esta causa. El país tiene 60 millones de habitantes, a quienes la amenaza del nuevo virus respiratorio ha cambiado la vida.

Vivo en Corridonia, Provincia de Macerata, región de Las Marcas, hace dos años. Las Marcas  está ubicada al centro de Italia, a 260 kilómetros de la capital Roma y a 480 kilómetros de Milano. Precisamente Milán está al norte del país, en la región de Lombardia y fue el punto donde se manifestaron los primeros casos de coronavirus apróximadamente el 20 de febrero. El norte de Italia es considerado la zona económica más importante del país.

Venecia, ubicada en la región Veneto Julia, está a 406 kilómetros y casi junto a Lombardia se vieron afectadas por casos de la enfermedad como la tercera semana de febrero, hasta el punto que el tradicional carnaval de Venecia fue suspendido este año. La tradicional misa católica de las cenizas tampoco fue permitida en el país por esta razón, salvó el Papa en la plaza San Pedro en Roma que la efectuó en público.

Las calles de prácticamente toda Italia están vacías.
 

La región marquillana es una importante zona agrícola por preferencia del país, con también importantes zonas industriales, donde la confección de calzado, muebles y fábricas se mantiene activa. La mayor parte de la región es de montaña, donde se encuentra la cadena de Los Apeninos y precisamente cerca de donde vivo se aprecia parte de ellos, conocidos como Los Sibilini.  Estamos cerca además de la turística costa de playa que brinda el mar Adriático.

La ciudad de Macerata queda a 10 kilómetros de mi casa, la cual se levanta en zona de siembra agrícola. Habitualmente voy de lunes a viernes al Centro Profesional de Instrucción para adultos para perfeccionar mi aprendizaje en italiano, pero desde el 3 de marzo no he vuelto, porque las clases están suspendidas y por prevención personal, pues allá hay mayor congregación de personas.

Días de decretos y mucho agite

El coronavirus se hizo noticia mundial en enero pasado, con los primeros casos en China. La situación, aunque en alerta general, se palpaba lejana a Italia. Sin embargo, una población asiática importante reside en el norte de Italia y turistas de ese continente tienen entre sus preferencias visitar esa zona turística italiana.

Ante este movimiento de asiáticos en el territorio, la primera medida contundente de Giusseppe Conte, presidente del Consejo de Ministros, fue suspender todos los vuelos comerciales entre Italia y China. Sin embargo, una semana antes del Carnaval se conoció la noticia de que Italia tenía casos de coronavirus en Lombardia, Veneto Julia y la región de Emilia Romaña.

Como Las Marcas es limítrofe con Emilia Romaña por la zona norte de Pesaro Urbino se prendieron las alarmas en mi región y su presidente, Luca Ceriscioli, emitió una ordenanza para suspender clases en toda Las Marcas, como el Gobierno central ya había hecho en Lombardia y Veneto; pero el ministro Conte imputó esta decisión y un Tribunal sentenció que la ordenanza de Ceriscioli quedaba sin efecto. A lo que Ceriscioli sacó de inmediato otra ordenanza para mantener las clases suspendidas hasta el 1 de marzo. Antes de cumplirse este plazo ya se dieron los primeros casos dentro de la región Las Marcas, que entraron precisamente por Pesaro Urbino.

Las clases en Las Marcas reiniciaron el lunes 2 de marzo, pero solo un día después el gobierno central decreto que la suspensión de las clases se extendía hasta todo el país, primero hasta el 15 de marzo y, en otro decreto del 8 de marzo calificó a Italia zona protegida y se prorrogó la medida ahora hasta el 3 de abril.

Temor a contagiarse

En medio de todo este “terremoto” de decretos que no han cesado hasta el día hoy en busca de aumentar las medidas sanitarias, la gente tiene miedo de contagiarse y está atenta de las noticias de la televisión y las redes sociales.

Los equipos de sanidad atienden los casos incluso en sus domicilios.
 

Es que esta enfermedad se propaga silenciosamente. El contagio del virus no se ve, ni se siente, porque su transmisión son las gotas de saliva que desprenda una persona enferma, pero el virus además de propagarse por el contacto directo, tiene un tiempo de vida en las superficies de hasta 9 días, y si una persona toca alguna parte donde hayan caído gotas de saliva infectadas y hace contacto con las mucosas de los ojos, nariz y boca, empieza a reproducirse. Lo peor es que la persona contagiada empieza a manifestar síntomas de la enfermedad después de los 12 días o queda asintomático; que es lo peor, porque durante ese tiempo ha estado contagiando o muchos otros sin saberlo.

El decreto del 3 de marzo sacó a niños y jóvenes de escuelas y universidades. Poniendo más tensión en el ambiente Las Marcas, pero los casos de contagio a ese momento no pasaban de 100 en el país, pero ahora van 12 mil.

Aislamiento domiciliario

Por medida sanitaria hay un aislamiento domiciliario obligatorio. En principio fue la educación suspendida, cines, discotecas, museos y biblioteca. Para el día 8 se amplió la medida diciendo que solo podían circular personas por trabajo y emergencias médicas. Un día después se informó que la obligación de todos los italianos era permanecer en casa, salvo los trabajadores. Hasta los deportes fueron suspendidos, incluyendo la importante y tradicional actividad futbolística que tiene este país, cuatro veces campeón de la Copa Mundial.

 Para el lunes 9 fue reducido el horario de bares y restaurantes hasta las 6 de la tarde; pero ya para el miércoles 11 fueron más claros: solo pueden permanecer abiertas empresas del sector productivo, farmacias, parafarmacias, supermercados y bodegas alimentarias, nada más.

La circulación en carro o a pie debe ser justificada con una autodeclaración del motivo que tiene para salir de casa. Si no entra dentro de lo establecido se puede recibir una multa por 206 euros o ser encarcelado por 3 meses.

En medio de estas y todas las demás indicaciones de prevención higiénicas, como no dejarse de lavar las manos, usar tapabocas y toda una limpieza con productos desinfectantes. Se está viviendo.

Calles vacías y supermercados con cola

Encontramos que las calles se muestran casi vacías. Solo trabajadores, transporte público y gente paseando perritos se observan.

 Los supermercados que desde el principio han visto mermadas con rapidez su mercancía alimentaria de larga duración, carnes y sobre todo productos de limpieza personal con cloro, antibacterial o alcohol, presa de compras nerviosas de muchos; ahora además laboran con puertas cerradas, mientras afuera están personas en cola, una a una distancia de un metro mínimo de otra, esperando su turno para entrar a comprar lo indispensable.

Como puedan cada uno asume su aislamiento domiciliario. Madres manifiestan que no saben qué hacer con sus niños pequeños, mientras deben ir al trabajo. Los más grandes están recibiendo tareas a casa través de la escuela por internet y los ancianos no salen ni a tomar sol. La cuarentena se va viviendo un día a la vez.

El Grupo Operativo Regional para la emergencia sanitaria (Gores) informó que hasta el jueves 12 de marzo en Las Marcas van 27 personas muertas por el coronavirus, cinco más que el miércoles. Su distribución geográfica por provincia es 23 en Pesaro Urbino, 2 en Ancona, 1 en Macerata y una a Fermo. Son 22 hombres y 5 mujeres, con promedio de edad de 72 años, que en principio padecían de otra enfermedad al momento de contraer el virus. Hay un total a la fecha de 592 contagiados.

No conozco personas enfermas y en los alrededores de mi residencia no hay reporte de contagiados.

Quienes sospechen estar contagiados o con síntomas no pueden asistir al hospital, solo deben llamar al número de emergencias de la localidad y los médicos le indicarán qué hacer hasta que le sean tomadas las muestras que confirmen el contagio.

Los enfermos son atendidos y si están graves pasan a unidades de cuidados intensivos, para estar con respiración asistida por máquinas. Pero precisamente, ese es uno de los temores del común, pues piensan que puede llegar un momento en el que no haya suficientes respiradores, porque a diario crece velozmente el número de nuevos contagiados.

La preocupación a estas alturas es generalizada, la obligación de cada italiano es mantenerse en casa y procurar no contraer la enfermedad, que para este 11 de marzo fue decretada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, el clamor generalizado en las redes sociales que cese hasta el trabajo y sean desinfectadas las ciudades, para poder definitivamente contener el temido coronavirus.

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