Siete muertos dejaron las protestas en Bogotá por el caso del abogado

La alcaldesa de la ciudad, Claudia López, pidió una “reestructuración profunda y seria al interior de la policía”.

Por:  AFP / EFE

Siete muertos y decenas de puestos de policía destruidos dejaron en Bogotá las protestas que siguieron a la muerte del abogado Javier Ordóñez, quien  recibió repetidas descargas con un arma eléctrica cuando era inmovilizado por dos agentes. 

Las manifestaciones estallaron la noche del miércoles 9 de septiembre en varios puntos de la ciudad. Cientos de personas se lanzaron sobre las sedes policiales en una jornada de ira y destrucción contra el cuerpo de uniformados.

Las autoridades ofrecieron en la madrugada de este jueves 10 de septiembre un primer reporte con 46 puestos de mando o Centros de Atención Inmediata (CAI) destruidos y decenas de autobuses dañados.

"Siete particulares resultaron muertos, cinco en Bogotá y dos en Soacha", manifestó el subdirector de la Policía, general Gustavo Moreno, en una rueda de prensa con el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, en la que añadió que 55 civiles y 93 uniformados sufrieron lesiones durante la ola de vandalismo en la que fueron incendiadas instalaciones policiales y autobuses públicos.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, anunció recompensas por información que permita la captura de los responsables de lo que describió como "el homicidio de cinco personas" en Bogotá y el vecino municipio de Soacha.

Sin embargo, no precisó las circunstancias en que las personas perdieron la vida.

Canales locales mostraron violentos choques de manifestantes y policías que trataban de contener el avance las protestas.

La agresión que desató las manifestaciones ocurrió en la madrugada del miércoles en el noroeste de Bogotá.

Un video registró la brutal detención del abogado Javier Ordóñez, de 46 años y padre de dos hijos.

La secuencia de unos dos minutos muestra a dos efectivos cuando reducen a Ordóñez, a quien, ya en el suelo, le propinan al menos cinco descargas de varios segundos con un arma eléctrica.

“Ya, por favor, no más”, se escucha suplicar a Ordóñez en repetidas ocasiones.

Luego de recibir las descargas, Ordóñez fue conducido a un puesto policial y de ahí a una clínica donde falleció.

Los efectivos “que aparecen comprometidos en los hechos serán suspendidos”, dijo el ministro de Defensa.

Seguridad reforzada

El caso evocó al del afroestadounidense George Floyd, quien en mayo murió asfixiado en Minneapolis a manos un policía blanco que desoyó sus suplicas mientras lo inmovilizaba en una detención.

Tras su deceso se desataron fuertes protestas en Estados Unidos que todavía se mantienen.

En el presunto homicidio que envuelve a uniformados colombianos todavía no se conocen las causas precisas del fallecimiento de Ordóñez.

“Expresamos el dolor por la muerte de Javier Ordóñez y nuestro reiterado sentimiento de solidaridad con sus familiares. El gobierno nacional seguirá prestando toda la colaboración que requieran las autoridades competentes para que se esclarezcan los hechos a la mayor brevedad posible”, dijo el ministro Holmes Trujillo.

El funcionario anunció igualmente, en un mensaje a los medios, que reforzará el pie de fuerza en Bogotá con 1.600 policías y 300 militares.

No obstante el repudio del Gobierno por la agresión policial, la alcaldesa de la ciudad, Claudia López, pidió una “reestructuración profunda y seria al interior de la policía”.

Según López, en lo que va del año se han presentado 137 denuncias por uso excesivo de la fuerza de la policía en Bogotá.

“Hay un problema estructural de casos de abuso policial y, además, impunidad”, se quejó la alcaldesa en declaraciones a la prensa.

Dos de los escándalos de este tipo que envuelven a uniformados ocurrieron en Bogotá.

En noviembre de 2019, Dilan Cruz, un joven de 18 años que participaba de una protesta antigubernamental, fue herido fatalmente en la cabeza con una munición de perdigones disparada por un miembro del escuadrón antidisturbios de Bogotá.

Y en agosto de 2011, un artista urbano identificado como Diego Becerra murió luego de que un policía le disparara mientras pintaba un grafiti en Bogotá.

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